Los oscars 2017

Por Diego Rodríguez

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  Oscar 2017
(El verano de 1967 estaba terminando y Bonnie & Clyde se estrenaba por fin)

Este año nadie se podía imaginar que Warren Beatty, a la hora de entregar el “Óscar” a la mejor película, no se atrevería a parar el show durante unos minutos y alertar de que el sobre que le habían entregado no se correspondía con el de mejor film. Un gesto tan sencillo para alguien de su prestigio hubiera impedido el bochornoso vodevil que se produjo a continuación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Beatty representa el inicio de lo que fue el mejor cine de toda su historia (the new Hollywood), y lo hizo con talento y valentía, justo lo contrario de lo que mostró la noche de la entrega.

Warren consiguió estrenar con muchos problemas Bonnie & Clyde en el festival de Montreal y unos días después (el 13 de Agosto de 1967) en New York. Las críticas fueron demoledoras, y en aquel entonces el peso de los críticos era mucho mayor que ahora. La película parecía condenada al ostracismo…pero apareció Pauline Kael.

Pauline era una crítica que se tomaba su profesión como un acto de fe, era lo nuevo frente a lo viejo, nosotros contra ellos, eran soldados librando una guerra contra la ignorancia.

Bonnie & Clyde era un film intelectual sin la necesidad de mostrar largos planos secuencia de personajes alineados caminando por una playa en blanco y negro. No era Antonioni, pero reflejaba la necesidad de libertad de toda una generación.

Mientras… a Francis Ford Coppola le permitían dirigir una especie de musical para la Warner con Fred Astaire de protagonista que al final resultó un fiasco. Coppola llegó al rodaje pensando en rodar en exteriores con total libertad pero se encontró con un decorado de cartón piedra y un diseño de producción totalmente cerrado.

Dentro de la decepción que supuso este primer trabajo de director para las grandes compañías, surgió un hecho que cambiaría para siempre la vida de Francis y también la historia del cine. George Lucas llegó al rodaje de meritorio como parte de una beca al mejor estudiante en UCLA.


Conectaron enseguida, querían hacer cine en libertad, mostrar en la pantalla lo que a ellos les gustaría ver en el cine.

Coppola engatusó a unos cuantos directivos y consiguió que le prestaran un mini-equipo para rodar en exteriores. Se embarcaron todos en una furgoneta y salieron a rodar, a cumplir sus sueños, y de ese sueño surgió “Llueve sobre mi corazón”.

Es como si estuvieran destinados a hacer algo grande juntos y lo que hicieron es fundar American Zoetrope. Era el año 1969.

Llueve sobre mi corazón” gana la Concha de Oro en el festival de San Sebastián y Coppola consigue un prestigio en los estudios que le servirá para conseguir un adelanto para poder rodar “THX 1138” de George Lucas.

Este año la gran película deudora de ese espíritu, Hell or High Water, se fue de vacío en los premios importantes y fue la mejor con diferencia de las nominadas a mejor film.

El trabajo de David Mackenzie es un soberbio western que se preocupa no solo de narrar la historia de dos hermanos atracadores, sino que intenta mostrar una parte de la sociedad de los EEUU, precisamente la parte que hizo presidente a Donald Trump. Nos muestra un país arrasado por la crisis económica, un país sin esperanza, una sociedad repleta de reaccionarios portadores de armas con licencia. Un guión bien trabajado, y una gran construcción de personajes hacen el resto para que estemos ante una muestra de cine americano del bueno.

“…La pobreza es una enfermedad que se transmite de generación en generación. Mis abuelos eran pobres, mis padres también, yo soy pobre…pero mis hijos no lo serán…” frases como esta jalonan todo el metraje. Todo un torpedo en la línea de flotación del sueño americano.

No nos engañemos, todo el cine es político, interpreta la realidad desde un punto de vista concreto y por tanto destila ideología, como en cualquier actividad humana. El problema es cuando se nos muestran valores que pretenden ser el dogma absoluto. Incluso las películas de superhéroes son intrínsecamente políticas, defienden la idea de Estados Unidos como una nación heroica y defienden la jerarquía social dominante.

El truco consiste en mirar a tu alrededor y cuestionar tu propia realidad, hacer cine contando lo que ves a tu alrededor. Si lo haces como David Mackenzie o David Simon haces un cine honesto, si lo haces como por ejemplo Juan Antonio Bayona te pones de lado.


Este año debemos resaltar que una de las mejores películas del año ni siquiera estaba nominada. Hablamos de “Yo Daniel Blake” de Ken Loach. Es admirable la coherencia de este octogenario. El director de la magnífica Tierra y Libertad había anunciado su retirada del cine, pero cuando leyó el guión de esta película, de su amigo y cómplice Paul Laverty, decidió hacer una más a pesar de sus achaques y lo duro que resulta rodar a ciertas edades. Y ha acertado porque le ha salido una película dura, pero a su vez llena de poesía y mucha humanidad. Encima ha ganado la Palma de Oro en Cannes y el Premio del Público en San Sebastián

Yo, Daniel Blake es una bonita rareza. Y da igual que hablemos de la depauperada España actual o de Gran Bretaña, donde la carroñera Thatcher orquestó la privatización de los servicios públicos. Da lo mismo si hablamos de la Unión Europea, vendida a los grandes conglomerados. Y mientras tanto, y como bien reflejó Loach en Tierra y libertad, los de la izquierda matándose entre ellos. Da lo mismo hablar de Pablo Iglesias que de Jeremy Corbyn. Loach habla de nosotros, gente como yo o como cualquiera que lea esto, gente que llega justa a fin de mes y que vive con ese miedo latente a perder el trabajo.

La capacidad de cambiar el mundo haciendo cine es limitada. Solo son pequeñas voces en medio de un coro enorme. En todo caso es imprescindible relatar historias que merece la pena ser contadas, historias que enfurecen.

Para terminar….debemos denunciar los malos modos del productor de “La La Land” Jordan Horowitz a la hora de arrebatar de las manos de un avejentado Warren Beatty el sobre con el nombre del ganador de la noche. Los nervios del momento pueden disculpar semejante tropelía, pero era …. WARREN BEATTY !!!!!…

 

 

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