LOS GOYA 2018

(El vómito de los Goya)

Por Diego Rodríguez


Corría el año 2016 y Ricky Gervais presentaba los Globos de Oro, después de un intervalo de cuatro años en los que su presencia resultaba algo incómoda. Tenía muy claro, al igual que en todos sus trabajos, que la única premisa para aceptar el reto era la ausencia de censura. No ser “políticamente correcto” es una de las claves que permiten admirar la trayectoria artística de este gran creador británico.

 

En una memorable secuencia de su excelente serie Life’s too short, un “pequeño” representante de actores justifica que sus pupilos acepten ser “una bola de bowling” en una pista engrasada para tal efecto. Lo justifica argumentando que son los actores más apropiados para el papel. Todos los actores que representa dicho empresario de pocos escrúpulos son “enanos” (personas pequeñas). El ínclito y también “pequeño” representante es Warwick Davis, famoso actor por películas como Willow o El retorno del Jedi. La tesis de la serie intenta demostrar que cualquiera puede ser un miserable, sin importar la talla, la raza, el sexo o la religión, democratizando así las miserias humanas.

 

Esta clase de humor sin límites es difícil de asimilar para una audiencia acostumbrada a la hipocresía moral, donde la comedia se ha convertido en un simple entretenimiento que ha desechado la crítica social y ya no cuestiona los valores con los que disfrazamos nuestro egoísmo. Para que este tipo de humor funcione es imprescindible reírse de uno mismo, y muy a menudo la sonrisa inicial se convierte irremediablemente en “mueca” helada.

Si este humor resulta difícil y no es para “todos los gustos”, el humor absurdo o “chanante” (tiene mérito que hayan inventado un nuevo término) lo es mucho más, porque todo lo que no se entiende es peligroso e impredecible.

Desde la ya lejana y memorable edición del “NO A LA GUERRA no me divertía tanto viendo los GOYA.:

-“…Oye, parece que tarda mucho Joaquín Reyes…¿alguien que vaya rápido a ver qué le pasa? …Langui vete tú…-

Llega El Langui, apresurado como solo puede él, y le pregunta a Reyes:

-Joaquin…qué dice Ernesto que vayas…

-¿Qué haces? ¿Estás jugando ahora al cundy-crush?…-

La respuesta de Joaquín será recordada durante mucho tiempo…

Un espectacular vómito verde salpica la cara de El Langui en primer plano. El vómito sale y sale…dispara, parece que nunca va a acabar, parece “la niña de El exorcista”. Vacío, aliviado, Reyes dice:

-Os va a salir todo genial…ánimo León.


Brillante, magnífico, todos los calificativos se quedan cortos.

No puedo imaginar cómo sería el guión original de la gala, que fue censurado previamente por parte de TVE y por si fuera poco también lo fue por parte de la Academia de cine. Aun así, es imposible censurar lo que no se entiende (en este difícil arte, Azcona era un maestro) y por eso esta escena será recordada para siempre.

Ahora que hemos hablado de lo “serio”, hablemos de lo cómico. (Humor Chanante).

Isabel Coixet tiene dos grandes películas…

“La librería” no es una de ellas.

En “Mi vida sin mí” Coixet ya volaba muy alto, difícil superar esa joya, pero lo consiguió en “Elegy”, su mejor trabajo hasta la fecha. Ben Kinsgley estaba magnífico mientras pretendía no envejecer.

En el resto de sus films siempre tenemos varios apuntes más que interesantes, pero ninguna película tan redonda como las dos citadas.

Si este año los académicos pretendían premiar una película “fácil” deberían haber apostado por “Handia”.

La película de Jon Garaño y Aitor Arregi es tétrica y solemne, pero también tiene vida y luz. Este trabajo bebe directamente de Lynch y también en lo estético del primer Medem. Gran película sin premio gordo al final. Una pena.

Y la gran película de este año era… “Estiu 93”.

Carla Simón trata un argumento autobiográfico y se nota en la película, está repleta de verdad.

 

Es muy difícil trabajar con niñas tan pequeñas, si lo consigues medianamente bien nunca defraudan, y en este caso es algo superlativo. Son niñas haciendo de niñas ante una cámara, como si esta no estuviera grabándolo todo.

En cualquier situación en el momento en que empiezas a grabar alteras la realidad, es inevitable, aquí parece que no. Eso es arte.


 

 

    sección cine       cylcultural.org