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CRÓNICAS
por Jorge D. González Sáenz
BATTLE FOR HADITHA
La influencia en la dirección técnica y la planificación de Paul Greengrass en el cine de hoy en
día es un hecho que lleva camino de convertirse en una constante. Lo que en un principio
podría considerarse un estilo original y eficaz para contar una injusticia social y política de una
realidad concreta ha terminado por ser algo más común y superficial, con lo que ha perdido
parte de su valor original.
Y es cierto que no se puede objetar nada en cuanto a la tecnificación y efectividad. Cada plano
golpea al espectador al igual que las balas resuenan dentro de los cuerpos de los pobres
iraquíes, en una de otras tantas sangrientas matanzas obviadas por la Historia.
Sin embargo, el contenido peca de cierta vacuidad. Es evidente que los marines
norteamericanos reaccionan violentamente cuando asesinan a uno de sus compañeros, que
son los estratos más bajos de la sociedad estadounidense los que nutren las tropas del ejército
americano, que Al-Qaeda usan los mismas procedimientos de engaño que Bush para persuadir
a la población a luchar en su “guerra santa”, que el ex-patriota del ejército iraquí reacciona
contra el invasor occidental enrolándose en una trágica guerra de guerrillas… Todo eso ya lo
sabemos porque lo vemos diariamente por la televisión. Tal vez, adentrarse más en los
mecanismos políticos que llevan a reconstruir la tragedia y el acercarse a las altas esferas y a
los organismos estatales que provocan y justifican este tipo de situaciones, sería más
interesante. Eso es precisamente en lo que se basa el buen cine político, el cine de Costa-Gavras, que analiza profundamente los hechos y las causas que conducen a ellos, además de
contar una historia humana que por otra parte emociona al espectador.

La película se queda, por tanto, en exaltar la matanza y obviar sus causas. Probablemente en
otro tiempo el film podría haber producido controversia y agitaciones populares, pero no hoy,
que estamos muy acostumbrados a estas imágenes de guerras en directo que salen en los
telediarios. Y es verdad que técnicamente está muy bien realizada y el sonido muy cuidado, lo
que apabulla a la vez que impresiona al espectador, pero la recapacitación y el análisis frío de
la situación se ha perdido.
Jorge D. González Sáenz (oct'07)
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