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CRÓNICAS
por Jorge D. González Sáenz
EXODUS
La primera película asiática del Festival nos dejó un buen sabor de boca. Un plano secuencia
espectacular abre el film y nos sugiere un poco lo que vamos a ver después. Empezando
desde los ojos de un cuadro de la reina de Inglaterra el plano se va abriendo hacia atrás hasta
mostrar como unos maleantes disfrazados de buzos armados con unos palos pegan
fuertemente a otro individuo sin que nadie haga nada por salvarle. Una escena que recuerda
vagamente a “La Naranja Mecánica”, aunque el sentido, en este caso, es diferente. Lo que
realmente nos quiere decir es que el mundo no está preparado para asimilar un hecho tan
extraño. Si tienes la fortuna de verlo lo mejor que puedes hacer es obviarlo, porque nadie te va
a creer y te van a tomar por loco.

Con este prólogo enlazamos con el hilo conductor de la película, que trata de otro hecho
insólito: una asociación de mujeres que asesinan a sus maridos por métodos muy refinados y
sin llamar la atención de las autoridades. La violencia doméstica está como trasfondo de todo
esto, formando parte de la asociación un buen número de mujeres maltratadas. Los hombres,
sin embargo, se comportan de manera bastante idiota. En el caso del protagonista, renuncia a
desvelar el misterio de las mujeres asesinas por miedo a represalias y engaña a su mujer con
la viuda del voyeur, lo que hace que ésta clame su venganza.
En cuanto a la fotografía, las composiciones minimalistas, los planos-secuencia con leves
rotaciones de la cámara y la mezcla de vacíos y llenos le han proporcionado la consecución de
la Concha de Plata en este apartado, muy merecida por otra parte. El guión, con un argumento
arriesgado y loco, consigue poner un punto de seriedad, convenciéndonos de que realmente
puede haber una asociación de este estilo. El punto de humor negro y surrealista está presente
a lo largo de todo el metraje, contraponiéndose con la formalidad de la fotografía y la
planificación. Sin embargo, hay momentos en los que la historia se atasca. Sobre todo, cuando
ya descubierta la asociación, se pierde el interés inicial, el de tomar al voyeur por un loco o por
un profeta, idea que, por otro lado, parece que es lo que nos quiere sugerir el prólogo. A pesar
de esto, la película se torna interesante y atractiva, lo que nos obliga a tener en cuenta a este
joven realizador para el futuro.
Jorge D. González Sáenz (oct'07)
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