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CRÓNICAS
por Jorge D. González Sáenz
MATAHARIS
Es curioso ver como las dos películas españolas a concurso tratan las relaciones humanas de
mujeres de clase media, llegando incluso a complementarse una con otra y cubriendo las dos
un amplio abanico de posibilidades que van desde el trabajo, la familia y los amigos. En el
caso de “Mataharis “se aprecia ya desde el título (bastante irónico, por cierto) el tema del que
va a tratar la nueva película de Icíar Bollaín. Y vuelve a estar dentro del mundo que más le
gusta a la directora, el mundo de la mujer de clase media, con todos sus virtudes y defectos y
abarcando varias edades, desde las veinteañeras que están empezando a incorporarse al
mundo laboral, hasta las que llevan toda una vida trabajando.
En este caso, se trata de la vida de tres parejas: una consolidada, que atraviesa por problemas
afectivos bastante serios (Tristán Ulloa-Najwa Nimri), otra que empieza a consolidarse pero se
rompe antes de crear un vínculo mayor (Nuria González-Diego Martín) y una última en la que
los lazos están ya rotos desde hace mucho tiempo y se buscan nuevas metas (María Vázquez-
Adolfo Fernández), aunque nunca lleguen estas a alcanzarse. Es un esquema de guión muy
clásico que le permite a Icíar ahondar en lo que realmente considera importante, el paralelismo
entre las relaciones laborales y las familiares.
La estructura actual del sistema no respeta la vida familiar e íntima de las personas, sobre todo
en el caso de la mujer, que mayoritariamente suele llevar el peso de la familia. Es curioso como
la gente establece una barrera entre el trabajo y la vida íntima. Por otro lado, está muy bien
elegido el trabajo de detective privado, que deja ver el paralelismo entre la vida de ellas y la de
sus clientes, ambas rotas y que incluso en algún caso llegan a mezclarse, como le pasa a Inés
(María Vázquez). Otras veces sirven de aviso a las protagonistas de advertencia para un futuro
próximo, como puede ser el caso del anciano (Florentino Soria) que busca a su amor perdido
tras la guerra civil española.

Técnicamente, Icíar Bollaín se mantiene fiel a su estilo, moviendo ligeramente la cámara con
planos medios y cortos que nos acercan a la vida de las protagonistas, haciendo mayor
hincapié en el aspecto narrativo de la historia que en el formal, con una fotografía de colores
opacos y apagados pero manteniendo un tono de realidad social muy conseguido. La música
aparece en los momentos de reflexión de los personajes o cuando están desarrollando su
trabajo con su cámara persecutoria. Destaca especialmente en la banda sonora la miniactuación
de Rosendo, interpretando el archiconocido tema “Maneras de vivir”, considerando a
la figura del guitarrista como un icono más de la ciudad de Madrid.
Pero como ya he dicho anteriormente, es en el guión donde esta película cobra su verdadero
valor y en el cómo se articulan las tres historias, que se van entrelazando a la vez que cada
una toma un camino diferente, logrando a mi juicio una mayor profundización en la de Tristán
Ulloa-Najwa Nimri, aunque el tono y el alto nivel narrativo se mantienen a lo largo de todo el
metraje, ofreciendo al espectador un crisol heterogéneo pero cohesionado en el que seguro se
siente representado.
Jorge D. González Sáenz (oct'07)
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