DEATH PROOF    

 

  de Quentin Tarantino

Death Proof es la nueva película de Quentin Tarantino perteneciente al proyecto Grindhouse que forjó junto a su amigo Robert Rodríguez para homenajear a las sesiones dobles de películas de serie B de bajo presupuesto.

Como el trailer norteamericano bien nos anunciaba, Death Proof llega a nuestras pantallas a 300 kilómetros por hora en 110 magistrales minutos (en la versión extendida que nos llega a España) en los que bajo una idea tan simple como la de "un asesino que va matando a chicas con su coche", se esconde una película tan compleja y llena de guiños que un análisis exhaustivo nos llevaría páginas y páginas. Tarantino ha pasado de homenajear a sus más admirados, a, además, homernajearse a si mismo, siendo a día de hoy, la película más tarantiniana de toda su carrera. Decenas son las referencias y guiños a su propio universo, podemos ver montones de pies desnudos, carteles y camisetas con referencias a otras películas, los cigarrillos red apple, el coche amarillo del segundo grupo de chicas con el logo del Pussy Wagon, incluso se ríe de sí mismo culpándose por haber puesto tanto de moda el tema de Bernard Herrmann, Twisted Nerve, (la cancion del silbido de Kill Bill vol.1) hasta el punto en el que suena en el tono del movil a una de las chicas protagonistas.

Stuntman Mike, el villano de la película, es un psicópata, doble especialista de cine retirado, que se dedica a perseguir y asesinar a mozas de muy buen ver en su siniestro Dodge hábilmente adornado con una calavera pintada en el capó. Un coche que, como dice el título de la película, es a prueba de muerte (Death Proof), aunque para beneficiarse de sus características hay que estar sentado en el asiento del conductor. Este papel en principio fue inicialmente escrito para ser interpretado por Mickey Rourke, quien aparente lo rechazó, para finalmente pasar a a ser magistralmente interpretado por el olvidado Kurt Russell, el héroe por excelencia de las películas de los años 80 descubierto y puesto de moda por John Carpenter en míticos filmes como La cosa ó 1997: Rescate en Nueva York.

Bajo un argumento tan simple como el expuesto, los picos de acción compuestos por dos impresionantes persecuciones no son más que un descanso entre las decenas de los densos e interminables (para bien) diálogos al más puro estilo del autor que se suceden entre los dos grupos de chicas de la película. Grupos de mujeres a las que no estamos acostumbrados a ver en las películas de hoy en día. Guapas, sexys, explosivas, rudas, hablan de sexo sin tapujos y amantes de la cerveza son las ocho protagonistas que tienen numerosas conversaciones bien alejadas de los estereotipos del cine actual llenas de, como siempre, mucha labia, numerosos tacos y sendas referencias a la cultura popular.

Cabe destacar las impresionantes secuencias de acción rodadas a la antigua usanza, en especial la persecución final de unos 20 minutos de duración al más puro estilo “Vanishing Point” o “Mad Max”, así como el momento más caliente del film, la increíble y erótica escena de baile (lap dance) a cargo de la imponente Vanessa Ferlito con el tema de fondo sonando en preciosa jukebox: Down in Mexico de los Coastrers (perteneciente al missing roll de las copias de EEUU) que, sin caer en el destape fácil, hará las delicias de todos los hombres de la sala.

Así mismo, otra de las cosas con las que siempre nos sorprende QT es su habilidad para la selección de temas musicales para acompañar, como si de scrore se tratase, y poner la guinda a las escenas de sus películas. Esta vez, incluso cuando nos enfrenteamos a una película ambientada en la actualidad, la selección de clásicos de los 60s y 70s está tan bien elegida y alejada de fáciles temas conocidos de esa época que encajan a la perfección haciéndonos sentir como si estuviéramos en una de esas salas de poca calidad donde se proyectaban los films de exploitation. De entre todos ellos cabe destacar el citado Down to Mexico, el Baby is You, el Hold Tight de Dave, Dee, Dozy, Bbeaky, Mick and Titch, que tiene una vital trascendencia, tanto el título de la canción como la secuencia donde se desarrolla, así como los divertidos créditos finales a ritmo del Chick Habit.

Aún con todo, es una película difícil. El espectador debe asimilar, antes de sentarse, que va a pasar unos excelentes 110 minutos llenos de fallos de raccord, bobinas en mal estado, defectos de celuloide, incluso tres calidades distintas de proyección a lo largo del film, haciendo que durante la primera hora, la bobina está en muy mal estado, llena de fallos y manchas, para dar luego paso a una errónea bobina en blanco y negro y, finalmente, la explosión de color sin defecto alguno del celuloide en technicolor. Todo ello hecho intencionadamente por el director con el objeto de emular las proyecciones frankenstein de mala calidad donde se mostraba este tipo de películas.

Poco más puedo decir sin revelar algo del argumento, aparte que puede que sea una de las películas más redondas de QT y una de las mejores experiencias en el cine que he tenido en este año.
No os la perdáis a partir del próximo 31 de agosto.

Víctor Alonso

 

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