Louie C.K. un humanista en Televisión

por Diego Rodriguez
agosto-2016

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Hasta no hace mucho se pensaba que de la televisión no podía salir nada que llegara al nivel del mejor cine. Ese cine que nos emociona, nos entretiene, nos engancha. El cine de Ford, Hawks, Welles… o de Tarantino, Egoyan, Park Chang Wook.

Pero hace ya unos años una cadena de cable estadounidense empezó a apostar por los guionistas a la hora de llevar el peso de las series de ficción y gracias a ese empujón empezaron a florecer grandes obras de la televisión. La cadena se llamaba HBO y las series que empezaron a marcar una época se llamaban “Los Soprano” y “A dos metros bajo tierra”.

Después llegaría la mejor serie de la Historia de la pequeña pantalla, “The Wire”, y le seguirían muchas más de una calidad excepcional. Poco a poco se fueron incorporando a este festival de series de calidad otras cadenas de los EEUU siguiendo el ejemplo de HBO. AMC y SHOWTIME parecía que iban a ser los nuevos discípulos pero últimamente la llegada de NETFLIX (Daredevil, Jessica Jones) y AMAZON (Transparent) ha puesto todo el panorama “patas arriba”.

Definitivamente los modos y maneras de ver una buena historia están cambiando. “Breaking bad” pudo marcar el final de una era, pero nada más lejos de la realidad.

Louis Szekely (Louis C.K.) ya tenía decidido dedicarse a contar historias con diez años: …"recuerdo haberme puesto a pensar cuando estaba en quinto grado, 'Tengo que meterme en esa caja y mejorar esta porquería'... Porque ella se lo merece"…  la persona que se lo merecía era su madre que por aquel entonces recién divorciada se pasaba muchas horas enfrente del televisor pensando ¿Pero quién me ha robado el mes de Abril?...

Este actor, guionista, director, productor, comediante y un largo etc. empezó trabajando de mecánico de automóviles en Boston mientras reunía el coraje suficiente para presentarse a su primera noche de micrófono abierto. Corría el año 1984 y se llevó tal susto aquella primera vez que no volvería a pisar un escenario hasta dos años después, ya mucho mejor preparado. En el 2006 HBO llegó a un acuerdo para grabar una serie con público en directo que no pasó de la primera temporada: Lucky Louie.

Fue un pequeño contratiempo que le sirvió de base para su siguiente trabajo para T.V.: la genial LOUIE. Esta serie que ya lleva cinco temporadas es una especie de autobiografía en clave de comedia-dramática. Pero LOUIE ES MUCHO MÁS.

Cada episodio contiene un universo en sí mismo independiente del arco argumental de la temporada. Pero a la par en cada temporada, seguimos un Mcguffin narrativo que nos guía. ¿Es comedia? Desde luego es la mejor comedia televisiva de los últimos años, pero todo su humor transgresor es solo un disfraz para mostrarnos lo trágico de la vida, no de manera grandilocuente, sino desde el punto de vista de un comediante de “garitos” cutres de New York, divorciado, con dos niñas, calvo y con varios kilos de más. Una mirada humanista, de gente corriente. Por sus secuencias sobrevuela el espíritu del mejor Chejov.

En el universo de Louie la madre de sus dos niñas rubias puede ser afroamericana, su hermano en la ficción puede aparecer y desaparecer según necesidades del guión y su hermana puede ser alguien horrible en un capitulo y en el siguiente alguien dulce y cariñosa como Amy Poehler.

Un ejemplo de esta manera de afrontar las situaciones es el capítulo de la cuarta temporada en el que Louie vuelve a casa después de recoger a las niñas del colegio, y de camino le entra un “apretón” inaguantable. Después de ir un rato casi corriendo para que no se escape el “pastel”, decide que no puede aguantar más y siempre con las niñas de la mano intenta pedir ayuda en algún comercio _ la ayuda por supuesto no llega_ y después de que sus hijas le rueguen por favor que aguante hasta llegar a casa, Louie y sus cenas poco saludables dicen “hasta aquí hemos llegado” y literalmente se “caga” encima. Las niñas piden ayuda a los transeúntes e incluso a un policía, pero la ayuda solicitada es denegada.
Una pequeña muestra de su genio…

Una escena así es impensable en España, ni siquiera la excelente “Qué fue de Jorge Sanz” que derrocha “mala baba” por los cuatro costados se atrevería con algo así. Y si comparamos el nivel artístico de cualquier capítulo de Louie con una temporada entera de capítulos interminables en cualquier cadena generalista con sus Ministerios “Light” y sus remakes de Orange is the new black como propuestas más arriesgadas la comparativa resultante es muy triste, y no por el nivel creativo de los guionistas, que les hay excelentes en España.

Esta libertad creativa que Szekely lleva explorando durante cinco temporadas en la cadena FX, le sirvió para llegar con los deberes hechos a su obra maestra: HORACE & PETE.


Ya la gran joya televisiva de este año sorprende en su concepción. Louis la produce, guioniza, protagoniza _y lo más importante_ la vende y distribuye él mismo en su web a un precio muy bajo. No quería venderla a ninguna cadena para que el espectador llegara virgen al visionado o simplemente intuyo que la vida comercial de su obra iba a ser muy limitada.


Cada capítulo tiene la duración necesaria, pueden ser 30 minutos o 60, no importa, solo importa el desarrollo dramático y narrativo. Los dos primeros episodios nos presentan a los personajes de manera superficial, casi de refilón, son personas tristes y derrotadas pero no sabemos por qué.
Y entonces llegamos al tercer capítulo y nos encontramos con Laurie Metcalf y su monólogo de más diez minutos. En un primer plano asfixiante nos va desgranando su pasado, el de Horace de manera indirecta y su aterrador presente. Solamente por estos 40 minutos de capítulo Metcalf se merecería un Emmy de manera instantánea.


En el resto de la temporada nos vamos implicando poco a poco con esta peculiar familia y la fauna heterodoxa que intenta ser representativa de una parte de la sociedad de los EEUU. Una historia dura, valiente y arriesgada que sería impensable por estos lares.

Mientras en el panorama televisivo actual la calidad media artística es altísima, en España ninguna cadena generalista se atreve a producir buena ficción, dejando el timón del producto en manos de los guionistas, los verdaderos artífices de esta edad de oro en la T.V.

En España ya vamos por la edición número 16 de Gran Hermano….


 

 

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