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SEMANA INTERNACIONAL DE CINE DE VALLADOLID
51ª EDICIÓN (2006)

Por Diego Rodriguez
Nick Nolte ante el espejo arrancándose en vivo y sin anestesia una muela en “Affliction”; Richard Farnsworth llegando a lomos de su cortador de césped a la casa de su hermano en “Una historia verdadera”; las miradas de Warren Beatty y Faye Dunaway en “Bonny & Clyde” justo antes de ser acribillados; el diálogo entre Juan Luís Galiardo y Elena Anaya en el banco del jardín en “Familia”; Stacy Keach haciendo “sombra” ante nuestros alucinados ojos en “Fat City”; el retrato de la libertad sin límites de “Hola ¿estás sola?”; la inolvidable banda sonora de “El verano de Kikujiro”; la paulatina desesperación de Jack Lemmon en “Missing”; el sacrificio de ver “Sacrificio” sin dormirte; el final desolador de “Los cuatrocientos golpes”; la gran Susan Sarandon en “Thelma & Louise”; la mirada azul de Juliette Binoche en “Azul”; el descubrimiento de Julianne Moore en “Vania en la calle 42”; el amor de una madre en “La ciudad está tranquila”; Elias Koteas presentando el número de la colegial en “Exótica”; el inolvidable (20 interminables minutos de duración) plano final de “A través de los olivos”.
Esto y mucho más es lo que nos ha ofrecido la seminci en sus 51 años de historia, ha sido algo grande y puede seguir siéndolo.
En esta edición los ciclos que tanto juego dan en otras ediciones y donde siempre se suele proyectar el mejor cine de la semana han sido claramente deficientes.
El ciclo dedicado a la profesión periodística en el cine, salvo en contadas excepciones, no ha aportado ninguna novedad a lo ya visto muchas otras veces. De esta sección podemos salvar “El gran carnaval” de Billy Wilder, uno de sus clásicos por descubrir y esa joya del cine italiano de los 70 titulada “Noticia de una violación en primera pagina” de uno de los maestros del cine político italiano Marco Bellochio, (el otro grande del cine político italiano en esa década fue Francesco Rossi).
Un ciclo muy interesante para una futura edición sería precisamente rescatar del olvido el trabajo de estos dos cineastas en aquella década y de otros maestros italianos que quisieron cambiar nuestras conciencias con sus trabajos, o al menos intentarlo.
Respecto al ciclo dedicado a la obra de Satyajit Ray ha sido a todas luces insuficiente (unas pocas películas elegidas sin mucho criterio no forman un ciclo), y proyectadas en su mayoría en DVD, lo cual no tiene nada de malo a mi entender siempre que se avise antes, y con una publicación que no habla de la obra del cineasta, sino sólo y exclusivamente de los films del mini-ciclo.

cobrador, in god we trust
En la sección Punto de Encuentro, un nivel mediocre en su totalidad sólo salvado por las tres proyecciones especiales de la sección: “Dios y el diablo en la tierra del sol” una muy buena muestra del “nuovo” cine brasileño, “Cobrador, in god we trust” un muy interesante trabajo del mexicano Paul Leduc y esa rareza de “Robinson Crusoe” dirigida por el gran Luís Buñuel.
A resaltar como todos los años la alta calidad de los trabajos de la sección “TIEMPO DE HISTORIA”, una oportunidad casi única en Valladolid de poder disfrutar de los mejores documentales del momento. Es una de esas secciones del festival en la cual se puede elegir una sala y sesión al azar y nunca salir defraudado. Un documental se puede resaltar “Goodbye America”, trabajo que recorre la vida del mítico Al Lewis.  Goodbye America
SECCIÓN OFICIAL
Algo extraño ha pasado este año en la sección estrella del festival, sección donde se descubrió a los hermanos Dardenne, a Atom Egoyan, Ken Loach y otros muchos autores. Algo extraño y quizá perjudicial para el futuro del certamen.
Este año se apostó por una sección con nombres nuevos, directores noveles con (se supone) nuevas propuestas, que han resultado en la mayoría auténticos fiascos, cuando no directamente bodrios reaccionarios como la lamentable película egipcia “El edificio Yacoubian”. La única película a salvo del desastre ha sido la obra menor de Goran Paskaljevic “Optimistas”, un muy buen trabajo de este director. Justa Espiga de Oro de esta edición donde tampoco había mucho donde elegir.
Fuera de concurso se proyectó “The Queen”, una gran película de ese francotirador a 24 fotogramas por segundo de nombre Stephen Frears, una estupenda muestra de cine político moderno.
Para terminar rescatamos unas frases de uno de los mejores directores del cine español actual y de la mejor película exhibida en todo el Festival, “REMAKE” de Roger Gual: “….Yo no creo en el cine de autor, nunca me lo he creído. Creo en lo que alguien decidió llamar cine independiente. Me parece muy pretencioso decir que una obra es solamente del director, cuando ha habido más de cincuenta personas trabajando para que la película salga adelante y conseguir llegar a materializar ese guión, o esa visión, o como quieras llamarlo. Suena a tópico, pero es la verdad. Creo que Federico Fellini decía que las películas no son nunca como uno quiere sino como ellas mismas quieren ser, y que los errores forman parte intrínseca de la película. También hay otro autor (creo que fue Peter Brook), que dijo que toda representación de ficción empieza en el momento en que alguien se mueve y hay otro que lo mira. Lo dijo sobre todo pensando en el teatro, pero es perfectamente aplicable al cine. En definitiva es lo más simple lo que acaba llegando. Y si lo piensas bien, tiene razón. De eso va. De escribir acerca de alguien al que le pasa algo y pensar que habrá otro que lo mirará….”.
Yo creo sinceramente que la seminci tiene que seguir en la dirección que apunta Roger Gual y esperemos que este gran festival de Valladolid encamine su rumbo hacia el buen cine.

el edificio yacoubian

LAS AVENTURAS DE ROBINSON CRUSOE
Dirigida POR Luis Buñuel
«Bret Fetzer…»
Lo más surrealista de esta adaptación del Robinson Crusoe de Daniel Defoe es la asombrosa fidelidad del director Luis Buñuel al libro original. Eso no quiere decir que sea pobre o demasiado literal. Muy al contrario, Buñuel recrea la historia en un entorno exuberante repleto de imágenes brillantes como si él mismo estuviera descubriendo la isla tropical cuando naufragó el barco inglés en 1659. Crusoe (Daniel O'Herlihy, que más tarde aparecería en RoboCop) pasa 28 años construyendo una casa y luchando por mantenerse cuerdo; Su única compañía es un antiguo caníbal al que bautiza con el nombre de Martes (Jaime Fernández). Buñuel (Un perro andaluz, Belle de Jour, Ese oscuro objeto de deseo) reproduce meticulosamente los aspectos más coloniales del material original.
La expedición del barco de Crusoe estaba dedicada al tráfico de esclavos y cuando Crusoe conoce a Martes se presenta como el "Amo" y añade: "¡Qué maravilloso es volver a tener un criado!" Pero los momentos de fino humor -como la discusión teológica en la que Martes cuestiona la estabilidad emocional de Dios- revelan que Buñuel no era ajeno a estos problemas. El resultado de la aguda visión de Buñuel es una versión sencilla pero magnífica del clásico libro de aventuras.
El DVD viene con un montón de extras, como una extensa entrevista sonora con O'Herlihy (que fue nominado a un Premio de la Academia por su interpretación). En ella habla de Orson Welles y también afirma que, aunque la cinta se rodó en inglés, Buñuel no lo hablaba y O'Herlihy se vio obligado a aprender español para entender al director.

«Laughing Gravy
Sacramento, CA Estados Unidos»
En la actualidad, Luis Buñuel (1900-1983) es considerado el "padre del cine surrealista" por crear los clásicos más irreverentes desde La Edad de oro (1930) al principio de su carrera hasta Ese oscuro objeto de deseo (1977) al final de su trayectoria. Resulta curioso que la única película que rodó en inglés, Robinson Crusoe (1954), sea un sencillo cuento de aventuras repleto de la diversión y la crítica social de la intemporal novela de Daniel Defoe, pero sin ningún globo ocular rebanado que encontrar.
Estoy seguro de que todos ustedes conocen la historia, y la película se atiene fielmente a ella: Rob es un náufrago en una isla tropical que salva todo lo que puede del barco antes de que se hunda. Pasa el resto del siglo XVII huyendo de animales, caníbales y piratas antes de encontrar a su Martes.
En las primeras secuencias, Crusoe es incapaz de hacer nada. Ni siquiera puede encender un fuego sin contar con la ayuda de un criado. Con el pasar de los años, lo va haciendo cada vez mejor y logra imponerse sobre los elementos construyendo una fortaleza de soledad que no está nada mal. Pero la soledad hace mella en él, sobre todo cuando muere su perro: "He logrado dominarlo todo en mi isla, menos a mí mismo". En una escena magistral, sueña con su padre, que le regaña por hacerse a la mar; en otra, da de comer a unas arañas pequeñas con otras grandes. Seguro que quiere decir algo, pero no me pregunten qué. Cuando rescata a Martes de los caníbales, no gana un amigo sino un criado. Cuando sospecha que Martes se aprovecha de él, Crusoe le coloca en los pies los grilletes que había rescatado del naufragio (era un barco de esclavos, pero nadie sabe para qué arrastrado desde el barco esas cadenas tan pesadas). Al final, reconoce que Martes es un igual, aunque no del todo, lo que lleva a una deliciosa disquisición sobre Dios y el diablo entre Crusoe y Martes. Si Hitchcock hizo Psicosis para poder rodar la escena de la ducha, creo que Buñuel (producto de una estricta educación religiosa) hizo Crusoe para lucirse con esta escena.
Una de las joyas de VCI Entertainment, Robinson Crusoe está magníficamente restaurada y además incluye algunos extras que merecen la pena: el trailer, una galería de carteles, una entrevista sonora con Dan O'Herlihy, la estrella que encarna a Crusoe (nominado al Oscar por este papel que ganó Brando por La ley del silencio), y una copia del pressbook. También hay un pequeño reportaje sobre el "antes y después" de la restauración para que puedan apreciar la enorme labor que ha necesitado la edición digital remasterizada. Muy recomendada.
 el jurado joven

DIEGO RODRÍGUEZ octubre 2006
crónica y valoraciones / crónica complementaria.pdf
seminci sección cine cylcultural.org
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