PALMARÉS

LUZ EN FINANDIA

COPPOLA

 

 
   
   
   
   
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    SEMANA INTERNACIONAL DE CINE DE VALLADOLID
                                           - 60 edición -
                                                      del 24 al 31 de octubre 2015

 
 

PALMARES

por Diego Rodríguez

¿Hacia dónde se dirige la Seminci? ¿Tiene un rumbo definido? Lo que está claro es que la selección de películas exhibidas por Angulo y su “Ordinary people” obedecen, más que otros años, a criterios que están fuera de su alcance. El más importante de todos: que los demás festivales ya eligieron las películas más interesantes del panorama fílmico mundial y que Cannes no ha de ser el único escaparate para nutrirse de relevancia artística. Festivales como Toronto, Rotterdam o Sundance configuran la clave para entender hacia dónde se dirige el lenguaje audiovisual y cuáles son sus nuevos códigos.

Desde aquí reivindicamos la SEMINCI como algo más que una mera muestra de cintas convencionales y poco arriesgadas. El Festival ha de convertirse otra vez en adalid de nuevos realizadores, de nuevas visiones. Todavía nos estremecemos al recordar el primer visionado de la necesaria peli de “La promesse” de los hermanos Dardenne, la turbadora “The Adjuster” de Egoyan o la indefinible “Funny Games” del genial Haneke. Hace ya tiempo que no sentimos nada.

Y en ese vacío conceptual y al albor del réquiem por la ilusión perdida seguimos buscando la excelencia, tal y como dice mi amigo Emiliano Allende, aunque en esta sección oficial tampoco la hayamos encontrado (y mira que Angulo ha tenido tiempo).

Dicho esto, podéis imaginaros la poca sorpresa que ha supuesto el visionado de la sección oficial…

 

La película Hrútar (Rams. El valle de los carneros), de Grímur Hákonarson, ha obtenido la Espiga de Oro de la 60ª Semana Internacional de Cine de Valladolid y el premio ‘Pilar Miró’ al mejor Nuevo Director, galardón que ha compartido, ex aequo con la realizadora turca Deniz Gamze Ergüven, por Mustang.


El Jurado Internacional, ha considerado que Hrútar (Rams. El valle de los carneros), de Grímur Hákonarson (Islandia) es merecedora del máximo galardón de la Seminci porque “en estos tiempos de desarraigo, la película nos recuerda, con un lenguaje cinematográfico cautivador y emotivo, el rol vital de las relaciones humanas y del hombre con la naturaleza”.

Una película humanista muy bien rodada e interpretada, para que los personajes fueran creíbles y verdaderamente tomaran forma y vida en la pantalla, el director puso un gran énfasis en que ellos entendieran la forma de pensar de un granjero y les ofreció una completa y exhaustiva “back story” para que se la estudiaran y pudieran integrarla en sus roles. Como las conversaciones y los diálogos son bastante limitados en la película, era necesario que estos dos personajes fueran fuertes e interesantes como individuos y los actores tenían que ser capaces de dar interpretaciones muy físicas e intuitivas. El film puede considerarse muy escandinavo, precisamente por ese cóctel que tiene de drama y humor negro. De las películas a concurso este año quizá haya sido la más redonda, el guión esta muy bien desarrollado y la progresión dramática hasta ese clímax a lo “The Straight Story” es casi perfecta.

A su vez, la elección de Mustang –coproducción de Turquía, Francia, Alemania y Catar- como Espiga de Plata radica, según el Jurado Internacional, en “la energía y frescura con la que su directora ha logrado reflejar a una joven generación que busca romper con los tabúes de una sociedad patriarcal para elegir libremente su futuro”. Mustang es un film donde brillan con luz propia las actrices protagonistas _en especial Günes Sensoy la más joven de todas y la que narra la historia en primera persona_  con un estilo visual en ocasiones muy parecido a la película “Las Vírgenes suicidas” de Sofia Coppola la película de la directora Turca es bastante superior a aquella, lo que en el film de Coppola era una estética vacía en esta tiene un sentido narrativo mostrando las relaciones de las hermanas y su inocencia truncada. Las tres hermanas pequeñas en la película no tenían ninguna experiencia como actrices antes de este trabajo pero la joven directora nacida en Ankara ha sabido conectar con ellas y guiar ese naturalismo hacia una verdad cinematográfica muy emocionante.

El Jurado Internacional ha concedido el Premio al Mejor Director a la japonesa Naomi Kawase, por An (Una pastelería en Tokio) (Francia, Japón, Alemania); el de Mejor Actriz ha sido para la británica Charlotte Rampling por 45 Years (45 años), de Andrew Haigh (Reino Unido); mientras el islandés Gunnar Jónsson ha sido distinguido con el de Mejor Actor por Fúsi, de Dagur Kári (Islandia, Dinamarca).

También han sido distinguidos los largometrajes Tikkun, de Avishai Sivan (Israel), que ha obtenido el premio a la Mejor Dirección de Fotografía para Shai Goldman, y Rodrigo Sepúlveda, que ha recibido el premio ‘Miguel Delibes’ al Mejor Guion para su película Aurora (Chile). Este último premio bastante inexplicable porque si de algo adolece el film Chileno es precisamente de la ausencia de un buen guión.


Una vez repasado el palmares destacamos la mejor película del festival y una de las peor recibidas por el público. Hablamos de L'Arteria invisible de Pere Vila.

Luis Miñarro (uno de los pocos productores españoles que se atreve a traer sus trabajos a la sección oficial de Valladolid) en los créditos es sinónimo de calidad y riesgo y en esta ocasión no defrauda. El director catalán Pere Vila nos ofrece un relato áspero, difícil para el espectador medio, que ya en su inicio con un fabuloso y larguísimo plano de “nuca” a lo “Vivre sa vie” de Godard nos muestra sus intenciones estilísticas. Una historia terrible de personajes miserables e infelices que exige del publico una implicación sobre todo intelectual más que emocional y quizá eso es precisamente lo que descoloca, la película retrata a las personas de lejos, con una distancia a veces malsana, pero a la vez no nos ahorra ningún tipo de detalle sórdido.

Cine grande y difícil que de manera inexplicable se ha ido con la manos vacías de Seminci, como ya hiciera hace años esa obra _maestra también con Miñarro de productor_ que es “La mosquitera”.

Cortometrajes

El Jurado Internacional ha concedido la Espiga de Oro al Cortometraje a El adiós, de Clara Roquet (España), “por la sensibilidad y precisión con la que retrata la diferencia de clases y por su apuesta decidida por la dignidad”.

El trabajo de Roquet también se ha hecho merecedor del premio al Mejor Cortometraje Europeo -EFA Short Film Nominee Valladolid 2015-, de tal forma que El adiós queda automáticamente seleccionado como uno de los finalistas al premio anual de la European Film Academy.

La Espiga de Plata al Cortometraje ha sido, exaequo, para Café froid (Café frío), de Stéphanie Lansaque y François Leroy (Francia), y Tank (Tanque), de Raoul Servais (Bélgica).

El Premio del Público, que la Seminci organiza en colaboración con el periódico El Norte de Castilla, ha recaído también en Mustang, que ha obtenido una puntuación media de 4,537 puntos sobre 5, por delante de Fusi, de Dagur Kári (Islandia, Dinamarca), con 4,443 puntos, y Une historie de fou, de Robert Guédiguian (Francia, Líbano), con 4,256 puntos. Este premio se otorga al largometraje que han recibido más votos por parte de los espectadores que han asistido a las proyecciones de la Sección Oficial, que en esta 60 edición han depositado un total de 6.295 votos.


Punto de Encuentro

El jurado de la sección ‘Punto de Encuentro’ ha concedido el premio al Mejor Largometraje a 2 yöttä aamuun(Dos noches hasta la mañana), del finlandés Mikko Kuparinen (Finlandia, Lituania), “por su modernidad al describir, con intensidad y equilibrio, el siempre complejo mundo de las relaciones humanas”.

Los cortometrajes galardonados en esta sección han sido Nkosi coiffure, de Frederike Migon (Bélgica) como Mejor Cortometraje Extranjero, “por ser una puerta abierta al encuentro de culturas, que viven más cerca unas de las otras de lo que ellas mismas creen”. En la azotea, de Damià Serra (España), ha recibido el premio ‘La noche del corto español’ por “su humor y delicadeza a la hora de abordar los, a veces, sorprendentes descubrimientos de la adolescencia”.

Tiempo de Historia y Doc España

Carles Bosch, Alejandra Islas y Juan Antonio Pérez-Millán, integrantes del jurado de la sección ‘Tiempo de Historia’ dedicada al cine documental, ha concedido el primer premio a La granja de pas, de Silvia Munt (España), “por la sobriedad expresiva y calidad narrativa con las que consigue transmitir una notable información de un alto contenido emocional, sobre un tema de tanta trascendencia como es el problema de los desahucios”. Un valiente y necesario documental. Gran premio.

El segundo premio ha recaído en Je suis le peuple, de Anna Roussillon (Francia), por “su habilidad para combinar dos tendencias pocas veces compatibles en el cine documental como son el estilo contemplativo y el estilo informativo, a fin de narrar la cronología de la primavera egipcia”.

Resaltamos el documental Frankenstein 04155, de Aitor Rei, por indagar con gran rigor en las causas del accidente del tren Alvia 04155. El cine documental muestra aquí su capacidad para denunciar la fractura y el distanciamiento entre la sociedad civil y las instituciones.

 

 

 

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