Valoración festival y palmares.

Diego Rodriguez.

Master-class Ray Loriga. Ray y el postureo de la Seminci .

Miguel Angel Saiz

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Miguel Angel Saiz.

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Tiempo de historia.

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    SEMANA INTERNACIONAL DE CINE DE VALLADOLID
                                           - 62 edición -
                                                     
octubre 2017

 
 

por Diego Rodríguez

 

Valoración festival y palmares

SEMINCI 2017

¿Será este el último año de Javier Angulo al frente del festival?

Otro año de cine de “autor” en Valladolid…¿O no?

La etiqueta de cine de “autor” hace ya varios años que no concuerda con el cine de Seminci.

Evidentemente no estamos hablando de cine “comercial” al más puro estilo Hollywood, pero tampoco estamos hablando de Bergman o Dreyer. Probablemente una película de Bergman sería, hoy en día, totalmente incomprendida en Valladolid.

Dentro del propio festival algún programador nos ha confesado que no cree en el término cine de “autor”.

El ciclo “Supernovas” este año sí que era cine de “autor”. Todos los films tenían una mirada particular y única, que en este caso concreto es una visión de mujer porque todas las directoras eran mujeres. Ejemplos como el magnífico último trabajo de Milagros Mumenthaler, “La idea de un lago” o “Mammal” de Rebeca Daly son una clara muestra de cine de propuestas formales y narrativas arriesgadas. En mi opinión las dos mejores películas del ciclo. En “La idea de un lago” su directora nos plantea una película en la que se mezclan realidad y ficción, escenarios reales de la propia biografía de la realizadora mezclados con una representación intima, casi “mágica”, de las emociones de la protagonista, sin pasar por alto el nunca superado trauma nacional de los niños robados y la búsqueda incansable de las abuelas de la plaza de Mayo. Trabajo sobresaliente de múltiples preguntas y pocas respuestas.

Lo realmente extraño de este ciclo es que todas las películas que lo conforman son del pasado año, por lo que perfectamente podrían haber sido seleccionadas en Seminci 2016 o incluso en esta edición.

Si realmente se quiere apostar por el cine de “autor” la mayoría de estos trabajos sí que son cine de “autora”.

Este año que se quería apostar por el cine dirigido por mujeres seguro que se podría haber hecho una mejor selección.

Cada año está más claro que Javier Angulo es el programador absoluto del festival y que apenas se deja aconsejar por terceros. Esa manera de trabajar conlleva la imposibilidad de “llegar” a todo el buen cine que se realiza.

Como esta edición puede que sea su última como director de Seminci, Angulo se ha preocupado mucho de que todos los medios que habían abandonado Valladolid vuelvan este año: la SER, ONDA CERO, COPE o Javier Tolentino de RNE. Todos han vuelto este año, por supuesto invitados con todos los gastos pagados.

En unos meses sabremos si este esfuerzo tiene premio.

La película The Nile Hilton Incident ha ganado la Espiga de Oro de la 62 Semana Internacional de Cine de Valladolid. Esta coproducción entre Suecia, Alemania, Dinamarca y Marruecos es el tercer largometraje del realizador Tarik Saleh (Estocolmo, 1972), quien ha acaparado también los premios ‘Ribera del Duero’ al Mejor Director y ‘Miguel Delibes’ al Mejor Guión en su doble faceta de realizador y guionista.

Enmarcada en el género policíaco, The Nile Hilton Incident gira en torno al personaje de Noredin Mustafa –interpretado por Fares Fares-, un agente de la policía de El Cairo, que se encarga de investigar el caso de una cantante asesinada en una habitación de hotel. Pronto descubrirá que lo que en apariencia es un crimen común, esconde terribles implicaciones de la élite intocable que dirige el país, inmune a la justicia. La película logró el Gran Premio del jurado en la sección World Cinema Dramatic en Sundance 2017.

Este premio por una parte me alegra por el mero hecho de que se premie a un Thriller con el máximo galardón.

Por otra parte la película es muy irregular y no aporta nada nuevo. Un premio inmerecido.

La Espiga de Plata ha recaído en The Rider, segundo largometraje de la guionista, productora directora, afincada en Estados Unidos, Chloé Zhao, que también han obtenido Premio ‘Pilar Miró’ al Mejor Nuevo Realizador, y el Premio al Mejor Actor para su protagonista, Brady Jandreau. Esta producción norteamericana narra la historia del joven vaquero Brady, al que un accidente obliga a abandonar su única pasión: montar y competir. En un intento de recuperar el control de su destino, emprende una búsqueda de nueva identidad y trata de redefinir su idea de lo que significa ser un hombre en el corazón de América.

Esta película sí que es una digna “Espiga”. Cine clásico narrativamente y formalmente bello (gran foto). Pero sobre todo es cine vivo, los actores no son profesionales, se interpretan a sí mismos y nos cuentan su historia. Historia de aceptación y de sueños rotos. Gran film.

El Premio a la Mejor Actriz ha recaído, exaequo, en Laetitia Dosch, protagonista de Jeune Femme (Montparnasse Bienvenüe), ópera prima de la realizadora francesa Léonor Serraille, y en Agnieszka Mandat-Grabka, por su papel en Pokot (El rastro), de la directora polaca Agnieszka Holland.

Despropósito absoluto en esta categoría. Laetitia Dosch está inmensa en esa maravilla de película que es Jeune Femme, pero Agnieszka Mandat es un chiste (malo) en esa nadería de Pokot. Son dos trabajos totalmente antagónicos. Uno muy bueno (el de Jeune Femme) y el otro vacío e inútil como la película misma.

El premio a la Mejor Dirección de Fotografía ha sido para Ágnes Pákózdi por su trabajo en la producción suiza Me Mzis Skivi Var Dedamicaze (Soy un rayo de sol en la Tierra).

Por último, el Jurado Internacional ha decidido conceder una Mención Especial a Marea Humana (Human Flow), documental dirigido por Ai Weiwei.

Cortometrajes Sección Oficial


En el apartado de cortometrajes, el Jurado Internacional ha decidido conceder la Espiga de Oro a Negah (La mirada), de la directora iraní Farnoosh Samadi, que repite premio después de alzarse el año pasado con el principal galardón del festival por El silencio, que codirigía con Ali Asgari.

La Espiga de Plata ha sido otorgada al corto A Drowning Man (Un hombre se ahoga), coproducción de Dinamarca, Reino Unido y Grecia del cineasta palestino danés Mahdi Fleifel, y el Premio al Mejor Cortometraje Europeo ha recaído en Kapitalistis, del director belga Pablo Muñoz Gómez.

Punto de Encuentro

En la sección Punto de Encuentro, el premio ha sido para el largometraje Špína (Asco), coproducción entre República Checa y Eslovaquia que supone el debut de la directora eslovaca Tereza Nvotová, mientras el británico Sean Dunn ha logrado el premio al Mejor Cortometraje Extranjero por British By the Grace of God (Británicos por la gracia de Dios). El jurado ha concedido a Matria, de Álvaro Gago, el premio al Mejor Cortometraje Español.

El jurado de esta sección, integrado el director y productor serbio Stefan Ivančić, también programador de la sección ‘Pardi di domani’ del Festival de Locarno; la actriz palestina Lamis Ammar y el productor mexicano Gerardo Morán, ha decidido conceder una Mención Especial a Aala kaf ifrit (La bella y la jauría), segundo largo de la directora tunecina Kaouther Ben Hania, y al cortometraje Awasarn Sound Man (La muerte del técnico de sonido), de Sorayos Prapapan (Tailandia/Birmania).

Otros premios

El Premio del Público de Sección Oficial, organizado por El Norte de Castilla, ha recaído en L’Insult, de Ziad Doueiri (Líbano/Francia/EE UU/Bélgica/Chipre), y en Punto de Encuentro, la película con mayor coeficiente ha sido As duas Irenes (Las dos Irenes), de Fabio Meira (Brasil).

A su vez, la película turca Daha, de Onur Saylak, ha recibido el Premio de la Crítica Internacional, otorgado por el jurado FIPRESCI, que esta edición ha estado compuesto por los periodistas cinematográficos James Evans (Inglaterra/Canadá), Margarita Chapatte (España) y Ladislav Volko (Eslovenia).

Este premio es absolutamente demencial. Película floja y mala. Nos queda el consuelo que nuestra querida Margarita Chapatte estuvo en contra de conceder el premio a esta película.

Y por ultimo como todos los años vamos a reseñar la mejor película de la Sección Oficial, por supuesto se va sin premio.

Hablamos de FOXTROT de Samuel Maoz.

El Foxtrot es la danza de un hombre con su destino. Es el tipo de danza donde hay muchas variaciones, pero todas terminan en el punto de partida

Algo terrible sucede, llaman a la puerta, dos militares con rostro serio nos interpelan. Mi mujer sabe lo que eso quiere decir. Se derrumba. Alucinado escucho…

Mi hijo ha muerto, en un lejano puesto de control. Shock…

Esta premisa tan tremenda nos la muestra Maoz al principio en un tono alucinado, con toques de humor negro que no sabes muy bien cómo interpretar. Después de un giro de guión bastante sobresaliente, el tono se vuelve colérico, indignado. Y la película se traslada a un desierto siempre embarrado e inclinado, metáfora de Israel como estado.
Es en ese momento cuando el film se engrandece con

En tono surrealista deudor claramente del universo de Percy Adlon (Bagdad Café está muy presente en la cabeza del director israelí).

“…¡oh no! no seremos nosotros los que mueran. Seréis vosotros.

Seréis vosotros si vosotros que nos llamáis a la batalla, vosotros que nos incitáis contra nosotros mismos, vosotros que hacéis que un zapatero mate a otro zapatero, vosotros que hacéis que un trabajador mate a otro trabajador y que hacéis que un ser humano que solo quiere vivir mate a otro ser humano que solo quiere vivir. Recordad ésto. Recordad bien ésto: vosotros los que hacéis planes para la guerra. Recordad esto: vosotros los patriotas, vosotros los feroces, vosotros los sembradores de odio, los inventores de consignas…”

Dalton Trumbo lo escribió mejor que nadie.

En este segundo acto, la película israelí se convierte en un emocionante relato anti-belicista. El estado Israelí en constante asedio ha transformado a sus ciudadanos en homicidas en potencia. La violencia se puede desatar en cualquier momento y los inocentes siempre pagan con sangre.

El tercer acto nos habla del duelo de unos padres destrozados. Foxtrot, el baile donde siempre se vuelve al punto de partida cierra así la historia. Brillante película.

En estos tiempos convulsos de Boicots y encarcelamientos, era casi imposible que un film de nacionalidad hebrea ganara la Espiga de Oro. Una parte muy importante de la “progresía” del cine no sabe distinguir el arte de su nacionalidad.

Y recuerden…

En el mundo del cine nadie sabe nada…

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