John Mayall. crónica del concierto por Maguil

25 de mayo de 2010
Teatro Carry On (Valladolid)

 

Comienzo difícil, media hora de retraso por una armónica que no aparecía… un escenario de disposición rockera -confieso que me gusta mucho más ver los pianos acústicos y los órganos hammond en todo su esplendor que los teclados que imitan esos sonidos- batería en altura..uy!! me echaron un poco para atrás.

Pero, lo que es tener 75 tacos bien llevados da unas tablas de la leche: que hay retraso, se piden disculpas y se dice por qué ha sido…con gracia…y ya tienes al público de tu parte.

Si, además tienes detrás una banda como la actual, la entrega es mayor. Me gustaron todos, pero especialmente el batería: potente, de marcaje claramente blues sin meterse en terrenos demasiado rockeros o jazzeros …muy bueno, muy potente…parecía el sobrino de Elvin Jones. Guitarra, bajo y teclados a una altura muy alta, brillantes, rozando el virtuosismo jacopastoriano el bajista.

Comenzó con un tema de blues de voz-armónica de su primer disco: Mayall plays Mayall, con lo que ya se vio desde el principio de qué iba el concierto: revisar el último disco Tough! Y hacer temas intercalados de su inmenso pasado. Muchos de los temas revisados fueron del disco John Mayall & The Bluesbreakers con Eric Clapton, disco de 1966…increíble pozo de música: All your Love, Hideaway, Parchman Farm.

Combinó el rock-blues de su último disco con los blues de la casa: temas a tempo medio en tonos menores, más liricos… So many roads …(so many trains to ride) o evocaciones a su amistad con Bob Hite, vocal de Canned Heat (The Bear) con las referencias a cómo esta banda de rock-blues americana se convirtió en su familia al llegar a los USA.

Esta combinación entre el pasado y el presente de su música alcanzó el culmen con Room to Move, tema que en single vendió miles de copias que hizo del álbum Turning Point un auténtico punto de inflexión para todos los artistas de blues …ya no era necesarias bandas pesadas -piano, bajo, batería, dos guitarras eléctricas- se podía volver a la sonoridad inicial del Delta: guitarras acústicas, bajo, armónica, voz, flauta…y no perder un ápice de intensidad. Si le añadimos el gran sonido del Johnny Almond al saxo tenemos lo mejor de las variantes del blues : el Delta y Chicago juntos…o Kansas cuyo estilo presenta unos perfiles diferentes a los anteriores. Más de 20 minutos de una versión eléctrica, rockera, de Room to Move …con melodías intercaladas de temas propios y ajenos (Hendrix)…esto llevó a quienes llenábamos el Carrión a la entrega total.

Vuelta al último disco y cierre con uno de sus temas clásicos. Memorable concierto que muchos de los presentes estábamos esperando desde hace treinta años, ya que los 80 supusieron en su carrera (de cerca de cincuenta años ya) un cierto parón en las giras y edición de discos propios para colaborar en los ajenos.

Se le vio impresionado por la acogida del público vallisoletano como expresó con una amabilidad muy cercana desde el escenario, nada fingida -me gustó ver mucha gente como no veía desde los ochenta: pelo largo, cazadora vaquera-.

En resumen, un gran músico…y un gran tipo una gran banda. Mayal debía escribir sus memorias…en disco ya las tenemos -Memories- pero seguro que hay mucha vida detrás de esa gran música que desplegó.

Que se repita.

Maguil, mayo del 68.
fotos Beerbeer (mayo 2010)

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