ROBERT FRIPP & THEO TRAVIS
Teatro Häagen-Dazs Calderón (Madrid)      
                                    

27 de abril de 2010
Crónica por Borja Sánchez Mayoral

Robert Fripp: guitarra y soundscapes
Theo Travis: saxo soprano, flauta alta y ambitronics


El interés que despierta el británico Robert Fripp en los aficionados al rock progresivo va más allá de King Crimson. A pesar de que su producción más relevante la realizó con su influyente banda madre, la realidad es que cuando visita nuestro país con otras propuestas convoca a un buen número de seguidores. La carrera de este músico de culto de fuerte personalidad es dilatada, habiendo trabajado en diferentes proyectos y colaborado con nombres destacados -entre otros Brian Eno, David Bowie, Peter Gabriel, Talking Heads, Blondie y David Sylvian-. Aproximándose a los 65 años de edad y con la actividad de estudio y de directo suspendidas del Rey Carmesí -que en los últimos tiempos ha visto la edición de las remezclas producidas por Steve Wilson (Porcupine Tree) de algunos de sus primeros discos con motivo del 40 aniversario del grupo-, este inquieto y revolucionario guitarrista sigue dando muestras de su creatividad, en esta ocasión junto al reputado saxofonista y flautista inglés Theo Travis.

    

El 27 de abril Jorge González y el autor de este artículo (ambos colaboradores de CyL Cultural), viajamos a Madrid por la mañana con la idea de pasar allí el día y regresar tras el concierto. Nuestro primer destino fue el Jardín Botánico, un lugar fantástico para disfrutar de la naturaleza y un oasis frente al bullicio de la gran ciudad. La jornada primaveral y el buen tiempo fueron propicios para recorrer diferentes rincones del Jardín, adentrarse en sus sombras y deambular por sus paseos, glorietas y terrazas, sin olvidar los invernaderos de plantas exóticas.

    
Fotos Jardín Botánico (Jorge D. González Sáenz)

Después de comer, visitamos la excelente exposición Monet y la Abstracción organizada por el Museo Thyssen-Bornemisza y la Fundación Caja Madrid. En ella observamos una cuidada selección de obras en la que se proponía un cruce de miradas entre las pinturas de Claude Monet y las de sus sucesores abstractos, expresando de esta forma posibles similitudes y coincidencias. Estancias como Brumas y Variaciones, Efectos de Luz, Reflejos y Transparencias, Contrastes de Formas, Pincelada y Gesto, En el Jardín de Giverny y La Estela de Monet, permiten ver destacadas obras de este impresionista francés interesado en la captación del instante y la influencia que ha ejercido en muchos artistas, entre otros Mark Rothko, Adolf Gottlieb, Jackson Pollock, Willem de Kooning, Gerhard Richter, Cy Twombly, Sam Francis, Joan Mitchell, Zao Wou-Ki o Maria Helena Vieira da Silva. Las visitas al Jardín y a la Exposición supusieron un previo sugerente al concierto al que íbamos a asistir, puesto que la música expandida de Fripp y Travis puede relacionarse bien con estas actividades e incluso funcionar como una hipotética banda sonora que en determinados momentos las complementara.

     
Nenúfares (Claude Monet, 1907) y Pintura Abstracta, Lago (Gerhard Richter, 1997)

El 8 de septiembre de 1972 Robert Fripp y Brian Eno crearon con dos magnetófonos Revox A77s la extensa pieza “The Heavenly Music Corporation”, lo que supuso la génesis de los frippertronics y los soundscapes. Fue el principio de una nueva manera de interpretar, componer y arreglar por parte de Fripp, que ha desarrollado profusamente a través de repeticiones, superposición de motivos y sucesiones de capas de sonido, que construyen lienzos musicales de alto contenido emocional. ‘No Pussyfooting' (1973) -firmado junto a Eno-, ‘Let The Power Fall' (1981) -ya en solitario utilizando frippertronics-, ‘The Gates Of Paradise' (1998) -empleando una paleta diversa de soundscapes- y ‘ At The End Of Time: Churchscapes Live In England & Estonia, 2006' -grabado en lugares sagrados- son algunos ejemplos de estas técnicas de trabajo, que han evolucionado con el paso de los años. Los soundscapes son un desarrollo de los frippertronics en los que la tecnología digital ha reemplazado a la analógica, construyendo un horizonte sonoro en el que las posibilidades técnicas permiten desplegar nuevas líneas de expresión, pudiendo por momentos llegar a parecer una especie de orquesta improvisatoria de un solo hombre. Fripp ha empleado estos recursos en álbumes propios, en colaboraciones con otros artistas y en discos de King Crimson (ProjeKcts incluidos).


Travis y Fripp en Madrid (foto de www.robertfripp.com)

Theo Travis es un músico reconocido en las escenas jazzística y progresiva del Reino Unido, ha trabajado con Soft Machine Legacy y Gong y ha colaborado, entre otros, con Porcupine Tree, Dave y Richard Sinclair y Jade Warrior. Travis además ha adaptado las investigaciones sonoras del líder de King Crimson a los instrumentos de viento que toca y sus ambitronics permiten, mediante pedales, formar loops que desarrollen capas. Es un sistema que podemos encontrarlo especialmente en ‘Slow Life' (2009) -un álbum de flauta alta como único instrumento-, y en otros trabajos, como ‘Earth To Ether' (2004) y ‘Double Talk' (2007). El proyecto de ambient Cipher creado en 1996 por Dave Sturt y Theo Travis lleva a cabo una música intensa y a menudo oscura, y también se sirve de técnicas digitales para procesar el sonido. Debe ser tomado como referencia para valorar el método anteriormente mencionado y asimismo ha escrito partituras para varios clásicos del cine mudo -como por ejemplo ‘El Gabinete Del Doctor Caligari' y ‘El Fantasma De La Ópera'-.


entrada firmada por Travis

Centrándonos ya en la actuación de Robert Fripp y Theo Travis en Madrid, una vez acomodados en las butacas y con música de fondo acorde a la que íbamos a presenciar, salieron a escena cuatro personas vestidas de negro que nos advirtieron en castellano, inglés, francés y alemán que no realizáramos grabaciones, ni hiciéramos fotos, tal y como indicaba el pasquín que nos habían entregado a la entrada. Fripp nunca cambiará en este aspecto y hemos de respetarle. El virtuoso saxofonista y flautista en su día afirmó que colaborar junto al genial guitarrista había sido "muy fácil y agradable", ya que ‘Thread' (2008) -álbum que presentaban en esta gira española- nació tras muchas horas "experimentando con los instrumentos", y a partir de ahí comenzaron a grabar improvisaciones que, finalmente, acabaron "dando forma al disco". La inquietante “The Apparent Chaos Of Blue” parte con susurros de flauta alta y un Robert sentado que manipula los controles para representar progresivamente una cascada de sentimientos, en la que el sonido va ganando profundidad, Fripp puntea y Theo le acompaña con intervenciones acertadas. Esta especie de música planeadora fue muy expresiva, como reflejó en el siguiente corte el sonido evocador y atmosférico del saxo soprano de Travis, que podía recordar en cierta medida a Jan Garbarek, siendo secundado por la electricidad flexible de Fripp sobre un paisaje sonoro que envolvió el teatro.


Travis y Fripp en Madrid (foto de www.robertfripp.com)

A lo largo del concierto uno y otro se repartieron los arranques de las piezas, salvo tres de ellas que comenzaron de manera casi simultánea. La tercera y enigmática toma de la velada presentó un saxo más jazzístico con una habilidosa secuenciación de viento y una guitarra más contundente de Robert, empleando distorsión y filo crimsonianos, y finalizó repentinamente, creando uno de los momentos más inspirados. Se fueron sucediendo las interpretaciones, que nos hicieron sentir una peculiar belleza musical, en ocasiones austera y en otras más elaborada. Los bucles generaban conjuntos de una intensidad variable y, en la mayoría de los casos, moderada si tenemos en cuenta las sonoridades aterradoras y brutales registradas por Fripp en algunas grabaciones de este tipo. La combinación de las texturas características de Robert -con su densidad extendida, algunas disonancias y acciones más concisas y abruptas-, junto a las buenas maneras de Theo -con su fraseo limpio de saxo, su lirismo en varios pasajes de flauta y el procesamiento de los sonidos con los pedales-, configuraban pequeñas obras de arte que trataban de captar el instante antes de diluirse. Los últimos dos cortes previos a su retirada fueron brillantes: el primero incluyó ecos y juegos de guitarra en un aire más experimental, que se ensamblaron con la flauta, dando lugar a un pasaje sinuoso que finalizó en un breve y desesperado soundscape; el segundo con un paisaje sonoro más frondoso, similar a algunos registrados por Fripp en solitario, que evolucionó de forma serena, acumulando líneas que se enriquecieron por un saxo que intervino de manera sutil.

  
El Puente Japonés (Claude Monet 1918-1924) y
Sin Título. Pintura En Dos Partes (Bassano En Teverina) (Cy Twombly, 1986)

Tras poco más de una hora de actuación el dúo agradeció al auditorio su atención y se retiró, regresando a continuación con “Moonchild”. Resulta curioso escuchar la adaptación de este tema del clásico ‘In The Court Of The Crimson King' (1969) para semejante formato, en el que contrasta la suavidad de la flauta con el nerviosismo eléctrico de las seis cuerdas antes de irse difuminando. Una gran ovación despidió a unos músicos que ya no regresaron al escenario a pesar de los cuatro minutos de aplausos. Otra pieza se hubiera agradecido teniendo en cuenta la duración total del espectáculo. A la salida, Theo Travis se encontraba en el hall del teatro firmando los dos discos que tiene editados con Fripp, ‘Thread' y el reciente ‘Live At Coventry Cathedral' (2010). En definitiva, un concierto notable que permitió apreciar la calidad y sensibilidad de dos hombres talentosos, y que supuso asimismo una nueva variante a una fórmula bastante empleada, como es la de los soundscapes. Finalizo este texto con unas palabras parecidas a las que utilicé con motivo del concierto de Robert Fripp & The League Of Crafty Guitarists en abril de 2007 en San Sebastián: después de este ejercicio vanguardista, los fans frippianos aguardan que King Crimson edite en los próximos tiempos un nuevo álbum de estudio y se embarque en otra gira. Esperemos que así sea.


Theo Travis y Borja Sánchez Mayoral (foto Jorge D. González Sáenz).

Borja Sánchez Mayoral

 

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