La Riviera - Madrid, domingo 10 de abril de 2011

Cuando Manowar anunció una gira especial para celebrar el 30 aniversario de su primer disco, "Battle Hyms" decidí que no podía faltar a la cita, aunque fuera domingo y en Madrid. Así que, hasta la Riviera nos fuimos. Además, este evento adquirió un tono más especial si cabe, pues esta misma semana fallecía, a los 54 años, el que fuera batería de la banda durante muchos años, Scott Columbus. La cola era tremenda para entrar pues te cacheaban y miraban bolsos y mochilas con especial atención a las cámaras de fotos, que no se podrían utilizar durante el concierto. (A pesar de esto, nuestra colega Virginia se la jugó para conseguir las fotos que acompañan esta crónica). Se respiraba un ambiente increible, muchas ganas de disfrutar y de vivir una noche de metal a tope.
Durante 40 minutos, nos tuvieron esperando con música ambiental y bandas sonoras hasta que por fin se apagaron las luces, a las nueve en punto de la noche y escuchamos el tema principal de la peli Ben Hur y la imponente anunciando a Manowar , y precisamente, esa fue la primera canción en sonar. Un escenario sobrio, con solo un telón con la portada del Battle Hyms y unos curiosos amplis eran toda la decoración que trajeron los americanos. Encontré a Eric Adams un poco más rellenito pero enfundado como siempre en sus pantalones y chaleco de cuero. Después, una a una fueron cayendo todas las canciones del Battle Hyms. "Death tone", "Metal Daze", "Shell shock", "Dark Avenger" con la profunda voz de Christopher Lee entonando aquellas frases que en el original declamó Marlon Brando. Y llegó uno de los momentos más mágicos de la noche, la que empezó todo esto, la que cumple 30 años, la que da título al disco, "Battle Hyms". Fue algo alucinante, la gente gritando, alzando sus puños, mostrando sus cuernos... nunca había escuchado este tema en directo, y realmente fue algo increible. No sé porque lo tocan más a menudo viendo las reacciones que causa, una simbiosis total del grupo y del público.

Después de semejante éxtasis Karl Logan nos ofreció su particular solo en el que no es que hiciera mucho alarde de técnica apenas, unos pirus, pirus, escala para arriba y para abajo. No es un virtuoso pero entretuvo y no se alargó mucho. De hecho, prácticamente los Manowar iban encadenando un tema tras otro sin apenas pausas. (y casi se agradecía) Le siguió "Brothers of metal" que a mi me sonó algo más lenta de lo habitual. Luego fueron cayendo trallazos uno tras otro, "Blood of my enemies", "Kill with power", "Sign of the hammer"... cada una era mejor recibida que la anterior. Todas hablando de guerras, destrucción, sangre, todo himnos guerreros gritados hasta la afonía por el personal. "Fighting the world" que con su estribillo pegadizo hizo saltar a todo el mundo. Con esto llegamos al "esperado" discurso de Joey Di Maio, que lo intentó en español. En el que no faltó el emotivo recuerdo a Scott Columbus, un gran padre y un gran compañero, dijo. Además, le dedicarían el siguiente tema, el que ellos habían elegido de entre los más votados por los internautas, "Gates of Valhalla" que adquiría más significado aún con los acontecimientos recientes. Y todos la entonamos con fuerza para que le llegara a Scott y le acompañara en su viaje hasta el recinto sagrado. Lo mismo ocurrió con "Heart of Steel" en la que Eric Adams, no pudo evitar que las lágrimas afloraran a sus ojos recordando al compañero perdido.

El solo de bajo llegó a continuación. Fue un tanto aburrido, a pesar de lo interesante que resulta ver el bajo de ocho cuerdas y oir una especie de música flamenca. Por lo menos, fue corto. "Metal Warriors" nos llevó hasta "The gods made heavy metal" y "Hail & kill" ambas rompedoras. Llevábamos un repertorio alucinante y no defraudaron los temas elegidos de los últimos discos, aunque si parecían un poco más descafeinados. "House of death" y "Hand of doom". Con el repetitivo "Power" llegamos a los bises. Di Maio volvió a tomar la palabra para preguntar si queríamos más y para recordarnos que salieramos despacio de la sala. "Warriors of the world" a todo volumen dio paso al "Black wind, fire & steel" que cerró la noche. Eric Adams se sirvió una copa de vino que luego le quitó Di Maio... y montaron su numerito en el que el cantante coge la guitarra y el bajo con los brazos en alto y sus compañeros lo tocan como si fueran pianos. Después, el bajista rompió sus cuerdas. Ya solo nos quedaba el "The Crown and the ring" durante el cual nadie se movió. Sorprendió que no saludaran y que nos dejaran ahí, como esperando algo más.

De verdad, que vivimos algo mágico en la Riviera, un concierto en el que Manowar estuvieron a la altura que se espera de ellos y el que, público y banda se unieron en un gran homenaje al batería fallecido. Toda una noche emociones, sentimientos y temazos que tardaremos en olvidar.

Crónica de Skaidana (abril 2011)

Fotos Virginia

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