Orquesta Sinfónica de Castilla y León

13-10-2011. Auditorio Miguel Delibes (Valladolid)

1ª parte:
Tout un monde lointain…Concierto para violonchelo y orquesta
(Henri Dutilleux)

2ª parte:
Sinfonía nº 7 en Do mayor, op. 60 Leningrado
(Dmitri Shostakóvich)

Impresionante concierto de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León dividido en dos partes: la primera, el concierto para violonchelo y orquesta de Henri Dutilleux; y la segunda, la Sinfonía nº 7 de Shostakóvich.

Tout un monde lontain… abrió la sesión con dos protagonistas claros: el bilbaíno Asier Polo al violonchelo y el asturiano Pablo González dirigiendo la Orquesta.

 Henri Dutilleux

El concierto representó una de las obras escritas más destacadas para violonchelo que combina acertadamente la dificultad técnica con la belleza artística, cuya estructura está vinculada con cinco poemas del ciclo llamado Fleurs du mal (Flores del Mal).

Asier Polo interpretó a la perfección cada una de las notas que componen la obra y estuvo a un gran nivel ocupando ese papel protagonista de la obra de Dutilleux.

Tras un breve descanso, llegó el momento de escuchar Leningrado del gran compositor ruso Shostakóvich, pieza convertida en todo un símbolo de la resistencia del pueblo soviético contra la invasión nazi.

 Dmitri Shostakóvich

Con grandes contrastes se pudieron escuchar los cuatro movimientos que componen la obra: Allegretto, Moderato, Adagio y Allegro non troppo, referidos a: guerra, recuerdo, grandes espacios de mi patria y victoria. Sin lugar a dudas, todos ellos consiguieron emocionar a todos los asistentes con una impecable interpretación por parte de cada uno de los componentes de la Orquesta, de manera que iniciamos un auténtico viaje al San Petersburgo de 1941, justo en el momento en el cual se estaba produciendo el largo cerco por parte de los alemanes.

El final nos dejó una visión muy positiva del grupo de personas que compone esta Orquesta Sinfónica y es que, cuando todo el público estaba abandonando el Auditorio se pudo observar como los músicos se fundían en abrazos entre ellos a modo de celebrar la buena actuación conseguida. Todo un ejemplo.

En conclusión, emocionante concierto que me sirvió para confirmar, una vez más, que no hace falta ser un especialista en la materia para disfrutar y emocionarse con la música clásica.

Crónica: Miriam Arranz.

valladolidwebmusical/cylcultural******crónicas