11 de Junio en Palencia y, como cada año desde que en 2004 arrancara con su primera edición, con la Feria Chica llega el festival Palencia Sonora. Con cambios estilísticos y de ubicación desde aquella primera edición, el festival palentino se ha consolidado como uno de los referentes dentro de la escena indie. Me atrevería a decir que uno de los más destacados festivales indies de un día de duración en cuanto al cartel, pero al que le falta pulir muchos aspectos para convertirse en un gran festival.

Cada vez que me enfrento a la tarea de escribir la crónica de un concierto o la crítica de un disco me encuentro ante la misma disyuntiva que cuando voy a escribir algún comentario en Facebook: ¿digo lo que queda bien decir o soy sincero aún sabiendo que me voy a ganar algunos enemigos? A veces me autocensuro, es verdad, pero normalmente elijo la segunda opción y hago gala de mi verborrea políticamente incorrecta, así como uso de mi derecho a la libertad de expresión y redacto lo que humildemente pienso. En cuanto a lo que el festival que nos ocupa se refiere diré que el cambio de ubicación no le sentó nada bien. En lugar de hacerlo en el pabellón municipal Marta Domínguez como estaba anunciado, el Palencia Sonora se celebró en el frontón Eras de Santa Marina por motivos que aún me son ajenos. Si de por si un frontón no es el lugar más idóneo para la celebración de conciertos desde el punto de vista de la acústica, en este caso lo es aún menos y la verdad es que el sonido resultó pésimo. Entre eso y el humo que se desprendía de la boca de gran parte de los asistentes que haciendo caso omiso de la ley (como es habitual en España y casi norma en Palencia) fumaron como carreteros salí con la cabeza como un bombo. Me parece vergonzoso que no se tome ninguna medida al respecto; sé que no puede haber un policía por cada asistente para controlar esto pero seguro que algún tipo de medida se puede tomar, tipo multas ejemplares por ejemplo. ¿Qué apostamos a que los que se fumaron impunemente no van  a 150 km/h por las carreteras? Claro, que las leyes solo se cumplen si nos duelen en el bolsillo... Yo creo que ya va siendo hora de que nos duela en la dignidad el no ser más respetuosos con los demás, pero eso es harina de otro costal y me temo que en este país es una batalla perdida de antemano...

En lo estrictamente musical ¿qué puedo decir? El festival comenzó con puntualidad británica. Se podría decir que es el único aspecto en el que, solo a veces, parecemos europeos. Arrancó a poco más de las 9 de la noche con la actuación del grupo palentino-vallisoletano El Grito de Harpo, ganadores del concurso MESCAL en la edición de 2009. Me sorprendió el potente set list elegido que sonaba más contundente que los temas que había escuchado previamente del grupo, quizá demasiado, ya que el sonido rebotaba como si fuera una pelota de frontón golpeando nuestros oídos.

Algo mejoró el tema cuando salieron a escena Dos bandas y un destino, o lo que es lo mismo, Los Coronas y Arizona Baby. Durante el concierto se proyecta un arsenal de imágenes curiosas que nos transportan al viejo Oeste. Su apuesta conjunta por un rock ‘n’ roll clásico mezclado con pop surfero y pasodobles básicamente acústico e interpretado con más clase y menos decibelios que el resto de grupos que formaron parte del evento, hizo que al menos se pudieran distinguir las voces y los instrumentos, a pesar de llegar a ser 8 músicos en escena sumando los componentes de ambos grupos.


Arizona baby

Los Coronas

En tercer lugar aparecieron en el fumódromo los chicos de Standstill. Me sorprendió que no aparecieran más tarde ya que se les presumía como el grupo “grande” del festival, aunque en cualquier caso y a mi modo de ver, tampoco justificaron esa fama y reputación con la que sus fans los elevan a los altares. Dadas las circunstancias era de esperar que su show se alejara del de su aclamado “room” pero quizá no tanto... Yo resumiría su actuación con un dicho castellano de esos que tanto me gustan: “Mucho ruido y pocas nueces”.

Una vez que cayó la muralla sónica de los catalanes se levantó la de los andaluces Supersubmarina. En cuanto al sonido más de lo mismo, así que no me voy a repetir, pero en lo artístico he de reconocer que algo me sorprendieron estos chicos. Me esperaba otro grupo más de indie pop español, tan melódico como vacío, al estilo de los Lori Meyers, Sidonie, etc, que hacen las delicias de los chicos con coloridos pantalones pitillo y las chicas con vestidos de lunares que observan emocionados a través de sus gafas de pasta las actuaciones de este tipo de bandas que ya hace tiempo que dejaron de formar parte del underground para ser grupos de masas; y si, algo de eso hay, pero no tanto, o al menos, no tan obvio como me esperaba. Algo tendrán estos chicos para haber ascendido tan meteóricamente en el panorama musical (hasta hace pocas semanas no sabía de su existencia) y yo lo achaco a la dosis de rock británico que impregnan a sus canciones, que por momentos me recordaron a bandas como Stereophonics, lo cual no es moco de pavo para un grupo con tan solo un disco en el mercado. Prometo escucharlo para ver si reafirma mis buenas sensaciones del directo, o si por el contrario, me inclina a pensar que no son más que otro hype.

Y para acabar la noche, Cycle, el típico grupo electrónico que no puede faltar para cerrar un festival de estas características. He de reconocer que para esas alturas ya estaba muy cansado y muy frustrado como para aguantar hasta el final así que tras escuchar un par de canciones y poner en común con distintos amigos allí presentes los hechos acaecidos durante la noche, me retiré para ir a tomar un par de copas por ahí pensando en que o la gente en Palencia es extremadamente apática por no acudir en masa a un evento con un cartel tan atractivo o es demasiado lista imaginando el fiasco que iba a suponer.

 

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David De La Rock

 

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