Rosendo



TEATRO CARRIÓN – VIERNES 6 DE MAYO DE 2011

Concierto de Rosendo en un teatro. A primera vista puede parecer raro, pero yo en cuanto lo vi me apunté la fecha porque podía ser un evento interesante. Llegó el día, un viernes de mayo, y con mucha curiosidad por ver qué nos iba a deparar el de Carabanchel nos presentamos puntuales a la cita.

En cuanto entramos al teatro Carrión vimos que no se iba a llenar por la poca gente que se veía por dentro y fuera del recinto y es que el precio de las entradas (entre 26 y 30 euros) echaba un poco para atrás, lo que se unía a la escasa publicidad de carteles que se dio al concierto. Al final más de media entrada formada por incondicionales de Rosendo, gente que lleva escuchando al madrileño toda la vida y que no fallan nunca, sin importarles el precio de la entrada o dónde sea el concierto.

Con apenas cinco minutos de retraso sobre la hora prevista salió al escenario la banda formada por Rosendo a la guitarra y voz, Rafa al bajo y Mariano a la batería. Para romper el hielo eligieron la canción instrumental “Yo me largo” a la que siguió “Ni gozo ni calvario”, la primera canción que decidieron tocar del nuevo disco que estaban presentando “A veces cuesta llegar al estribillo”.

En esta primera parte del concierto el trío fue alternando canciones de sus discos más actuales con temas más antiguos y la mayoría del público nos dedicamos a ver el show atentos en nuestros asientos. De esta manera fueron sonando temas como “Deja que les diga que no”, “Voluntad pasiva”, “Sire”, “A moco tendido”, “Por meter entre mis cosas la nariz”, “De que vas?”, “Del pulmón”, “El alma se colma” cantada por Rafa, “No son gigantes” y alguna más del último disco como “Mala tiña”, “A veces cuesta llegar al estribillo”, “Amaina tempestad” y “Tu qué, yo qué”.

Cuando llevábamos algo más de una hora de concierto el maestro Rosendo se dirigió al público para decir que era un buen momento para echar la vista un poco más atrás y, como si fuera una señal, el concierto cambió: con la siguiente canción “… Y dale” la gente se empezó a poner de pie y algunos ya no resistimos más y nos fuimos para adelante, pero con “Flojos de pantalón” ya todo el mundo dejó sus asientos y se fue a las primeras filas olvidándose de que el concierto era en un teatro y comportándose como si estuviéramos en una sala de conciertos. Ya se había desatado la locura y una tras otra iban cayendo temazos como “El tren” de los míticos Leño, “El ganador”, “Pan de higo”, “Masculino singular” y “Agradecido” con la que se despidieron por primera vez.

Tras hacerse de rogar un poquito Rosendo y compañía volvieron al escenario para tocar el “Maneras de vivir” y “Navegando a muerte” con la que nos despidieron por segunda y, según creímos algunos, definitiva vez. Al ver que no se encendían las luces la mayoría del público siguió sin moverse y pidiendo otra canción a lo que la banda accedió y finalmente volvieron a salir al escenario a cantar la de “Borrachuzos” con la que se llegó al final del concierto.

En fin, que casi dos horas de concierto en las que Rosendo se cantó unas 25 canciones haciendo un amplio repaso a su discografía, sin apenas pausas entre ellas y sin más artificios que tres tíos que salieron al escenario con sus instrumentos a sudar y hacernos pasar un buen rato haciendo lo que mejor saben hacer: rocanrol.

P.D. Eso sí, lo de no poder beberte una cerveza fría es una putada.

 

crónica por Kasta
fotos por David Izquierdo

 

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