SHARON BATES

EN ACÚSTICO

Valladolid. 24-03-2.011 - Bar Les Paul


Dicen que en el mundo del arte suelen ser más prolíficas para la creatividad las temporadas de desasosiego que los momentos de euforia plena.

“Sharon Bates”, grupo de Rock N Roll de Valladolid, escisión de los desaparecidos “Mala Racha” de su líder, cantante y guitarrista Cristian  y su batería Sergio que le pega también en los Extraños, no están pasando quizás por su mejor momento. Han pasado de ser 4 componentes a 2 en cuestión de días, pero ayer demostraron en su concierto en acústico en el bar Les Paul, que si la música la llevas dentro, no hay motivos para venirse abajo, y ayer hicieron una demostración de entereza pocas veces visto.

Cuando muchos se habrían venido abajo tras perder a la mitad del grupo, Cristian y Sergio se enfrentaron con su voz, su guitarra acústica, y su cajón flamenco ante los que nos encontrábamos en la sala. A pelo. Como poca gente se atreve. Sin ningún tipo de amplificación. Desnudos ante su público para demostrar que para llegar a la gente no hace falta mucho más que las ganas de hacer las cosas.


Repasaron parte de su repertorio de toda la vida, desde Mala Racha hasta los Sharon Bates de nuestros días, con momentos de fuerte sentimiento en los que Cristian desgarra su alma para transmitir al público sus sentimientos.  Porque si ayer se pudo ver a alguien desnudo sentimentalmente, ese es Cristian y, como decíamos antes, a pelo, la transmisión de sus emociones llegan mucho más allá que a los oídos.

Sergio, excelente batería de zurda escuela, decidió hace tiempo que no se podía renunciar a tocar en muchos sitios y locales, por el simple hecho de que la batería es poco acogida por los vecinos de la mayoría de los bares y decidió adaptar los ritmos de todos y cada uno de los temas de Sharon Bates al cajón, y desde entonces, se le ha visto una evolución en el manejo de este instrumento, en el que en los pasajes más lentos, agacha la cabeza, llama a la concentración, y siente cada uno de los golpes que le aplica a la madera y en los fragmentos de Rock N Roll más fuertes y rápidos , se le ilumina la cara y disfruta como un niño, pareciendo incluso que ya no se acuerda de lo que son unas baquetas.

En resumen, un concierto familiar, cercano, una muestra de la entereza con la que se deben afrontar los momentos duros en la música, que no es de otra forma que seguir tocando, seguir ensayando, seguir peleando, y que ayer, la mitad de Sharon Bates, que en realidad fueron un entero, demostraron que para ser feliz con la música y transmitirlo a los demás, con la misma música, basta. 


Maretti 25-03-2011

 

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