SPAIN.

Espacio Joven de Valladolid 03/12/11


Cuando voy  a ver un concierto de un grupo y me encuentro una afluencia mínima de público me pasan por la cabeza un montón de razones para buscarle justificación:

    1. Son “malos”
    2. La música que hacen es una “mierda”
    3. Vale mucho la entrada
    4. Es muy tarde
    5. Es que si te metes en un bar para un concierto te acabas liando
    6. Han hecho mal la publicidad
    7. Coincide con la final del mundial de fútbol y mira tú que juega España

Pero cuando descartas todas esas opciones y no te queda más que elegir la opción h)” Ninguna de las respuestas anteriores es correcta”, piensas si la crisis por la que estamos pasando es económica o cultural. A la salida del concierto estuve a punto de acercarme por curiosidad por algún centro comercial pero pensé que mi corazón no sería capaz de aguantar el desolador paisaje de establecimientos vacíos y pasillos llenos de desesperados dependientes mirando el reloj esperando a que acabe este suplicio de apocalipsis empresarial que nos está tocando vivir. No me apetecía dormir en el Clínico, así que preferí volverme a casa recordando los buenos momentos musicales que me habían hecho pasar estos “chavales”.

Pues sí, resulta que estos “principiantes” se han vuelto a juntar tras “un tiempo” y deleitarnos con los temas que tocaban hace… ¡35 años!, ahí es nada. Así que armados de batería, bajo, guitarra y teclado empezaron, como no, con copla…¡la que ellos tienen!... de repente aparecen los primeros acordes del “Gimme some lovin” de Spencer Davis Group y la voz de Manolo, el batería, llena la sala dejándome más que claro, ya desde el primer minuto, que era el mejor sitio donde podía estar en Valladolid en ese momento. Sí, canta el batería, no es el primero en la historia de la música que lo hace (me viene ahora a la cabeza el gran Phill Collins, por ejemplo, o el amigo Ringo Star en ocasiones, aunque aquí salvando las distancias: ya le hubiese gustado tener a Ringo la voz de Manolo).

Un repertorio consistente en temas de los años 70 (y finales de los 60), que repasó desde los Beatles (Get Back, Let it be), hasta la Creedence más melancólica y “lluviosa” (“Who´ll stop the rain”, “Have you ever seen the rain”). Se atrevieron también con los Rolling, con una curiosa versión con comienzo a capella del Honky Tonk Woman, y hasta hubo lugar para el “Country Roads” del inigualable John Denver. Sonaron las versiones en catellano que del “Maggie May” de Rod Stewart y “Old Rock and Roll” de Bob Seger hicieron los patrios M- clan y el autosuficiente Carlos Goñi (como decía Manolo, muchos jóvenes no saben que estas canciones que escuchan ahora son de esa época).


Pero no toda la buena música de esos años se hacía fuera de nuestras fronteras. Spain, se propone rescatar en su repertorio esos olvidados temas de grupazos de la cantera española. Y así interpretaron la preciosa canción de Los Íberos, “Las tres de la noche”. El momentazo guateque llegó con una de las mejores baladas para “arrimar cebolleta” de la historia de la música, la versionada en nuestro país como “Con su blanca palidez”, de Procol Harum, interpretada en esta ocasión en inglés.

Pues eso fue todo. No fue poco, pero supo a poco (el estricto horario del Espacio Joven es lo que tiene). Fernando a la Guitarra, , José al bajo, José L. Álvarez al teclado y el ya mencionado Manuel a la batería, voz principal y chascarrillos (sí señor, hay que dar show en todos los aspectos), durante una hora nos dieron una muestra de su buen hacer.

Buenos y veteranos músicos, un sonido, impecable como siempre, a manos de Dino, un público escaso, pero acogedor (familia y amigos en su mayoría) y “el mejor Pop-rock de los 70”, como reza el título de su maqueta, grabada reciente y excelentemente por los chicos de Dobro, fueron cuatro motivos más que suficientes para darse de cabezazos todo aquel a quien le gusta la buena música y no asistió a este evento por un motivo u otro. Se echan de menos grupos como este en Pucela (me vienen a la cabeza los Ciudad Juárez/Guadalupes, con un magnífico repertorio en esta línea, pero esta vez ejecutado por músicos de la época, todo un lujo). Gracias chicos.

Txt y fotos: Waldon Ran

 

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