The Brew
5 de Noviembre de 2011
Sala Porta Caeli (Valladolid)

Crónica: Álvaro R. Osuna
Fotografías: David Izquierdo

El trío británico The Brew visitó Valladolid el pasado 5 de noviembre en la gira de presentación de su nuevo (y excelente) disco, “The Third Floor”. No cabe duda de que los ingleses tienen una especial predilección por nuestro país (como ellos mismos admitieron), ya que sus giras por la geografía nacional son constantes y, en concreto, este año es la segunda vez que se suben sobre las tablas de Porta Caeli.

No obstante, cabe decir que en esta ocasión el concierto fue diferente al que ofrecieron hace unos meses. No tanto en cuanto actitud, entrega y energía, donde desde luego no han perdido ni un ápice de lo anteriormente mostrado (aún recuerdo a Jason con su mano ensangrentada haciendo remolinos en su guitarra en la anterior visita), pero si se mostraron un poco más comedidos en lo que a interludios instrumentales se refiere, se centraron más en los temas de “The Third Floor”, un trabajo con reminiscencias más psicodélicas que sus predecesores, y apenas hubo versiones de otros artistas.

La apertura del concierto, con canciones como “Six Dead” o, “Sirens of War” rápidamente puso de manifiesto que el numeroso público que se congregó en la sala estableció una conexión ipso-facto con la propuesta del grupo y que, a tenor de la vehemencia con la que muchos de los asistentes coreaban las canciones, la última obra del grupo ha calado. Uno a uno fueron desgranando la mayoría de sus cortes, alternándolos con temas como “Every Gig Has A Neighbour”, de su anterior álbum. Las interpretaciones de “Reached the Sky”, “Master and the Puppeteer” o “Immogen Molly” sirvieron para demostrar que la insultante juventud postadolescente de Jason Barwick (guitarra y voz) y Kurtis Smith (batería) no se traslada a la música que practican, sino que sus influencias se ubican en una época en la que ellos no habían ni nacido. Tim Smith, bajista y padre de Kurtis, sí que tiene una teórica mayor correlación por su edad. El espíritu de Hendrix revoloteaba por la sala a la par que Led Zeppelin o The Who venían constantemente a nuestras cabezas. En estudio sí que han sabido añadir algunos ingredientes nuevos y se vislumbra una evolución pero, en directo, sus referencias siguen siendo bastante palpables e identificables. La impactante puesta en escena de Jason, su habilidad para tocar con la guitarra a la espalda, hacer el “helicóptero” o su imperecedera energía hacen que, a priori, pueda parece el protagonista absoluto, pero ni Kurt ni el “pater” Tim se quedan atrás en cuanto a pericia y fuerza se refiere.
“Third Floor” o “Kam” hicieron que el concierto discurriera por cauces más pausados, pero desde luego no menos intensos. Por otro lado, nos mostraron de nuevo la capacidad de Jason para tocar con un arco de violín o la increíble técnica a la batería de Kurtis Smith, con un solo muy en la onda Keith Moon, donde acabó golpeando la batería con sus propias manos.

El primer bis se saldó con canciones como “Piper o the Greed”, una de las mejores de su último trabajo, y el tema que dio nombre a su anterior trabajo discográfico, “A Million Dead Stars”, que fue uno de los más coreados por el público. Tras alguna entrada y salida más del escenario, el grupo volvió a recurrir a Hendrix para poner fin a su actuación con una versión de “Little Wing” muy fiel a la original.

The Brew, probablemente, cumplen todos y cada unos de los clichés del rock setentero: un nivel instrumental superlativo, tendencia a alargar sus canciones mediante desarrollos instrumentales de corte semi-progresivo, influencias del blues blanco, presencia de instrumentos exóticos en el escenario (en este caso, un gong), conciertos de más de dos horas, una entrega total, patrones de interacción con el público mil veces escuchados etc.. Pero eso es justo lo que pretenden, y la banda no engaña a nadie. Tras varias visitas, uno sabe a lo que atenerse en sus conciertos, y sin duda es justo lo que busca la mayoría. Personalmente, eché de menos los pasajes acústicos de su últimos dos discos, un poco más de psicodelia y algún tema de trabajos anteriores, pero esto ya es una opinión propia.

Al directo de The Brew no se le puede reprochar absolutamente nada, ahora mismo se encuentran a años luz de la mayoría de bandas que pasan por la ciudad en cuanto a técnica instrumental e intensidad se refiere. Y, viendo la edad de dos de sus componentes y lo que han hecho hasta la fecha, miedo me da lo que puedan hacer en el futuro si consiguen impregnar su sonido con una mayor personalidad. Igual no todo está perdido en lo que a rock se refiere.

 
C r ó n i c a s