BERRI TXARRAK + HONORIS CAUSA
Porta Caeli. 4 de mayo de 2012

 

He leído sus traducciones, pero nunca he intentado memorizar sus letras. Como mucho soy capaz de chapurrear algún estribillo, pero mi gusto por Berri Txarrak va mucho más allá de eso.

Primero fue el turno Honoris Causa, grupo burgalés con ya unos cuantos años de experiencia y varios discos en su haber, que sorprendieron gratamente con buenas canciones y un sonido compacto y potente.

 
 

Y a eso de las once y media salieron los navarros a darnos una lección magistral, todo un ejemplo sobre cómo saltar al escenario de una Porta Caeli con una entrada ‘mediocre' y convertirlo todo en una gran noche de rock. Sin artificios, sin tatuajes a la vista, sin parafernalias. Sólo tres tipos haciendo música, no necesitan más.

 
 

Gorka Urbizu es el estandarte y único representante de la banda original, pero la renovada formación nos hizo olvidar eso enseguida, demostrando su destreza con los instrumentos y su entrega a partes iguales. Es como si Berri Txarrak hubieran sido siempre esos tres tíos que teníamos ante nosotros. Conectaron con el público desde el minuto uno, y con Izena , tercera en sonar, ya nos tenían a todos en el bolsillo.

 
 

Rescataron algunos temas de los primeros trabajos y repasaron los últimos. Con el permiso de Payola y Haria, las canciones de Jaio.Musika.Hil, sin duda uno de los mejores discos de la pasada década, siguen teniendo un gran peso, como no podía ser de otra forma. Pasado el ecuador del concierto sonó precisamente Jaio , canción capaz de hacer que a uno se le encoja el pecho y que parezca que los pies no tocan el suelo. Ése es el poder de la música. Gracias a cosas como esta todo tiene sentido.

 
 

Algo parecido sucedería poco después con Zertarako amestu + Berba eta irudia, o con Denak ez du balio, con el bajista, enorme en todo momento, haciendo las veces de Tim McIllrath. Da gusto ver tan de cerca a una banda que cree en lo que hace de esa manera. No importa si de vez en cuando alguna nota o algún tono no sale perfecto cuando eres capaz de componer y ejecutar melodías dotadas de tanta fuerza y capaces de transmitir tanto.

 
 

Poco después llegaron los bises para acabar de poner las primeras filas patas arriba y finalizar una actuación soberbia.

 
 
Quizá fue la Final de Copa, quizá que andamos muy jodidos de pasta, pero estos tíos se merecían mejor entrada, y ya sabemos que esto es Valladolid y aquí llenan los de siempre, pero esperemos que los Berri no tarden otros 6 años y pico en volver.  
 

crónica por David Izquierdo