CAPULLO DE JEREZ, ORGÍA DE TANGOS
Sala Borja (Valladolid)                                           

18 de octubre de 2012


Muy poquita gente en la Sala Borja, unas 160 personas, para escuchar a Miguel Flores, Capullo de Jerez, en la lluviosa noche del 18 de octubre.

De las veces que más nos acordamos del antiguo Café España, donde tantas noches como esa hemos disfrutado en más intimidad del flamenco y otras músicas.
Salió el Capullo dispuesto y en muy buena forma, hay que decirlo, y comenzó con unas Soleares que  sonaron diferentes tal vez por esa incorporación del cajón. Pero Miguel inmediatamente se fue por sus derroteros. Acompañado en el compás y coros por José Rubichi y José Flores, y contrastando su presencia con la apacible y risueña figura del Niño Jero, qué gran guitarrista, encadenó Fandangos bien dichos para pasar inmediatamente a interpretar Tangos, muchos, sin solución de continuidad, con esa sobreactuación que tan bien conocemos en la que los ojos y los brazos se hacen tan presentes. Todo ojos y brazos, y braceos y palmas el Capullo, con el público entregadito.

Encadena un cante tras otro, cambia de ritmo, se le olvidan las letras, inventa letras... no pasa nada, tiene arte para regalar.
Continúa por Bulerias, acordándose de Camarón en el comienzo, cómo no, y solo un Martinete rompe tanta vitalidad y energía. 

 

Como el público quería fiesta, pues fiesta para el público, que se levanta, y da palmas, y baila, y jalea. La apoteosis llegó con una rumba, y el público, sobre todo los más jóvenes, enloquecido. Imposible someter la actuación del Capullo  a cualquier tipo de anáisis. Es inclasificable.  

   Ana Alvarado

 

 

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