HAVOK + CLOCKWORK + XXX

Sala Porta Caeli, 6 de junio de 2012. Valladolid

 

La última sensación del thrash norteamericano, en compañía de una de las sorpresas más interesantes del Estado en los últimos tiempos y una banda vallisoletana que defendía este género mucho antes de que conociera este inesperado renacimiento mediático. Hasta los miembros de Angelus Apatrida, que tantos titulares acaparan últimamente, se echan a la carretera y recorren un montón de kilómetros ante semejante reclamo. Y una afluencia de apenas cincuenta personas. ¿Dónde están esos a los que se les llena la boca reivindicando carteles tan apetecibles como este?

XXX se toman un descanso del estudio de grabación, aunque quizá encaran este compromiso con algunas reservas. Y es que, así como entre todos los grupos locales más o menos afines se perfilan como la única opción posible a la hora de abrir este concierto, sobre todo después de haber intevenido recientemente en el Kaiowas Tour, después admiten que no se sienten del todo identificados con este tipo de bandas. Esta disociación se observa desde el principio con “Protect Yourself”, donde se demuestra que el sonido de los nuestros es mucho más denso y de alguna manera “clásico” que el de los grupos principales; además, se nota que conocen bien este escenario, obteniendo el sonido más definido y brillante de los tres. “Freehold” es uno de los momentos más destacables de la actuación (aunque no es uno de mis favoritos, esta noche se aprecian ciertos matices que creo que no había distinguido antes), así como “Estatua de sal”; el único tema en castellano es también uno de los más efectivos en directo.

En el último trecho del concierto suenan la acostumbrada versión de “No More Tears” y “Rotten Core”. El repertorio es necesariamente breve, se echan en falta algunos temas representativos, pero en conjunto causan una buena impresión, aunque, retomando la primera observación, alguien me comenta discretamente que no acaba de verlos cómodos en el escenario. Sea como fuere, un grupo del que sentirnos orgullosos.

Aparte de XXX, Clockwork son el verdadero aliciente de la noche, una de las formaciones españolas más prometedoras en este momento, con unas credenciales francamente impresionantes (S.A., Infernoise, Idi Bihotz…), defendiendo un EP de solo cinco canciones en las que cuentan con la colaboración de músicos de bandas nacionales e internacionales tan reputadas como Napalm Death, The Black Dahlia Murder, Hamlet y los mismísimos Angelus Apatrida (de hecho, ahora que lo pienso, habría sido un tremendo golpe de efecto que David Álvarez los acompañara en “One Last Fight”). Esta noche, además, es la última de la gira española con Havok y el cumpleaños de uno de los guitarristas, de modo que el grupo la afronta como una auténtica fiesta. A destacar especialmente la actuación del cantante, que emplea un registro mucho más agresivo que en la grabación, demostrando que además de carisma dispone de muchos recursos. Dentro de poco, en el Costa de Fuego.

Havok desencadenan una ilusión colectiva que estamos viviendo con cierta frecuencia últimamente, sobre todo en directo: la de que hemos atravesado una especie de máquina de tiempo y los últimos treinta años de música, sencillamente, no han existido. Digo que sobre todo en directo porque la música de los norteamericanos, que son el último eslabón de una interminable cadena de bandas revivalistas y nostálgicas, resulta mucho más convincente sobre el escenario que en estudio, disipando las dudas que admito que me había formado sobre ellos.

El cuarteto sale a escena con una fuerza imparable y una confianza sobre las tablas, después de una dilatada gira europea, francamente destacable, sonriendo y haciendo muecas para los fotógrafos y sobreponiéndose al estomagante despliegue de fuegos artificiales de sus entregas discográficas (confieso que tengo una tolerancia limitada a los solos de guitarra de los que tanto abusan esta clase de bandas) y (tengo que decirlo) a una estética completamente desfasada, y no me refiero solo a la apariencia de los músicos, sino a todos los aspectos visuales del grupo, que son deliberadamente “de la vieja escuela”. Además, establecen desde el principio una relación muy estrecha con el público, aunque ninguno de los dos miembros hispanos habla una palabra de castellano, y en resumidas cuentas defienden con contundencia canciones con mucho gancho, algunas recientes, como “Fatal Intervention” o el single “Covering Fire”, y otras no tanto, como “Morbid Symmetry”, que obtiene una entusiasta respuesta al pie del escenario, y “Afterburner”, uno de esos himnos que nos devuelven a la adolescencia incluso a los más descreídos, entre los cuales me cuento. Ese es el efecto del que hablaba al principio de este párrafo, un efecto que se intensifica cuando se despiden interpretando a la perfección dos clásicos de Slayer, “Postmortem” y “Raining Blood” (entonces ignoraba que ambos están incluidos en el EP Point of No Return), de quienes acusan una considerable influencia. Y en cuanto a la conveniencia y la sobresaturación de esta clase de bandas… quizá sea una cuestión para otro momento. De momento, esta noche, en este escenario, Havok aprueban con buena nota.

texto: Juanjo LLanos

fotos: David Izquierdo

valladolidwebmusical/cylcultural******crónicas