JAVIER KRAHE

Valladolid. Teatro Cervantes. 20 de octubre de 2012

"No me habéis preguntado si me gustó Grecia", dijo Krahe después de inaugurar el concierto con "Como Ulises", "pues en parte sí, en Partenón". Y así toda la noche. Apuntarse a una velada con el cantautor madrileño como maestro de ceremonias es saber que no vas a sudar con rompepistas, pero sí vas a trabajar la mandíbula. El teatro Cervantes de Valladolid, se lleno para recibir al gran maestro de todos los cantautores.

Está claro que esta información es de dominio público, porque muy pocas veces recuerdo haber visto el Cervantes tan a rebosar y con tan buen ambiente. Salvo contadas excepciones en las que ciertos grupúsculos se dejaron llevar por la excitación, el público -saludablemente heterogéneo-, respondió con respeto y entrega fanática. Krahe disfruta de una amplia lista de seguidores, conseguida a golpe de verso desde hace más de treinta años. Y se nota: en los que cantan, y en los que mandan callar a los que cantan.

Acompañado por un contrabajo y una guitarra), Krahe desgranó su cancionero entre monólogo y monólogo; se centró, sobre todo, en los últimos quince años. El madrileño canto 4 canciones inèditas,y rasco muy poco de su repertorio más antiguo, y hasta dedico un tema para los que denunciaron su falta de fè.

Aunque a más de uno le hubiera gustado que Krahe echara aún más la vista atrás en su repertorio -La Mandrágora fue el gran olvidado de la noche-, lo cierto es que al final, algo más de una hora después del comienzo, la intuición me decía que eso era lo de menos. Tras marcharse y volver para hacer un breve bis, Krahe se retiró “a hacer vida social”; y nosotros a nuestros quehaceres, pero con la moral un poco más aliviada después de un agradecido buen rato.

Crónica por : Jimeno

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