Las Buenas Noches

Café Beluga. Valladolid
21 de Abril de 2012

“Especial”. Es sin duda una de las palabras que mejor puede encajar en la definición del concierto que el Colectivo Notedetengas organizó el pasado sábado en el Café Beluga de Valladolid, un sitio con indudable encanto. El plan era, a priori, altamente atractivo: una actuación musical a cargo de Las Buenas Noches, de base acústica, a la hora del vermú, en una bella ubicación, y además con la posibilidad de disfrutar de un vino, cortesía de la casa, y de una degustación de los deliciosos quesos de Cantagrullas. Sí, no estamos en un foro culinario, pero pocos manjares similares pueden encontrar por estos lares los amantes del queso. La conjunción de todos estos elementos derivó en una cita “especial”, un concierto de los que se recuerdan por su atipicidad y por el perenne buen sabor de boca que dejan.

Las referencias estilísticas que se suelen asociar a Las Buenas Noches, grupo que surge cual rara avis en la escena independiente nacional, giran en torno al folk, pero nos equivocaremos de lleno si pensamos que se encuadran dentro del revival del folk anglosajón, ya que sus coordenadas se sitúan mucho más al sur del Río Grande. En concreto, y a pesar de que también se detecta una cierta ascendencia del jazz y de otros géneros, si hay que clasificar ese “folk de un país imaginario” (término que se ha usado para definirlos), estaría próximo a los sonidos de la Pampa argentina o de Perú. Por consiguiente, más “folclore” que “folk”.

Las Buenas Noches son andaluces (de Sevilla, concretamente), pero sus tonadillas, como la inicial “Tucumán”, evocan paseos a caballo por inmensas praderas, con un atuendo similar al de Rubén Alonso, su cantante, aunque nos encontremos en plena meseta castellana. La puesta en escena, con una batería minimalista, contrabajo, ukelele, guitarras e instrumentos de cuerda varios, además de un teclado que parece sacado de un cuento infantil, encajó a la perfección en el espíritu de la velada. El repertorio giró fundamentalmente en torno a su último trabajo, “Un mal día lo tiene cualquiera” (2011), que repasaron casi en su totalidad. Con ese tono grave que caracteriza a Rubén, casi susurrado, nos fue contando cómo los nichos de olvido nos acercan “El fin del mundo”, cómo “El hombre del tiempo” pretende engañarnos, o cómo las pérdidas que más duelen nos quitan “Media vida”. El sonido del concierto fue excelente desde los primeros compases del mismo, y nos permitió dilucidar con claridad los numerosos detalles que posee el sonido de los sevillanos, quienes se intercambiaron instrumentos en más de una ocasión.  

Canciones como “40 ladrones” dieron buena cuenta del magnífico desempeño musical de Las Buenas Noches, y tampoco se olvidaron de sus “Aventuras Domésticas” (2008), con temas como “Lomo”, que hizo que buena parte del público silbara su pegadiza melodía, o la trágica “Dios insecto”. En la parte final, nos brindaron composiciones más agridulcemente festivas como “El Día de tu boda”, con una serie de ovaciones por parte del público que nos permitieron disfrutar durante más tiempo de un folclore, pasado por un tamiz muy personal, que tiende puentes entre Al-Andalus e Iberoamérica.

En resumen, un encuentro musical, con excelentes aderezos culinarios, de los que se recuerdan. Una cita de las que dejan inmejorables sensaciones, de esas que te comentan si te la has perdido. Y, como colofón, pudimos disfrutar en exclusiva del documental de McEnroe, una de las bandas más interesantes del panorama nacional en estos momentos.

Crónica: Álvaro R. Osuna
Fotografías cedidas por Juan Ignacio Sánchez Lara

 

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