LOQUILLO. TEATRO CALDERÓN

Día 7 de marzo, visitaba la capital vallisoletana Don José María Sanz Beltrán “Loquillo”.

Mi expectativa a priori era que el ambiente del teatro iba a ser un mosaico de personas entre los treinta y muchos y los cuarenta y pocos, que, fuera de la rutina del trabajo y los niños, iba a desempolvar su camiseta negra de los conciertos y a dibujar un gesto de incertidumbre adolescente en su rostro a la espera de ver a su icono juvenil del rock & roll. No me equivoqué aunque si bien es cierto, si que se dejaban ver personas de edades mas puberales.

Con las luces apagadas y el patio de butacas del teatro repleto así como varios de los palcos, el silencio se rompió a través de una cálida introducción blues-era en la que una voz femenina hablando en francés se deslizaba por mis oídos acompañada tan solo de un piano y algunos vientos cuanto menos atmosféricos. Buena elección para empezar ya que ese toque sensible, intimo y cercano es el que llevan por bandera Loquillo y los suyos en esta gira por teatros en la que se han embarcado.

De repente aparece Loquillo acompañado de su banda y abriendo el concierto con “Balmoral” y continuando con “Nuestra vecina” y “Noche”, se empezaba a dejar ver que la intención de este concierto no era que todo el mundo moviese la cabeza a ritmo de “Rock & roll star” sino que lo que el artista estaba ofreciendo, era un desglose de anécdotas y confesiones de emociones que este sintió en cada una de ellas a través de poemas de autores como: “Luis Alberto Cuenca”, “Jaime Gil de Diezma”, “Bernardo Atxaga” entre otros.

Tras un inicio un tanto tranquilo, tocaron “Cuando pienso en los viejos amigos” más rockera y dinámica que sus predecesoras y en la que el violín ofrecía ricos matices.

Continuaron con “Cuando vivías en la Castellana” y “La vida que yo veo” esta ultima con un sabor mas country, en la que Loquillo hizo gala de la actitud que le caracteriza (mirada alta, pasos a lo Elvis Preley y un largo etc) tras la cual el público empezó a corear “LOCO”.

Prosiguió con “La belle damme” y “La vida es de los dos”, esta ultima Loquillo la interpreto sentado , ayudado de sus gafas, como si de un concierto básico se tratase, me gustaría hacer especial mención al papel de la armónica en este tema, la cual añade otro granito de emoción al momento mencionado.

Como era de esperar, y tras varias canciones de una tesitura relajada, Loquillo se levanto de su silla y nos ofreció “Brillar y brillar”. Fue la tónica durante todo el concierto el hecho de que, después de cada ciclo de canciones lentas , sorprendieran con algún tema mas enérgico y dinámico

Continuaron con “No volveré a ser joven” que fue sin duda, el tema en el se pudo apreciar a un Loquillo maduro, sincero y cercano como si de una confesión se tratara en la cual desbordó carácter en su interpretación.

A partir de aquí, el concierto llevo un sonido más eléctrico con canciones como “Antes de la lluvia” y “El año que mataron a salvador” en la que “Jaime Stinus” a la guitarra mostró su buen hacer con los punteos, que se tradujeron en un publico puesto en pie sin parar de aplaudir, cosa que también sucedió cuando interpretaron “La mala reputación”.

No deja de parecerme sorprendente el hipnotismo del que hacia uso Loquillo a la hora de presentar todas y cada una de las canciones en su contexto, como en el caso de “Voy de negro” en la que reveló una agridulce relación con los 40 principales cargada de ironía.

Después de tocar “El encuentro” Loquillo y los suyos se retiraron al backstage aunque no tardarían en volver a aparecer.

Tras unos 10 minutos rompía la oscuridad del escenario la figura de Loquillo con un whisky con hielo de una mano y un cigarrillo encendido de la otra. Con su pose altiva y la auto-determinación que le caracteriza comenzó a sonar “Aquí estoy yo” siguiendo con “Billy la Roca” y “Political incorrectness” con las que volvieron a meterse al público en el bolsillo.

El concierto iba finalizando, “Avec elegance” fue la canción con la que Loquillo se dispuso a presentar a la banda la cual estaba formada por : Santi Comet (Teclados), Alfonso Alcalá (Bajo), Jaime Stinus (Guitarra), Josu García (Guitarra), Julia de Castro (Violín) y Laurent Castagnet (Bateria).

Para cerrar el concierto eligieron “Vintage” con la cual Loquillo y Jaime Stinus guardaban cierto mimetismo.

Un estruendo de aplausos se hizo eco en el interior del “Teatro Calderón” ante el cual, pudimos ver a un Loquillo más que agradecido y cabe decir...algo emocionado.

Personalmente habría disfrutado mas si en el repertorio se hubieran hecho hueco canciones como “Cadillac solitario”, “Cuando fuimos los mejores”, “Rock & roll actitud”, pero aun así, salí del concierto con una sonrisa de oreja a oreja y la sensación de ver a uno de mis iconos del rock & roll su nombre, su actitud y su música encima del escenario.

Sin duda puedo decir que de las veces que he visto a Loquillo en directo, esta vez fue en la que más humano y cercano se ha mostrado pero no por ello menos GRANDE

Crónica: César Rodríguez
Fotos: David Izquierdo

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