Love Of Lesbian

Valladolindie 2012

Auditorio Miguel Delibes de Valladolid. Sábado 14 de Abril de 2012


Cuando se tiene una carrera coherente, mesurada, se hacen las cosas paso a paso y, paralelamente, se dispone de una discografía con muchas canciones sobresalientes (especialmente en sus tres últimos discos), no debería sorprender que una banda como Love Of Lesbian, garantía de cualquier festival que quiera trascender los límites provinciales hoy en día, congregue a 1.200 personas en una ciudad como Valladolid. El caso es que sí sorprendió, fueron muchos los que se quedaron cuasi-estupefactos al ver que los barceloneses colgaban el cartel de “no hay billetes” en la Sala Sinfónica del Auditorio Miguel Delibes, lo cual puede inducir a pensar dos cosas: a) que el pop independiente en castellano, a pesar de su notable ascenso en cuanto a popularidad (valga la redundancia) se refiere no se concibe todavía como algo mayoritario; y b) que Love of Lesbian, al igual que Vetusta Morla y algún otro caso, han sobrepasado esos límites, situándose en algún punto cercano al mainstream.

Hablando del emplazamiento, me extrañó que, a nivel global, el sonido no fuera todo lo bueno que cabría esperar (sin ser ni mucho menos malo), máxime cuando hace poco tiempo pude asistir a la magnífica velada que nos ofrecieron allí Rufus Wainwright y la OSCYL, pero puede que ello se debiera a que el lugar está pensado para conciertos de corte más clásico. La disposición de la sala tampoco ayudó al desarrollo de un concierto de estas características, si bien la mayoría de la gente apenas tardó unos pocos segundos el levantarse de sus butacas.

 

Tras la pertinente introducción, de aires cinematográficos, el show comenzó con “Nadie en las calles”, perteneciente a su próximo trabajo (de publicación inminente). Se trata de una canción con un estribillo con ciertos aires “coldplayanos”, si se me permite la licencia, que a buen seguro se convertirá en uno de los temas más coreados una vez que se interiorice la nueva obra. Le siguió “El hambre invisible”, el tema que da título al nuevo disco y que esta vez sí había sido publicado como adelanto, al igual que la posterior “Seres únicos”. Si bien la reacción no se puede tildar de indiferente, su novedad, unida al hecho de que fueran interpretadas al principio del concierto, hizo que fueran recibidas con una ligera frialdad, que se rompió apenas sonaron las primeras notas de “Noches reversibles”.

Esta canción, cuya frase “creo que voy a empezar a romperme” fue cantada a pleno pulmón por todo el auditorio, sirvió para entrar en una nueva fase del concierto, protagonizada por piezas tan conocidas como “La niña imantada”, “Domingo Astromántico” (una de las más festejadas por el público), la genial “Segundo asalto”, “Los colores de una sombra” y “Música de ascensores”, todas ellas pertenecientes a su discografía en castellano, y extensamente expuestas en público en su anterior (y casi sempiterna) gira. Tras esta retrospectiva, volvieron con tres temas nuevos: “Los días no vividos”, “Wio” y “Saldremos de esta” para, a continuación, encarar otra de sus canciones más reconocidas: “Allí donde solíamos gritar”, a la que siguieron “Las malas lenguas” y “Belice”, otra pieza inédita hasta el momento.

La parte final del concierto se abrió con una interpretación minimalista de “El ectoplasta”, en la cual Santi Balmes simuló un diálogo entre Mariano Rajoy y otros personajes de la tan denostada política patria, mostrando una vena cómica que con este concierto parecen haber dejado un poco atrás. Tras esta canción, se produjo una sucesión de hits que elevó la reacción del público al clímax colectivo, con canciones como “Incendios de nieve”, la celebérrima “John Boy”, “Me amo” o “Algunas plantas”, donde la gente instó constantemente a Santi a lanzarse al respetable, algo que el cantante no hizo, probablemente por los malos recuerdos de su último y accidentado paso por la capital del Pisuerga, si bien si bajó cautelosamente a cantar la canción entre los incondicionales que se amontonaban en las primeas filas. Tras una magistral “1999”, la insistencia provocó que la banda saliera de nuevo para interpretar “Oniria”, una nueva y bonita canción que probablemente hubiera encajado mejor en otra parte del concierto, al menos ese día, cuando era desconocida para la inmensa mayoría.

Confieso que, a pesar de gustarme, no soy lo que se dice un fan del grupo. Algunas canciones me dejaron más bien indiferente, y no comprendo demasiado bien ese fanatismo exacerbado que gira en torno a ellos, especialmente ese que hace que en ocasiones parezca que sobre el escenario hay una “boy-band”, no un grupo de pop más o menos “serio”. Pero, como se suele decir en estos casos: al César lo que es del César. Love Of Lesbian han sabido establecer una conexión con su público como pocas veces se ha logrado en el panorama independiente en este país, además de haber llevado una línea de trabajo envidiable, por lo que el éxito que han alcanzado es totalmente merecido.

Crónica y fotos: Álvaro R. Osuna

Londres 2011 *** Valladolid 2011 *** Ebrovision 2010 *** Sonorama 2010 *** Valladolid 2009


 

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