Mikel Erentxun

En Privado Tour 2012.

Sala Porta Caeli (Valladolid). 9 de Noviembre de 2012

Menos es más: o cómo optimizar los recursos en tiempos de crisis sin perder valor. En este periodo convulso, esta frase parece ser una máxima aplicable a las numerosas dificultades y complicaciones que ha de afrontar un mundo musical especialmente castigado por los excesos impositivos de unos poderes públicos que no mantienen el mismo rasero con todo a lo que ellos consideran cultura. Por este hecho, y posiblemente también por el devenir estilístico de un músico de largo recorrido como Mikel Erentxun, el donostiarra se presentó en Valladolid acompañado tan solo por Joseba Irazoki, excelente multiinstrumentista euskaldún (miembro de los seminales Atom Rhumba y con una carrera en solitario absolutamente desconocida por estos lares).

 

Y el caso es que la cita cumplió a la perfección con el axioma anteriormente mencionado. Mikel hace tiempo que huye de la comercialidad, no hay nada más que ver sus últimos trabajos (en especial ese disco fantasma denominado “Eléctrica Pkwy”), aunque aún resulte inevitable mencionar el nexo con Duncan Dhu o sus primeros éxitos en solitario. Pero en esa huida de la autocomplacencia, Mikel ha decidido ir más allá, alejándose progresivamente del pop de tintes más radiables para abrazar una especie de folk-rock que recoge las esencias más íntimas de su dilata carrera. Recién aterrizado de México (¡ese bendito tequila!), el concierto se abrió con “24 golpes”, “El futuro” y “Penumbra”, todas ellas presentes en “Eléctrica PKWY”, el disco grabado íntegramente por él en su casa que decidió regalar a sus fans junto a su último trabajo, además de “Detalle del miedo” (con slide envolvente, cortesía de Joseba) y “Desfile”. Su voz es más áspera, oscura y cercana que antaño, parece que el tiempo ha modificado su forma de cantar. El primer viaje a su pasado más lejano lo realizó con “Lágrimas de fuego y ceniza”, mientras que “Moneda de tres caras” sonó en clave América profunda, con una guitarra que pareció salida de las entrañas de cualquier pueblucho de Tennessee.

“Intacto” fue puro folk (banjo y armónica incluida), unió “Ropa sucia” a su versión de los Smiths en forma de medley breve, y “Mañana” suscitó la primera ovación sonora de la noche. Reivindicó al gran Lapido en “Las reglas del juego”, a la par que volvió a la intimidad con “Veneno”, con Joseba agarrando la mandolina. “Vasos de Roma y Ginebra”, la célebre “A un minuto de ti” y “Cartas de amor” subieron notablemente la intensidad, con Mikel golpeando el bombo ocasionalmente a la par que interpretaba las canciones. Antes de los bises, “Señorita Soledad”, perteneciente a su último trabajo. Para la parte final se dejó “Redención”, la coreada “Acróbatas” (aunque tuvo que desplegar sus competencias como director de coro para poner un poco de orden), “A tientas”, única concesión a Duncan Dhu, y “Si te vas”, donde Mikel se puso a la batería y levantó el ánimo de un público que agradeció efusivamente la dedicación de los dos músicos vascos.

Las especies que sobreviven no son las especies más fuertes, ni las más inteligentes, sino aquellas que se adaptan mejor a los cambios. La celebérrima frase de Darwin es de plena aplicación al caso de un músico que puede que nunca haya sido el más fuerte, ni el más guapo, pero que ha sabido labrarse una carrera coherente y sincera, mucho más que la inmensa mayoría de coetáneos suyos.

Crónica y fotos: Álvaro R. Osuna

Valladolid 2011


 

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