OCASO GLACIAR:

TOUNDRA + TOURMALET + MOVIMIENTOS INVISIBLES DEL SOL

Porta Caeli, 15 de diciembre de 2012

Algunos grupos son rehenes de ellos mismos. Escriben canciones que los persiguen toda la vida. Publican un disco tan brillante que no logran superarlo más adelante y hasta dedican tanta atención a las distintas ediciones y el merchandising que la imagen de la banda se convierte en un cliché. Y entonces se estancan de una forma irremediable. Esta era la tesitura en la que quizá se hallaban Toundra tras el éxito de un disco como (II). ¿Cómo evitarían repetirse, teniendo un carácter tan definido y reconocible? ¿Cómo se mantendrían fieles a ellos mismos sin hacerse predecibles? Ignoro si el camino que ha conducido hasta (III) ha sido tan tortuoso o si el talento de la banda está por encima de esta clase de consideraciones. Lo que cuenta es que es tan rematadamente bueno que ha dejado obsoleto al anterior. ¿Y en directo? Esta noche había que comprobarlo.

 

Movimientos Invisibles del Sol, que están convirtiéndose en una de las bandas habituales de Porta Caeli, aunque apenas cuentan con media docena de conciertos a sus espaldas con este nombre, eran la elección más obvia entre todas las formaciones locales para abrir este concierto, dado que en sus composiciones manifiestan una notable influencia de los propios Toundra (de hecho, un amigo que llegó a la sala mediada la actuación y no conocía físicamente a ninguna de las dos bandas creyó al verlos en el escenario que se trataba de los madrileños). El empeño y las horas de trabajo que han invertido en el local de ensayo durante los últimos meses resultan en una actuación impecable, enérgica y convincente, sobre todo en la sección rítmica, que demuestra que no solo anda sobrada de fuerza y recursos técnicos, sino también de imaginación. Además, obtienen una respuesta muy favorable del público que poco a poco llena la sala y no me cabe duda de que con el tiempo acabarán convirtiéndose en una referencia dentro de este estilo. 


Foto: Juanjo Llanos

 

Así como Movimientos eran una apuesta segura, Tourmalet, que se describen como “eminentemente ruidosos”, constituían una elección más arriesgada. Los de Guadalajara desentonan con el espíritu de la noche y seguramente son conscientes de ello, despachando los temas de Altimetry ante una audiencia fría y desinteresada en una intervención breve y llena de altibajos, que en otro contexto quizá habría causado una impresión diferente.

Al contrario de lo que habían anticipado algunos medios, el repertorio de Toundra no está basado íntegramente en los temas de (III), sino que más bien, dentro de la atmósfera de este disco, desde el comienzo de “Ara Caeli” hasta el desenlace de “Espírita”, repasan los momentos más inspirados de sus tres obras hasta el momento, como “Bajamar”, incluido en la primera, aunque inevitablemente son “Magreb”, “Bizancio” y “Zanzíbar” de (II) los que obtienen la reacción más entusiasta. Tampoco cuentan, como otras noches, con acompañamiento de cello, sino de un teclado que realiza una aportación bastante discreta, y se echan de menos los arreglos de cuerda en “Ara Caeli”. Pero nos ofrecen lo que esperábamos todos, una actuación intensa, de una energía abrumadora, música hecha tanto con el corazón como con la cabeza, que sabe comunicarse sin palabras y que emociona tanto a los asistentes como a los músicos, que de hecho acaban abrazándose sobre el escenario. No hubo bises, ni apariencias, nada que no fuera sentido y sincero, la confirmación definitiva de que son una de las bandas más interesantes del momento, dentro y fuera de nuestras fronteras.

 

Texto Juanjo LLanos

Fotos: Borja Sánchez

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