ROBBEN FORD BAND

Sala Hangar. Burgos.  10 de noviembre de 2012

 

Robben Ford: guitarra y voz

Rene Camacho: contrabajo

Toss Panos: batería

 

Inicialmente programada en la Cúpula del Milenio vallisoletana, la actuación de Robben Ford acabó realizándose en la sala de conciertos del Hangar, el centro de creación musical de Burgos. En aquella noche lluviosa y fría, el aspecto de la sala poco tiempo antes de la hora prevista no era todo lo alegre que nos hubiera gustado, al encontrar escaso público. La organización, muy atentamente, me entregó la acreditación y me facilitó el contacto para obtener unas fotos que ilustraran mi crónica. Mi agradecimiento a todos ellos.

Por fortuna, a las 22:20, instante en el que se le dio por megafonía una escueta bienvenida en inglés al músico californiano, el recinto albergaba más gente, la cual disfrutó a lo largo de 90 intensos minutos. Algunos de los presentes ya observaron dos semanas antes en Madrid, que otro guitarrista de altísimo nivel como Allan Holdsworth también había tenido un poder de convocatoria reducido, lo que no sabemos si se debe a la grave crisis económica, la promoción de los eventos o el momento musical actual.

Robben Ford no necesita mucha presentación para los amantes de la guitarra eléctrica, puesto que su campo de acción se extiende en el blues, el jazz y el rock. Su carrera acumula más de cuatro décadas, en las que encontramos discografía a su nombre, grabaciones junto a la Ford Blues Band y a The Blue Line, y diversas colaboraciones (Charlie Musselwhite, Jimmy Witherspoon, Joni Mitchell, Tom Scott & The L.A. Express, George Harrison, Yellowjackets, Miles Davis, Bonnie Raitt, Bob Dylan, John Mayall, Gregg Allman, Phil Lesh, John Scofield y Larry Carlton, entre otros). Por lo tanto, Robben se encuentra cómodo en distintos contextos, pero donde más brilla es en el blues, con un estilo vigoroso y elegante. Su manera ecléctica de afrontar este género puede recordar, en algunos casos, al inolvidable guitarrista Stevie Ray Vaughan (que tan poderosamente fusionó blues y rock), sin olvidar que el sonido de Ford asimismo mantiene conexiones con el jazz. Además, este músico norteamericano cuenta con una afinada voz. Su obra propia de estudio revela múltiples influencias, conteniendo momentos interesantes aunque, en mi opinión, es en sus directos donde su música resulta más disfrutable.

El pistoletazo de salida llegó con el juguetón “Lovin’ Cup” (Paul Butterfield), donde ya percibimos el oficio de la formación de Ford, en esta ocasión en formato de trío, con Rene Camacho manejando diestramente un contrabajo sin caja y con el inquieto Toss Panos a la batería. La contundencia del reciente “All Over Again” (procedente de ‘Bullet’, segundo LP del supergrupo Renegade Creation –Michael Landau, Robben Ford, Gary Novak, Jimmy Haslip-), avanzó descaradamente, y en él apreciamos de nuevo las dotes de Ford también como cantante. Tras una pieza movida y otra más tranquila, con un pasaje tradicional y un generoso ritmo de contrabajo, los dedos de Robben se inflamaron, dando paso a “Cannonball Shuffle”, del tejano Freddie King. En este último caso, una vez más, el guitarrista cuajó una sólida interpretación de un blues ajeno, con travesuras integradas en el conjunto. En cambio, el extenso “Earthquake”, nos condujo hacia un terreno jazzy, con una guitarra más imaginativa, que pasó de la apacibilidad al desmelene con distinción y naturalidad, lo que provocó de nuevo exclamaciones de admiración por parte de algunos espectadores, entre los que se encontraban músicos.

Siguieron “Nobody’s Fault But Mine” -versión algo descafeinada de Otis Redding (no confundir con la pieza tradicional popularizada por Led Zeppelin)-, “Too Much” -corte de Gabriel Ford, sobrino de Robben y actual batería de Little Feat, que incluyó al final un solo de batería que se convirtió al entrar el contrabajo en una progresión penetrante-, el reposado “Don’t Worry ‘Bout Me”, y el trotón “Please Set A Date/You Don’t Have To Go” (Elmore James / Jimmy Reed). Uno de los mejores cortes de la velada fue “Me And My Woman” (Gene Barge), donde el guitarrista jugó magistralmente con los pedales (wah-wah, reverb…) en un blues lento de notable expresividad. La conjunción de riffs potentes, punteos concisos, un contrabajo persistente y una batería cañera dio como resultado “Indianola”, un instrumental que sonó tremendo, dando paso a la penúltima pieza de la noche, justo antes de que se retiraran los intérpretes. Tras una cálida ovación, el trío reapareció con “Spoonful”, el standard de Willie Dixon versionado por varias estrellas de rock, entre ellas Cream.

La clase y la habilidad de Robben Ford, unidas a la eficacia de sus acompañantes, dieron forma a 14 piezas que se pasaron volando. Si sientes no haber podido asistir a este concierto de blues heterodoxo, podrás en parte imaginártelo a través del álbum en vivo ‘Soul On Ten’ (2009), grabado con una formación diferente que incluye teclados.  

 

Texto: Borja Sánchez Mayoral

Fotografía: Sara Rodríguez

 

 

valladolidwebmusical/cylcultural******crónicas