SÁBADO 11 DE AGOSTO

.. Jero Romero .. Los Chicos .. The Dandy Warhols ..
.. Fuel Fandango .. Vetusta Morla .. El Columpio Asesino .. Sidonie ..

El sábado despertamos con un calor algo menos sofocante que en días anteriores, lo que fue muy de agradecer. Por cuestiones logísticas no llegamos al centro de la localidad hasta los primeros compases de la actuación de un Jero Romero (ex-vocalista de The Sunday Drivers) que, ante una plaza abarrotada, defendía los temas de su primer y único disco en solitario, “Cabeza de León”. Lo concurrido del emplazamiento nos hizo desistir a la mitad del concierto (apenas veíamos el escenario) y nos desplazamos hasta el Red Bull Bus para inyectarnos un poco de energía garajera con Los Chicos. Durante la actuación del combo madrileño, con aires salvajes a lo Stooges (versión incluida), se produjo uno de los incidentes más incómodos de todo el festival, ya que fuimos testigos de una discusión subida de tono entre la banda y el técnico de sonido. Afortunadamente, la cosa no pasó a mayores y pudimos disfrutar de su energía sobre el escenario (o más bien sobre el autobús), algo altamente positivo para los que amamos ese tipo de sonidos, muy escasos en un festival así.  

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Ya por la tarde, en el recinto principal el público disfrutaba con grupos tan musicalmente heterogéneos como The Pepper Pots o Instituto Mexicano del Sonido, pero entre ruedas de prensa y demás avatares no prestamos la suficiente atención hasta que los norteamericanos The Dandy Warhols hicieron acto de presencia en el escario Ribera del Duero. Los autores del archiconocido hit “Bohemian Like You” nos brindaron un concierto oscuro, a ratos ruidoso y con marcados tintes psicodélicos, obviando ese lado pop que algunos esperaban. La banda de Courtney Taylor dio un repaso a su discografía desde una perspectiva muy personal, encarando canciones como “Not If You Were The Last Junkie On Earth”, “Get Off”, “We Used To Be Friends”, “Burned” o el citado “Bohemian Like You” (que también oscurecieron ligeramente), además de algunos cortes de su reciente “This Machine”. Quizás la banda mostró cierta desgana sobre el escenario y posiblemente tampoco fueran el plato fuerte para la mayoría de los asistentes, pero los de Portland logran un sonido convincente y compacto, con la ayuda de ese característico sintetizador, percusiones ocasionales, y la personalísima voz de Courtney.

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Fuel Fandango para muchos es sinónimo de baile y diversión y, a la luz de lo visto, este axioma se cumplió a la perfección, ya que la inmensa mayoría del público se movía al son de la banda formada por Nita y Ale Acosta. Su peculiar mezcla de flamenco, soul y electrónica se articuló como contrapunto perfecto al inmovilismo escénico de The Dandy Warhols, en un show en el que sonaron temas de su álbum homónimo, como “Shiny Soul” o “Uh uh”.

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A continuación, los madrileños Vetusta Morla se subían al escenario principal. La cantidad de gente que se concentró en las primeras filas dio cuenta del amplísimo seguimiento que tiene el grupo, con un público entregado que cantaba las canciones a pleno pulmón. Con un show muy parecido al que ofrecieron en el BBK Live, la banda comenzó el show con “Mapas”, “Boca en la Tierra” y “Cenas Ajenas” pero, como era de esperar, también cayeron los temas más representativos de su primer disco, con canciones como “Copenhage”, “Sálvese Quien Pueda” o “Valiente”, que suscitaron las reacciones más entusiastas. Pucho tuvo tiempo de recordar a Chavela Vargas con un “Piensa en mí” a capella, de reivindicar el papel del músico español, y de recordar su añorado paso por la Plaza del Trigo años atrás, con una “Saharabbey Road” en la que se volvieron a escuchar esos famosos coros divididos en función del sexo del asistente (sonoritos y sonoritas).

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Vetusta Morla ofrecen un espectáculo cuidado al detalle, perfectamente ejecutado a nivel vocal y musical (es una gozada escuchar a Pucho clavar todas y cada una de las notas que canta) y generan una conexión que muy pocos pueden conseguir en un festival así (quizás solo Love of Lesbian), erigiéndose como los triunfadores de la noche y uno los mejores conciertos del festival. Para concluir, reventaron el recinto con la que probablemente sea su mejor canción en vivo, “La Cuadratura del Círculo”, con esa explosión percutiva final que, por muchas veces que la hayas visto, siempre logra ese punto de excitación.

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El Columpio Asesino siempre son una garantía de fiesta en un festival. Los hermanos Arizaleta levantaron a un público con ansia de diversión con canciones como “Perlas”, “On The Floor”, “Corazón Anguloso”, “Vamos” (genial versión de Pixies) o ese himno llamado “Toro”, cuyo estribillo nos incita a bailar toda la noche. Continuas referencias psicotrópicas, guitarras afiladas e hipnóticas, sintetizadores, líneas de bajo envolventes… factores que funcionan como adictivos elementos de inmersión en su música.

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Y, para finalizar el día, otros clásicos del festival, que además en esta ocasión actuaban por partida doble: Sidonie. A diferencia del concierto del día anterior en la Plaza del Trigo, el grupo se centró en su propio repertorio con una actitud desenfadada y festiva que ya es marca de la casa. Bastante más guitarreros y psicodélicos que la última vez que los vi, y con la ayuda de David T. Ginzo a las guitarras y los teclados, pudimos escuchar canciones de su último disco como “Alma de Goma”, “Tormenta de Verano” o el single “En el Bosque” que funcionan mucho mejor en directo que en su formato enlatado. También encararon hits como “La Pared”, “Persona”, “Un Día más en la Vida” o “El Incendio”, además de una versión en castellano de “Kids” de MGMT o “Nuestro Baile del Viernes”. El escenario estaba decorado con tintes neoclásicos (laurel, estatua etc.), y sobre él pudimos ver el repertorio de piruetas sobre la batería, chupitos, desenfado y besos al que nos tienen acostumbrados, que no por frecuentes hacen el show menos disfrutable. Gran concierto de los catalanes, que nos levantaron el ánimo a pesar del cansancio acumulado tras tres días de festival.

 

Reseñar que el sabado actuaron en escenarios secundarios dos artistas vallisoletanos, Bicycle Thief y Ángel Stanich, a los que como consecuencia de los horarios y otras coincidencias no pudimos ver. Quienes sí estuvieron en sus conciertos nos hablaron del éxito de sus actuaciones, algo que, tras haberles visto sobre el escenario en más de una ocasión aquí en la ciudad, no me extraña lo más mínimo. 

 

Texto: Álvaro R Osuna.

Fotos: Jacobo R. y Kike Oquiillas. Cedidas por la organización

Intro ::: jueves ::: viernes ::: sábado ::: domingo

 

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