WIM MERTENS TRÍO

Teatro Calderón. Valladolid.

 16 de noviembre de 2011
                                                                                  

Wim Mertens: piano y voz
Gudrun Vercampt: violín
Lode Vercampt: cello


                                                                   
Tras la gira de tres conciertos que el belga Wim Mertens ofreció en España en mayo de 2011, en noviembre regresó a nuestro país con otras tres citas, la última en Valladolid. Su inclusión en la programación musical de nuestra ciudad nos pareció un acierto, que se ratificó una vez asistimos a su magnífica actuación en el Teatro Calderón.

Wim Mertens es principalmente conocido en su faceta como compositor, habiendo editado unos 80 discos. Todo un éxito para un autor que ha afirmado que su música es popular, pero no para las masas, y que siempre continúa experimentando. Su amplia obra no deja indiferente, contando con férreas adhesiones o críticas que le consideran demasiado comercial para ser un compositor de clásica. Desde 1980 ha creado numerosas piezas para diferentes formatos -desde canciones o lieder breves y accesibles, hasta generosos y complejos ciclos de tres y cuatro partes-, y para diferentes arreglos -desde piano en solitario a conjuntos de música para cámara y orquesta sinfónica-, escribiendo con frecuencia para instrumentaciones poco corrientes - doce piccolos, diez trombones bajos, trece clarinetes-. El artista belga también ha compuesto bandas sonoras y ha trabajado para el teatro.


Además de su faceta de compositor debemos resaltar su condición de solista, que le ha llevado a actuar por toda Europa, Norteamérica, Centroamérica, Japón y Rusia. Mertens toca el piano y la guitarra clásica, y canta con una voz característicamente aguda, usando un lenguaje personal muy elaborado, que ha expresado a lo largo de los años una inspiración vocal creciente. En los últimos tiempos ha interpretado con distintos formatos: piano solo, dúo (violín y piano), piano trío (violín, cello y piano), con diferentes ensembles y también con orquesta sinfónica. Asimismo no debemos olvidar su labor en el campo de la musicología, puesto que es el autor de ‘American Minimal Music’ (1980), el primer libro que trata en profundidad la escuela de la música americana minimalista, un movimiento que ha influido en su obra.

En Valladolid Wim Mertens se presentó en formato trío (piano, violín y cello). Su actuación se estructuró en dos partes y el núcleo de su repertorio lo formó su excelente disco ‘Series Of Ands – Inmediate Givens’ (2011). Un doble álbum en el que participaron más de 30 músicos en una escala completa de cuerdas, vientos, guitarras, arpa e incluso un clavicémbalo (era la primera vez que Mertens incluía este instrumento en su música), dando como resultado un trabajo hermoso y muy orquestado. En esta producción se incluyeron algunos de los encargos solicitados a Mertens para diversos proyectos, como por ejemplo la música para el desfile de la nueva colección de Christian Dior Homme en Paris a comienzos del 2008 (“In.Zones” y “Tactility”), o la partitura compuesta en el contexto de la presidencia belga del Consejo de la Unión Europea, que a su vez fue utilizada también para el pabellón belga en la Exposición Universal de Shanghai (“Oeuvrer”, 2010).


Una música con un alto poder expresivo que apuesta por una belleza compleja a la par que sencilla, que te despierta recuerdos, que puede asociarse a varias situaciones o te puede transportar a diferentes lugares (como por ejemplo a un precioso paseo otoñal por la Ciudad del Sena, o a un paisaje de costa con un cielo cubierto que en ocasiones deja penetrar rayos de sol). La exuberancia de la mencionada obra de estudio se recondujo al intimismo relativo de un trío robusto. La coordinación de los tres solistas y su capacidad de interpretación generó un caudal de emociones, por el que se dejó llevar buena parte de la audiencia.


Bajo una iluminación sobria, la expresividad de las piezas de ‘Series Of Ands – Inmediate Givens’ iba inundando el recinto, ya fuera a través del lirismo y la profundidad del violín de Gudrun Vercampt, la confianza y fuerza del cello de Lode Vercampt, la precisión y ponderación a las teclas de Wim Mertens y su aguda y peculiar voz (con la que canta “retazos” de inglés, flamenco, francés…), siempre bien arropada por los instrumentos. Líneas sinuosas que se entrecruzan y complementan en un discurso muy bien ensamblado en un formato más limitado, en el que cada miembro cumplía su función con solvencia. A lo largo de la primera parte los tres músicos dialogaron con un lenguaje de gran plasticidad, siendo el piano el elemento que vehiculaba el conjunto. Intensas imágenes musicales creadas en base a variaciones y repeticiones sobre un motivo principal, que se van construyendo progresivamente y llegan a formar una unidad envolvente.

Con su doble disco Mertens “quería reivindicar la importancia de la contradicción, en un mundo que parece moverse entre la certeza y combinar la fuerza de lo reflexivo con lo intuitivo. ‘Series Of Ands’ (secuencia de y-es) remite a lo reflexivo, a las cifras, a lo que puede medirse, lo que permanece a distancia y no plantea preguntas; mientras que ‘Inmediate Givens’ (dones inmediatos) se basa en lo intuitivo, aquello que no está pensado antes, que no cuesta esfuerzo, que viene dado como un regalo, y en lo que el elemento racional no funciona”.

En definitiva, una música equilibrada en la que están presentes las matemáticas y la emoción, donde se combina la teoría con la práctica, la composición y la interpretación, la seguridad y el azar. “No debemos subestimar la inspiración, es un don, pero no una donación de algo material. Nadie puede dártelo en un paquete, por ello hay que estar alerta todo el tiempo hasta que llegue el momento en que algo quiere ser expresado. No se puede escoger, es un momento inesperado que tiene que ver con el azar, y hay que capturar en el instante lo que se manifiesta y trasladarlo al ritmo, a la línea melódica, a los acordes. Esto es lo que más me fascina: lo impredecible de la inspiración”.


Tras los siete cortes de la primera parte del concierto llegó el descanso. En todos ellos Wim cantó, lo que pone de manifiesto esa pasión por la voz. Tras la pausa, Mertens arrancó en solitario, añadiéndose posteriormente el violín y el cello en un tema en el que el compositor belga no articuló palabra. En la segunda parte el set-list no se centró únicamente en ‘Series Of Ands – Inmediate Givens’, sino que se amplió a otros hitos de su discografía. Se sucedieron pasajes temperamentales y templados fluyendo con naturalidad dentro de un espacio geométrico y armónico. Un conjunto de tres elementos que iba girando, desplazándose poco a poco, ampliando su campo de acción, y donde cabían diferentes sentimientos, entre ellos el optimismo y la melancolía. Tras algo más de hora y media (parada anterior incluida), los músicos se retiraron del escenario y no tardaron en salir para afrontar la brillante recta final de la actuación, compuesta por cinco piezas. Tras las dos primeras volvieron a escena, apareciendo Mertens en solitario para interpretar de manera vehemente “4 Mains”, que arrancó una sentida ovación, tras la que le secundaron sus compañeros Gudrun y Lode para tocar, si la memoria no me falla, “Struggle For Pleasure” y “Close Cover”.


En cinco días el público vallisoletano ha podido ver a dos compositores prestigiosos, Wim Mertens y Ryuichi Sakamoto, actuando en un formato idéntico. Dos propuestas lógicamente diferentes que añaden valor a la actividad cultural de la ciudad.


Texto: Borja Sánchez Mayoral
Fotos: Antonio Macías

 

 

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