VALLADOLID SUENA:

SEÑOR VICIO + THE ZARRAPAS

Black Pearl Club, 29 de noviembre de 2012

Se está hablando mucho de este último ciclo de conciertos de bandas locales que estamos disfrutando desde hace unas cuantas semanas, sobre todo de las condiciones ecónomicas y la deficiente acústica de la sala. En ningún momento se ha hablado de la bochornosa afluencia de público a cada una de las ediciones, aunque esta sea la verdadera desgracia de nuestra escena. Esta noche se celebraba una nueva actuación de una de nuestras mejores bandas, que este último año ha tenido una trayectoria intachable, culminando con la edición de un disco al que seguro que el tiempo hará justicia, y el regreso de otra a la que no veíamos en directo desde hacía demasiado tiempo. Y apenas había una veintena de amigos desperdigados delante del escenario. ¿Os suena? Si la respuesta es que no, seguramente sea porque sois de los que se quedan en casa.

Puede que los Zarrapas hayan tenido noches más afortunadas, y que los problemas técnicos y las inoportunas interrupciones que sufrieron los dos grupos enfriaran todavía más el ambiente; en todo caso, siguen teniendo grandes canciones y un directo que sonroja a muchas formaciones más veteranas. Pedro es uno de mis cantantes favoritos en este estilo (ahora no me refiero solo a las bandas locales) y tengo la impresión de que últimamente ha adquirido más protagonismo con la guitarra en temas como “Cuando estás sola”, que fue uno de los momentos más intensos, aunque en ese aspecto el centro de atención, como siempre, fue el incombustible Chopo, con sus movimientos espasmódicos y sus habituales carreras entre el público (yo acabaría estrellándome contra una columna si intentara algo parecido), que además le robó el micrófono en “Vete al infierno”. Una de nuestras bandas más emocionantes, aunque haya quienes no quieran admitirlo.

Los echábamos de menos. La nueva formación de Señor Vicio, aunque todavía se encuentra en fase de rodaje y seguramente acusa cierto nerviosismo, estuvo a la altura de la reputación de la banda, que siempre ha logrado sobreponerse a las innumerables transformaciones que ha sufrido manteniendo las mismas señas, en un ejemplo de obstinación y coherencia. “Una puta banda de rocanrol”, como declaró el carismático Judas, que se ha convertido en el espejo en el que Loquillo debería mirarse últimamente, defendiendo macarradas como “Ni el diablo me conoce”, “Salvaje” y la favorita de muchos de nosotros, “Voy a prender fuego a la ciudad”. Solo debo reprocharles que durante una actuación tan breve (y accidentada) como esta hicieran tantas versiones, aunque fueran de grupos como Nashville Pussy o Supersuckers. Un reencuentro halagüeño, que confío en que se repita cuanto antes. De hecho, la organización ha anunciado recientemente que el ciclo continuará en 2013, de manera que habrá más ocasiones para noches como esta.

Texto y fotos: Juanjo LLanos

 

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