Los Chicos del Hormiguero

presentan

Tres calaveras huecas

Estival UVa

Valladolid. 23-07-2013. Museo de la Ciencia.

Fotografía: Giuseppe Foto
Txt: Maje Muñiz, @ladymaje

Humor al aire libre de la mano de Tres calaveras huecas

Los chicos del Hormiguero y su nuevo show “Tres calaveras huecas” han sido los encargados de abrir la edición de 2013 del Estival Uva, organizado por el Centro Buendía de la Universidad de Valladolid junto con el Museo de la Ciencia, anfitrión en el marco físico del acto cultural.

Con el ocaso del día aún por arrancar se llenaban las sillas, cuidadosamente colocadas en una de las plazas del Museo, con un ambiente libre de la habitual tormenta de media tarde a la que nos habíamos acostumbrado las últimas semanas. Tras las palabras de rigor del vicerrector, Trancas y Barrancas serían los presentadores oficiales a través de un vídeo en el que hubo espacio para la publicidad y los estrenos de cine, siempre desde el humor absurdo.

Daba comiendo un espectáculo estructurado en tres monólogos individuales, un poco de ciencia y un final conjunto.

Jorge Marrón, más conocido por su mote televisivo “Marron” fue el encargado de abrir las casi dos horas de show, mientras la luz del atardecer iba dando paso a una despejada noche. Despejó las dudas de los vallisoletanos a las 3 preguntas más frecuentes sobre El Hormiguero, a saber:

  1. ¿Cuánto mide Pablo Motos?
  2. ¿Quién maneja a Trancas y Barrancas?
  3. ¿Por qué se han ido a Antena 3? Pregunta a la que respondía diciendo que en Telecinco les querían poner la nariz como a la Esteban, pero que ellos prefieren poder oler por ambas fosas nasales.

El monólogo de Marron tocaría temas televisivos, como esa curiosa programación de los canales temáticos surgidos con la TDT: Factoría de Ficción, donde la ficción es ver capítulos nuevos de Aída o programas como 1000 maneras de morir, que refleja las muertes más absurdas. Basta hacer zapping para comprobarlo de primera mano.

Las madres también tendrían su hueco en las palabras de Jorge. Recurso cómico donde los haya, puesto que debe haber madres cortadas por el mismo patrón en todo el país, y el mismo chiste te sirve tanto en Valladolid como en Sevilla.

Claro que no todo sería humor blanco. Aun con la presencia de niños entre el público, estos cómicos se caracterizan por un tipo de humor concreto y no faltaron las referencias sexuales, incluso grotescas, a lo largo de la noche. Algunos se fueron para casa con alguna lección aprendida.

Con el falso hombre de negro, interpretado por Juan, su hermano pequeño, llegaba el experimento científico al escenario, una de las partes más aclamadas de El Hormiguero. Las leyes de la termodinámica explican que para que un globo no reviente cerca de una vela, este debe contener agua, que se calentará al contacto con la llama y evitará que reviente. Claro que... cuando eres la chiquilla que han sacado al escenario y tienes sobre tu cabeza dicha vela y dicho globo, por mucho o poco que sepas de termodinámica, las piernas te van a temblar igual mientras esperas a que el experimento salga bien... o no.

Tras devolver a la voluntaria totalmente seca a su asiento entre el público, le tocaba el escenario a Damián, quien empezó hablando del Papa y terminó diseminando las curiosidades que publican las revistas femeninas entre sus páginas, a cada cual más absurda. Tras lamentar el cierre de la Nuevo Vale y la Super Pop (revistas icono de las adolescentes españolas hasta hace unos años), comparaba estas con las de público de mayor edad: la Cosmo. Unos contenidos curiosamente contradictorios en lo que a temas sexuales se refieren. El caos psicológico para una mujer: de pequeña te explican esas páginas cómo ser promiscua y de mayor cómo hacerte la remolona.

Repasadas las desgracias femeninas en la prensa semanaria, llegaba el último tercio del show con Juan, ya despojado del abrigo de El hombre de negro. Una vez más la televisión sería el hilo conductor de la historia, pues no deja de ser una fuente de inspiración, principalmente si trabajan en ella. Después de hablar de algunos programas como El diario de Patricia o La Ruleta de la suerte, tocaba hablar de parejas.

Entre el publico, Juan buscaba la participación de este en el espectáculo también desde el asiento, rompiendo la monotonía del cómico sobre el escenario solo frente al micrófono. Aunque hubo alguna que solo podía soltar carcajadas ante su presencia.

Con la lectura de algunos absurdos anuncios de contactos, ya que tenían entendido que en esta ciudad lo de ligar brilla más bien por su ausencia, llegaba la velada a su final, no sin antes arrancar un último gran aplauso para culminar esas casi dos horas de diversión que inauguraban tres noches consecutivas de cultura al aire libre al lado del Pisuerga.

 

entrevista TRES CALAVERAS HUECAS - Cómicos El Hormiguero -

 

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