ÁNGEL STANICH

27 de Junio del 2013. Sala Black Pearl. Valladolid.

Texto y fotos: Sandra García Gómez

Cuadrilátero Cultural y El Festival más Largo del Mundo recomendaban no perderse el concierto de presentación de “Camino Ácido”, el nuevo disco de Ángel Stanich, producido por Javier Vielba (Arizona Baby y Corizonas) En esta ocasión Vielba acompañaba con su guitarra eléctrica a la banda. El concierto tuvo lugar en la Sala Black Pearl de Valladolid, una sala con un aforo amplio, aunque en esta ocasión hubo poco público en la sala debido al partido de fútbol que disputaba la selección. En el ambiente se palpaba que iba a ser un concierto de los que hacen no dejar de moverse y disfrutar mientras dura.

Stanich tiene un nuevo concepto del rock de autor: sus letras, en castellano, son casi cinematográficas, sugerentes y oníricas. Su forma de cantar casi hipnótica, con una voz desgarrada que atrapa al que la escucha. Sus temas suenan actualmente en Radio 3 y sus conciertos se propagan mediante el boca a boca como la pólvora. Su talento es innegable y no deja a nadie indiferente. Suena a algo diferente, nuevo, que descoloca y choca al principio, pero luego se convierte en algo adictivo.

Con el retraso propio de los que se hacen desear (y pueden hacerlo), pasadas las diez de la noche, Ángel subía al escenario de la Sala Black Pearl para comenzar a arrancar los acordes a su guitarra e iniciar Amanecer Caníbal, una canción perfecta como introducción de los siguientes minutos. A medida que avanzaba la canción, subieron al escenario el resto de componentes de la banda que el músico ha reunido para hacerse acompañar en los directos, todos músicos pucelanos con una amplia trayectoria a sus espaldas: batería, guitarra acústica, eléctrica y bajo. Añadiendo en algún tema una armónica al más puro estilo del blues americano.

Tras esta primera canción, sonaron El Menor, Si Tu Eres y La Noche del Coyote que animaron a los asistentes a moverse y a meterse en el ambiente del concierto: una mezcla de ciudad fronteriza en pleno desierto, con tintes psicodélicos y puro rock de letras de alcohol, drogas, mujeres fáciles y no tan fáciles y mucha música.

Con Miss Trueno y una canción dedicada al Cañón del río Lobos, el ritmo disminuyó ligeramente, pero sin por ello hacer que se dejara de admirar la calidad musical que posee este artista originario de Santander y el resto de los miembros de la banda. Cada canción es una historia, un mundo nuevo que empieza y acaba en unos minutos que se hacen demasiado breves.

Jesús Levitante cuenta una parábola moderna, en la que Ángel experimenta con una afinación diferente en la guitarra que resulta en un sonido más original. Tras Chinaski llegó la “canción moña” del disco, en palabras del propio Stanich: El Outsider, tan conocida entre el público vallisoletano que sonó coreada por los asistentes.

Con Monte de Teva, El Cruce y Tony Soprano se iba acercando el final del concierto, recuperando viejos temas y anécdotas de cada uno de ellos. Pero no podía terminar sin Camino Ácido y Metralleta Joe como broche, seguramente los dos temas más conocidos del disco. La sala entera acabó bailando e interactuando con la banda, en un ambiente familiar, al que se refirió Ángel antes de interpretar la última canción; como lo es el ambiente musical de esta ciudad, como lo son los músicos y espectadores que acuden a cada concierto. Una pequeña gran familia.

Texto y fotos: Sandra García Gómez

 

 
 
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