Valladolid, Teatro Zorrilla, del 23 al 27 de enero

Un vuelo donde cabe todo tipo de público. Un tsunami de alegría. Un regalo para los sentidos. Estas son frases que aparecen en la página oficial de Eoloh (www.eoloh.com), extraídas de otras críticas, y doy fe de que es así, de que son afirmaciones rotundamente ciertas.

Eoloh! es uno de esos circos nada convencionales con coreografías, espectáculos circenses con mucho gusto y mucho, pero que mucho humor, acompañado todo por grandes efectos especiales de nieve, agua, fuego, y el viento de Eoloh!

Todo bajo un argumento aeroportuario, con azafatas, pilotos, mecánicos, un aeropuerto, aviones... Todo en el pequeño escenario del Teatro Zorrilla, pero que no supone límite para estos artistas, ya que se mueven con total comodidad por el patio de butacas.

El elenco es una pequeña Torre de Babel donde conviven artistas de Argentina, México, Kazajstán, Canadá, Estados Unidos, Ucrania, Etiopía, Mongolia, Francia, Australia, Rusia y España. Los más de 20 miembros que la componen provienen de producciones de gran trayectoria circense como Cirque du Soleil, Afrika Afrika y de espectáculos de Franco Dragone y de Robert Lepage.

Ya de entrada reciben al público a la entrada del teatro a través de un arco de seguridad, porque estamos accediendo a un aeropuerto, y tanto niños como adultos disfrutan del momento y aparecen las primeras risas y carcajadas. Y una vez dentro, más personal ameniza la espera a través de sus personajes, para que, sin darnos cuenta, acabar rodeados de todo el elenco apareciendo por todas las puertas, y terminando la presentación al más puro estilo Bollywood.

Una vez que se apagan las luces, empieza una sucesión de números de acróbatas mezclados con números de clowns que hacen que pases de un estado trepidante a la risa. Números cómicos muy blancos con lo que hace a Eoloh, apto para toda la familia, y de los cuales hacían partícipes al público, bien entre las butacas, o bien sacándoles al escenario. Un público por otro lado, totalmente entregado al momento, y que disfrutó de cada oportunidad de participar que tenía.

Una escenografía muy correcta, un vestuario que alguno podría calificar de “retro” pero muy circense y efectiva. La música acompaña a cada número y en el número de contorsionismo más parece danza que circo, hasta que demuestran su gran flexibilidad y la gran dificultad de ciertas composiciones.

Los números, elegantes y espectaculares a la par dentro del pequeño escenario, cama elástica, acrobacias aéreas, contorsionistas, equilibristas, ... ningún número quedaba sólo en eso. Todos eran especiales, todos tenían su particularidad, de modo que a veces uno no sabía donde mirar y la actuación lo ocupaba todo, y no sólo el escenario.

En resumen, un espectáculo para toda los públicos, donde encontrar buenos números acrobáticos y mucho humor. Con ciertos parecidos con el Cirque du Soleil, creo que tiene su propia personalidad y esencia y es más del gusto de un servidor.


Texto: Alberto García Rodríguez

Fotos: Giuseppe Foto y LETSGO


Foto Jaime Villanueva


 

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