JUKE-BOX.

Centro Cívico El Campillo (Valladolid). 8 de junio de 2013

Seguimos de enhorabuena en el panorama musical vallisoletano, en lo que a grupos se refiere, claro. El pasado sábado 8 de junio asistíamos a la puesta de largo de esta medio nueva formación. Y digo medio nueva, porque parte del tandem de banjistas Alberto y Fernando que llevan ya juntos un tiempo luchando por sacar adelante un proyecto de música Country y Blue-Grass, sin hacer ascos a otros palos del folklore norteamericano (como el Blues o el Ragtime). En esta ocasión cuentan con un músico que no es desconocido en la escena Country pucelana, Urbano, con el que años atrás Alberto compartió tablas en That´s All Folks. Como si se tratase de una sucursal de Tamayo, un gran despliegue de instrumentos, dominados por estos multi-instrumentistas, te acercan al otro lado del charco en un abrir y cerrar de orejas, con un sonido logrado y muy buen rollo. Y por si esto no fuese suficiente, completando este cuarteto acústico (denominado provisionalmente Juke-Box), tenemos a Nicolete, llegada de tierras muy muy lejanas y que con su voz y simpatía pone el broche de oro a esta formación.


Alberto (banjo, guitarra, steel y voz), Fernando (banjo, guitarra, armónica, voz y animación), Urbano (bajazo de seis cuerdas y coros) y Nicolete (voz y percusión), te garantizan un show diferente, bueno y divertido, y es que, aunque no seas un experto en estas músicas, tienes garantizado el movimiento de pies y palmas: ¿a quién no le suena el Cotton Fields, The Gambler o el conocidísimo Duelo de Banjos? Estos, junto a otros menos conocidos pero llenos de ritmo como Cripple Creek o Mama Don´t Allow, sonaron en esta tarde de “Country at the Little Country”. También hubo ocasión de escuchar temas propios, compuestos por Alberto, como las instrumentales Country Waltz o 4 Ways to Get Home, donde queda más que claro el gran nivel de este músico. De todo el repertorio destacaría la simpática versión que hacen del When I was a Country Boy, de Lead Belly, donde se ven las buenas maneras y compenetración de estos 4 tíos raros que apuestan por esta música rancia y encima yanqui, (qué atrevimiento, por Dios…). Olé ahí, muchachos.

Y a modo de colofón, y rizando el rizo mezclando el folklore castellano con el estadounidense, se marcan en los bises las denominadas “Banjoladas”, donde el rabel se sustituye por el sobra decir el instrumento, Urbano se pasa a la percusión de artesanía, y se marcan a varias voces una rabelada americanizada con mucho humor y una letra muy de estos tiempos que corren.


Sí señor, un proyecto prometedor que, de haber sido en otra ciudad, tendría la posibilidad de demostrar a más gente su buen hacer. Que el espíritu de John Denver les acompañe y que esas “country roads” les lleven a tocar por muchos lugares lejos de la “place they belong” donde está la cosa muy jodida para la música amateur.

Texto y fotos: Waldon Ran

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