Plaza de Toros de Laguna de Duero. 6 de septiembre de 2013

Llegamos poco antes de las 22:00 y para nuestra sorpresa sonaban los últimos acordes del concierto de THE ZARRAPAS, los teloneros de la noche. Poca presentación necesitan para cualquiera que se preocupe un poco de estar al tanto de la 'movida' musical de Valladolid. Ganadores de concursos como Onda Rock y Demo Express. Cinco chavales que ofrecen unos conciertos de rock llenos de personalidad que nadie debería perderse, con un sonido que mama de las mejores influencias clásicas (para qué hacer una banda tributo si puedes hacer algo así de bien y con tu propio sello) y con unas tablas y un saber estar sobre el escenario que para nada tienen que ver con la edad de sus componentes. Vamos, unos cracks!
Calentaron con los temas de su primer disco el ambiente para una noche de rock con una entrada bastante mejorable, pero era de esperar coincidiendo con las fiestas de la capital y además con el concierto de M Clan...

Y con una puntualidad más que sorprendente, a las 10.30 pm salieron a escena MAGO DE ÖZ, presentándonos “el libro de las sombras”. El primer tema de su nuevo disco “Hechizos, pócimas y brujería”, caracterizado por ser el primer trabajo con Zeta, su nuevo cantante desde la salida de José Andrea. En realidad, Zeta no es la única novedad en cuanto a cambio de formación de la banda. También están Javi Díez al teclado, Josema a los vientos, Fernando Mainer al bajo y la ya conocida Patricia Tapia apoyando a Zeta en los coros, animando al público e interpretando “Brujas” en solitario.

Un grupo con músicos distintos pero que sigue siendo Mago de Öz; así lo anuncian en H2Oz, un tema en el que inevitablemente sueltan alguna indirecta muy directa. Las comparaciones siempre están ahí y considero que tampoco tienen mucho sentido. Los que están son los que son y los que son son los que están y son Mago de Öz, no hay nada que discutir. Al final un grupo es el conjunto de todos los que lo integran, y no un solo miembro, tanto para lo bueno como para lo malo. Mago de Öz  ha vuelto después de varios experimentos y críticas destructivas que les han hecho mucho daño, pero que confío en que desaparezcan con el tiempo.
A lo largo de la noche, Zeta nos fue presentando gran parte del disco intercalándolos con temas de sus antiguos trabajos, especialmente de Finisterra. Canciones como “el que quiera entender que entienda”, “fiesta pagana” y la propia que da nombre al disco. No se olvidaron de sus otros trabajos “Jesús de Chamberí” y “La leyenda de la Mancha” pero sí de gran parte de la trilogía de Gaia. Una pena, la verdad, porque, aunque en las dos horas y media que duró el concierto, ofrecieron un gran espectáculo, pero se dejaron en el tintero muchos de los temazos míticos. Cada vez que interpretaban una canción de las mencionadas era como volver a tener 15 años.
Hablando del tiempo, hubo momentos de virtuosismo que sobraron y que se hicieron demasiado largos. Considero que ofrecer a los nuevos compañeros una oportunidad de demostrar sus habilidades es una muestra de respeto hacia ellos, pero se excedieron en tiempo. Incluso me resultó, cuanto menos, extraño que cuando Javi Díez se exhibió con el teclado y el ¿ipad? tuviera que añadir una base de percusión grabada ¿no hubiera sido más lógico que le acompañara Txus como baterista?
Se trata de pequeños detalles que podrían mejorar el espectáculo. Al igual que, cambiando de tercio para hablar de la organización, se me antojó un detalle muy desagradable que “el cuerpo de seguridad privada” contratado por la organización no permitiera abandonar el recinto a los asistentes, como si estuviéramos castigados. Pero aparte de eso y de la saturación del sonido debido a la acústica de la plaza, la cual te obligaba a buscar el sitio idóneo para disfrutar del espectáculo, en general fue un buen concierto. Y esto lo puede asegurar cualquiera de los allí presentes; un público muy variopinto, con edades desde los 15 hasta los 50, desde los nuevos fanes hasta los viejos rockeros, que a pesar de los numerosos cambios de estilo y de componentes, han sido fieles a la banda.


Javier González y David Izquierdo