MCLAN

Valladolid, Plaza Mayor. 7 de septiembre de 2013

Texto: Ruth Pérez

Un paisaje agreste de fondo y aullidos de lobos como maestros de ceremonias de M-Clan, que presagiaban una gran noche e intensa noche de buen rock and roll en español.

Entre la neblina la americana rojo intenso de Carlos Tarque focalizaba la atención de toda la Plaza Mayor. Con una carga brutal de energía y su imponente voz, abrieron con “Usar y tirar”, a la que siguió “Souvenir”. La complicidad entre la banda y el sonido potente de las guitarras y de la batería hicieron el resto.

Tras varios temas en los que la pandereta de Tarque volaba, literalmente, “Escucha mi voz” tema de su octavo disco Arenas Movedizas, sorprendió son su sonido sureño. Las magistrales intervenciones del guitarrista Prisco Priscus, no dejaron indiferente a nadie. Como clímax le siguió uno de sus temas estrella “Llamando a la tierra”, con la cuál todo el público se entregó bailando e interpretándola, de principio a fin. Tras este tema, nos relajaron con “Roto por dentro”, dándonos un respiro necesario para lo que íbamos a escuchar con posterioridad. Dos temas de su nuevo álbum cargados de sonidos oscuros “Noche de aullidos”, impregnada de mucha rabia, muchas guitarras y mucho rock and roll, que fueron in crescendo con “Ritual”, los vallisoletanos quedaron boquiabiertos ante tal carga rítmica, y acompañaron en todo momento realizando el ostinato tan magistralmente encajado con un Carlos Tarque que casi parecía un bluesman, la armónica y la intensidad de las guitarras, convirtieron esos minutos en algo mágico. Y si con Ritual el público sintió el latido de música como parte de si mismo, con “Las calles están ardiendo” continuaron incendiando a nuestra ciudad, cual grito de guerra ante lo que vivimos en estos días.



Dos de los momentazos de la noche, antes de despedirse con "Quédate a dormir", fueron cuando sonaba "Maggie despierta" y Carlos ni corto ni perezoso se bajó del escenario, saltó las vallas y se mezcló entre el público, su público, al que ya tenía encandilado con tan buen concierto. Llegó hasta la propia mesa de sonido y las pantallas de los móviles aprovecharon y captaron ese gran momento. El otro fue cuando Tarque se percató de la presencia de una bella espectadora subida a hombros de su chico. Pero ella no quiso quitarse la camiseta a pesar de la insitencia suya y del público, como no. Quien sí se la quitó fue él mismo, para delirio de muchas y muchos. Ambos momentos han quedado registrados por la cámara de Giuseppe.

Echaron provisionalmente el cierre con “Calle sin luz”, hasta unos bises archiconocidos por todo los asistentes. Nos quedamos con ganas de que no pasasen “treinta años”, para poder disfrutar de otra noche de rock en su compañía (a la que no quiso faltar Fortu de Obús, quien invitado por Carlos Tarque salió a saludar).


En el camerino y tras esta gran velada, quedaban los restos de la tarta personalizada que le habían preparado.

 

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