ROZALÉN

04 de Octubre del 2013. Sala Porta Caeli. Valladolid.

Texto y fotos: Sandra García Gómez

El concierto del pasado Viernes en la Sala Porta Caeli será recordado por todos los asistentes como uno de los más originales y divertidos de los últimos que han pasado por allí. María Rozalén, artista manchega que desde el pasado año ha ido adquiriendo reconocimiento entre el público, demostró que la sinceridad, el positivismo y la humildad pueden hacer de una actuación algo único.

Con un estilo de música directo, letras desenfadadas y unos músicos de gran calidad, desde el momento en el que pisaron el escenario, la sala les acogió con una sonrisa en la cara. Muchas veces se comenta que la música influye en el estado de ánimo del oyente y observando las reacciones de los asistentes, queda patente que así es: lágrimas, sonrisas, mucha interacción entre cada canción y una sensación de bienestar son el resultado de casi hora y media de música en directo.

Rozalén marca la diferencia en el panorama musical actual. Sus conciertos son accesibles a personas con discapacidad auditiva gracias a que se hace acompañar de Beatriz, que interpreta en lenguaje de signos cada una de las canciones, y disfruta mientras lo hace. Las características de la voz de María pueden acercarnos más al flamenco y el cante jondo, pero el contenido de las letras hace que pueda considerarse un sonido más “comercial” sin dejar de ser único. El acompañamiento de las dos guitarras interpretadas con gran profesionalidad por Ismael y Samuel, hacen el resto.

A todo esto debemos sumar que, sobre el escenario, la banda se transforma en casi “actores” que saben expresar a la perfección el mensaje de cada tema. Las historias y anécdotas previas a las canciones nos transportan a otro mundo en el que la música sirve para contar, para narrar historias y sentimientos.

Una hora después de la apertura de puertas, a las 22:30h, sonaron los primeros compases de Saltan Chispas, canción que servía para abrir el concierto y que captó inmediatamente la atención de los aproximadamente 300 espectadores que estaban en la sala (un aforo bastante bueno). Tras romper el hielo, María comentó lo emocionada que se sentía al ver a un público tan numeroso y continuó cantando Para los dos. Antes de interpretar Las hadas existen, realizó toda una declaración de intenciones sobre las mujeres y la magia, sobre que no debemos perder la esencia de los pequeños detalles que hacen de la vida algo maravilloso.

Llegó el turno de Comiéndote a besos, una canción que cuenta la historia de una chica que se enamora de un chico portador del virus VIH y en cuyo videoclip colabora Carolina Rodríguez, gimnasta rítmica nacida en León. Alivio y Levántate fueron las siguientes antes de escuchar la socarrona Me arrepiento, canción en la que colabora el cantautor malagueño El Kanka, aunque no les acompañara en esta ocasión, y que cuenta, en clave de humor, la historia de una mujer descontenta con su marido.

El ritmo del concierto desciende en este punto cuando se quedan en el escenario solas María y Beatriz para interpretar un popurrí de antiguas canciones de Rozalén (dos propias y una versión de La Llorona de Chavela Vargas) compuestas cuando la artista tenía 16 años. Y una versión, probando con otros idiomas, en inglés, de Eye in the sky, del grupo The Alan Parsons Project, llevada perfectamente al estilo de la cantante y que poca gente entre el público reconoció.

Susurros de papel, Bajar del mundo y 80 veces nos llevaban poco a poco al final del concierto, volviendo a caldear el ambiente animadas y coreadas por el público. Un breve descanso dio paso a los bises: Cal y arena, con anécdota sobre Sara Montiel incluida, en la que personalmente destaco la frase que dijo Rozalén a su madre cuando era pequeña: “Yo de mayor quiero ser como Sarita: guapa, artista y hombreriega”. Armada con una bandurria, María interpretó el tema entre bromas y miradas con Beatriz.

Una sentida versión del tema de Gardel Volver puso la guinda a la noche. Una noche cargada de positivismo y con una música que marca las diferencias con lo que se puede escuchar actualmente en el panorama nacional. Y si ellos se despidieron diciendo que querían volver, nosotros les esperamos para recibirles de nuevo con los brazos abiertos.

 

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