Festival Sonisphere

Madrid. 31 de Mayo de 2013

Nueva presentación en España de este festival internacional, con la novedad de que el emplazamiento de este año fue en Rivas Vaciamadrid, en el auditorio Miguel Ríos y con dos jornadas con el mismo cartel y una distribución de dos ciudades, Madrid y Barcelona, para dos días seguidos.
El planteamiento no es malo, pero el resultado hace que, los horarios de la primera jornada, Madrid para ser más concretos, eviten que los primeros grupos tengan una buena afluencia de público. Vamos, que un viernes a las tres de la tarde está todo el mundo trabajando o saliendo del mismo. Para la gente de los alrededores no hay prácticamente problema, pero para los que nos desplazábamos de fuera de Madrid sí que lo había. Por cuestiones de trabajo no pudimos ver a las primeras bandas y no fue hasta la salida de Newsted que vimos algo de música. De las bandas anteriores nada, por esa razón. De todas formas, la cantidad de gente llegada de todas partes de España en autobús fue algo a tener en cuenta.

Aún así hay que reseñar la poca presencia de bandas nacionales en los Sonisphere de todos los años. Este 2013 sólo tuvimos la presencia de Tierra Santa, presentando su nuevo disco “Mi Nombre Será Leyenda”.


Tras ellos un renovado Jason Newsted, ex bajista de los todopoderosos Metallica, con nueva banda, EP y futuro disco bajo el brazo, a manos de su eterno bajo e incluso siendo el vocalista de esta banda.

Con una cantidad de público bastante aceptable y expectante, y un sol que acompañaría toda la tarde (junto con un cada vez más presente viento) saltó la banda al escenario con un repertorio basado en su EP debut. “Heroic”, “Soldier”, “Godsnake”, “As The Crow Flies” arrancan un concierto donde la rasgada voz de Jason tiene un papel importante, más por lo curioso que por lo bueno. Buen sabor de boca me dejó la parte final, con “King of The Underdogs”, “Twisted Tale of the Comet”, la versión de Metallica “Wishplash”, para terminar con “Long Time Dead”. El resultado del concierto fue más curiosidad que otra cosa por parte de la gente que ya empezaba a llenar el recinto.


Tras Newsted llegaba una de las principales atracciones del festival. Ghost, grupo que aúna música y espectáculo a partes iguales. La inmensa mayoría también tenía cierta curiosidad por ver la puesta en escena de esta banda que, por otro lado, era la única de todo el cartel que repetía festival tras el Sonisphere del pasado año.


La llamativa imagen de los músicos, vestidos de frailes con la cara tapada quedó en segundo plano con la salida de su cantante, el Papa Emeritus II, vestido de “Papa satánico”, con su casulla (adornada con el logo de la banda, una cruz invertida con al G de Ghost incluida), su mitra y su báculo con el logo de la banda, y la cara pintada como una calavera. Muy buena puesta en escena que se vio eclipsada por un zumbido constante, mal sonido y el sol. La verdad que un espectáculo satánico de estas características desluce bastante a la luz del sol y pierde parte de su espectacularidad. A esto hay que añadir que tuvieron que acortar su repertorio dado que detrás de ellos venían Iron Maiden.

El concierto comenzó con una intro muy medieval, “Infestissumam” introduciendo al público en un el concepto religioso- místico que lleva el espectáculo, para comenzar con “Per Aspera ad Inferi” y  “Con Clavi Con Dio”. Papa Emeritus II muy metido en es espectáculo, actuando como un auténtico Papa, desde sus movimientos lentos y con cierto grado de misticismo a su papel como “esqueleto o calavera” moviendo apenas un poco su boca a la hora de cantar. Esto también le pasó factura en algunos tramos del concierto, donde no llegaba a todo lo que tenía que llegar en cuestión vocal.


Con interludios gregorianos a lo largo de todo el concierto nos presentan uno de sus singles, “Secular Haze”, seguido de “Satan Prayer”, “Stand By Him”, “Death Knell”, “Year Zero” y “Ritual”.

La verdad que me pareció un concierto fuera de lugar o al menos de momento en este festival ya que, como dije, con todas las carencias técnicas se quedaba en algo descafeinado. Eso sí. Dejaba ver que la intensidad de un concierto entero de la banda es mucho mayor de lo visto en Rivas.


 

Tras un rato de espera, donde los técnicos montaban la escenografía y el público tomaba posiciones y reposiciones, ya que los muchos puestos de bebida (y los pocos de comida, que ya les vale a los organizadores) estaban a reventar, comenzaban Iron Maiden con su impresionante Maiden England.


Los focos rodeados de telones helados habían presidido los conciertos anteriores pero el frío polo norte fue tomando poco a poco todo el escenario hasta que, tras una coreadísima “Doctor Doctor” de UFO marcara el fin de la espera.

Una nueva intro preparada para esta gira pone el puto de partida al concierto más esperado del día. Enlazando con la intro (demasiada intro creo yo) del propio disco “Seven Son of a Seven Son” arranca Maiden con “Moonchild” y “Can I Play With Madness” y “The Prisoner”. La banda, como siempre, entregadísima, y el público, encantado. El problema fue que el viento empezaba a ser bastante fuerte y se perdía parte del sonido, el cual, llegaba a rachas al público. Al igual que ocurrió con Ghost, la luz del sol hizo que los primeros temas quedasen algo descafeinados.


Nuevos telones preparados para esta gira llamaron mucho la atención. Es conocido por todos que Iron Maiden, en los últimos años, tienen casi un telón para cada canción pero fueron muchos los que prepararon para esta gira integrándolos dentro de la estética polar aunque en su origen no fuese así. Tal es el caso del Eddie de la siguiente canción, “Two Minutes To Midnight”, con un Eddie vestido de francotirador pero congelado, como los dibujos de la contraportada de “7th Son…”


Es en este momento cuando llega uno de los asuntos que más están dando que hablar. La banda toca “Afraid To Shoot Strangers”. Un gran tema, sin duda, y que junto a “Fear Of The Dark”, que tocarán más adelante, son dos canciones de discos posteriores a Seven Son. Grandes canciones que sin duda corea el público, pero que no corresponden a la época que están rememorando y que además deja, fuera del set list otras que sí lo son como “Hallowed Be Thy Name”, “Rime Of The Ancient Mariner”, “Caught Somewhere In Time” o “Stranger in a Strange Land”. Para gustos los colores.


Mejorando, pero poco, la calidad de sonido del concierto (se pudo ver a un molesto Bruce Dickinson, así que seguramente ellos tampoco se oyesen demasiado bien) llegó “The Trooper” con un público que estuvo en todo momento enorme. “The Number of the Beast”, presidida por un demonio móvil y el telón de “The Final Frontier”, continuando con “Phantom Of The Opera”, con mal sonido de nuevo pero Bruce se encargó de dejar este detalle en segundo plano, jugando con las llamaradas que acompañaban la canción.


En “Run To The Hills” salió el primer Eddie móvil de la noche. Vestido para la ocasión de militar nordista americano (muy propio para este tema) acabó haciendo el saludo militar, presentando el sable al público. Tras ella, “Wasted Years”, la cual quedó deslucida, ya que el tempo fue algo menor que en otras ocasiones y perdió dureza. Quizá nos tienen acostumbrados a dos horas de velocidad frenética de concierto y cuando no es así se nota bastante, o quizá la edad va pasando factura en los músicos. Aún así, todos estuvieron imparables. Bruce Dickinson “espídico”, Steve Harris algo más estático pero en primer plano siempre, Janick Gers es el showman de la banda, jugando constantemente con su guitarra, Nicko McBrain y su infinito set de platos y tambores, al que vimos gracias a la gran cantidad de cámaras presentes en todo el escenario. Los más concentrados fueron Adrian Smith y Dave Murray (y su llamativo peinado, otra de las cosas más comentadas del festival).


La canción que da título al disco “Seven Son Of A Seven Son” dio paso a un mar azul en la oscuridad, que se llenó de móviles grabando este temazo. Una gran interpretación y unos nuevos arreglos que actualizaron la canción e hicieron que fuese uno de los mejores momentos de la “noche maiden”. El escenario se llenó de nuevo de espectáculo visual, pero esta vez no fue en formato de telón, sino que el Eddie era de cartón piedra, recordando el concepto del disco, clarividente, con pluma y bola de cristal incluidas. Tras ella “The Clairvoyant” cerró la actuación antes de que la ya nombrada “Fear of the Dark”, junto con “Iron Maiden” nos avisasen de que el concierto estaba llegando a su fin. El último gran Eddie apareció en este momento, más grande que ninguno de los anteriores, mostrando la portada de “Seven Son…” y con partes móviles (el feto del séptimo hijo) que incluso se movía al ritmo de la música. Junto a él, cuatro estatuas de Eddies congelados pertenecientes a la portada y contra del disco presidieron el escenario.


La espera fue breve, cuando tras un corto minuto de oscuridad, las pantallas del escenario se iluminaron con las primeras imágenes y el discurso de Winston Churchill anunciando a Inglaterra su inclusión en la Segunda Guerra Mundial. La emoción del público con el final “We Will Never Surrender” que daba paso a “Aces High” hizo aún más grande el concierto de la noche. Nunca me gustó cómo canta Bruce esta canción y esta noche no fue distinta. La edad pasa factura a todos y los agudos de la “Air Raid Siren” de otros tiempos se han convertido en una voz de autentico acero, más grave pero mucho más estable y dura. No hubo tantos gritos pero se han ganado muchos enteros en melodía y calidad vocal. Lo uno por lo otro. Ni mejor ni peor, sino diferente. Sigue siendo el mejor cantante, sin duda.


Terminaron el concierto con “The Evil That Men Do” y “Running Free”, que como habitúan a hacer, alargaron, presentaron a la banda y nos dejaron a todos con ganas de volver a empezar y que no se fueran. Gran grupo con gran espectáculo y que, a pesar de los problemas de sonido, luz, viento, frío y demás, fueron unos de los grandes triunfadores de la noche y no decepcionaron en ningún momento. Up The Irons!!

Otros de los triunfadores de la noche fueron Anthrax. Mi gusto por el Thrash metal es prácticamente nulo pero el hecho de tener que tocar detrás de maiden y ser los encargados de hacer olvidar por momentos al público lo que acababa de vivir fue más que suficiente para que me quedase a verlos.


           

Como digo, la dificultad de tocar después de los cabezas de cartel es una responsabilidad enorme para cualquier banda y que Anthrax supo capear perfectamente. Velocidad, dureza, caña, buen sonido, buena elección de repertorio complicidad con el público y un Joey Belladona con un estado de voz impresionantemente bueno fueron ingredientes suficientes para conseguir que el respetable aguantase a pesar del cada vez más intenso frío.

Presidían el escenario dos telones con sendos pentáculos satánicos con la curiosidad de contener la A de Anthrax y colores reflectantes que dejaban ver el logotipo con luces oscuras.

Con un sonido de bastante calidad, comparado con lo que habíamos visto hasta el momento, arrancaron con “Worship” y “Among The Living”. “Caught in a Mosh” y “I Am The Law” dejaron claro que no iban a dejar que Iron Maiden se llevara todo el protagonismo del festival.

Con un público entregadísimo la banda estuvo comunicativa durante todo el concierto donde pudimos ver su buen estado y la complicidad que hay entre los miembros en el escenario. Nosotros disfrutamos y ellos también. Muchísimo.

“Hymn 1” dio paso a “In The End”, donde se cambiaron los pentáculos por una imagen de Dio y otra de Dimebag Darrell, homenajeados en este tema y muy aplaudidos por el público. Gran recuerdo. Tampoco dejaron títere con cabeza al arrancar con TNT, de los AC-DC, gran versión de un gran tema que, por si alguien lo dudaba, demostró la versatilidad de este grupazo. No sería la última versión de la noche ya que, tras “Indians” se marcaron también “Got The Time” de Joe Jackson para seguir con “Fight ´Em ´Til You Can´t”, “I´m The Man” y “Raining Blood”.

Unos pocos segundos fueron suficientes para que pidiésemos más y más, lo cual nos dieron con un solo de batería de Charlie Benante y terminar el concierto con “Antisocial” de Trust. Gran concierto que nos hizo olvidar por momentos el cada vez más presente frío.

No puedo decir lo mismo de Megadeth. Me reafirmo en mi amor odio con el Trash pero otra cosa es no saber reconocer la calidad. Aún así, Megadeth fueron aburridos y pesados en todo momento, basando su espectáculo en el apoyo de tres pantallas enormes, dos a la altura del escenario y una grande central un poco más alta (más las dos que ya tenía el escenario para todo el festival).


Fotografia facilitada or la organización

Además de esto la calidad del sonido era mejor pero la mezcla, sobre todo al principio del concierto, no fue todo lo acertada que debiera ser. Si a eso le sumamos el estado de Dave Mustaine, que no parecía estar en su mejor momento físico y vocal. Eso no quita para que se lo currase a base de bien y que la banda diese todo en el escenario.

El comienzo, con “Prince Of Darkness” y “Trust” sirvió para meter al público en el bolsillo de Mustaine. “Hangar 18”, “Kingmaker” (de su próximo disco) y “Public Enemy No 1” continuaron el concierto, siempre secundados por las pantallas que emitían motivos e imágenes relacionados con el tema que sonaba. Muy trabajada la parte visual en todo momento que daba un color tecnológicamente moderno a un festival cargado de cambios de telones e imágenes estáticas de fondo.

“A Tout le Monde”, “Countdown to Extinction”, “Architecture of Agression” continuaron mientras Mustaine iba cambiando progresivamente su lugar en el escenario, utilizando los micros de sus compañeros de banda y variando así la imagen del concierto. Estuvo muy agradecido en todo momento al público, con constantes alusiones y comentarios hacia este.

El frío cada vez era más intenso pero de allí no se movía nadie gracias al buen rato que estaban haciendo pasar a los seguidores y a los no tan fans de la banda. “Sweating Bullets”  y “Super Collider” de su nuevo disco, junto con “Symphony of Destruction” y “Peace Sells” dieron fin a un concierto que gustó a los incondicionales, no defraudó en general pero que quedó soso y aburrido, a lo cual ayudaron también Iron Maiden, Anthrax y Avantasia.

Con mucha curiosidad y expectación estaba la gente a la llegada por primera vez a España de Avantasia. Tras el intento fallido de 2008 donde tampoco pudimos ver el “remake” del World Slavery Tour de 1985 de Iron Maiden (en Zaragoza) debido al tormentón que cayó el día de autos, Tobias Sammet y sus “secuaces” llegaron a Madrid con ganas de demostrar el gran estado de forma de la banda en directo.


Con un escenario presidido por un telón con el nombre del grupo y una plataforma escalonada donde iban apareciendo los diferentes cantantes y se situaron coristas (masculino y femenina), baterista (Félix, de Edguy) y teclista (Miro) comenzó la intro de “Así Habló Zarathustra”, de Richard Strauss, dando paso a “Spectres”, único tema del nuevo disco “The Mystery Of Time”. Tras ella, “The Scarecrow”, con el primer invitado. Todo un terremoto en el escenario que no dejó a nadie indiferente. Estamos hablando de Ronnie Atkins.

El concierto continuó con “The Story Ain´t Over” donde apareció un muy aplaudido Bob Catley. Tras este tema el escenario se quedó oscurecido para que el público escuchase “Prelude”, lo que nos llevó a todos a pensar en lo evidente. No nos equivocamos y justo después sonó “Reach Out For The Light” de su primera Metal Opera. Todos estábamos deseándolo e incluso alguno seguro que llegó a rezar para que así ocurriese; Salió a escena Michael Kiske, ex Helloween a cantar en dúo esta tremenda canción. Al acabarla Tobias tiene que parar el concierto debido a la gran ovación que está recibiendo Kiske. “¿Cómo es eso que decis?”, Pregunta Tobi. A lo que el público responde con una ovación aún mayor al cantante.

La emoción está a flor de piel durante todo el concierto. Se puede ver incluso gente entre el público cantando como si ellos mismos estuvieran encima del escenario. Increíble e inigualable.


Seguimos con el power metal de “Beaking Away” para pasar a la folkie “Farewell” donde una impresionante Amanda Somerville, corista principal femenina de la banda se cantó impresionantemente bien las partes que en su día grabase Sharon Den Adel de Within Temptation. Además, queda claro el papel de Amanda dentro del grupo, ya que cumple con creces como la impresionante frontwoman que es, incluso desde la tarima de corista, donde no deja de bailar y mover su larguísima melena durante todo el concierto.

Otra de las grandes sorpresas llegó con “Dying for an Angel”. No tuvimos a Klaus Meine de Scorpions (quien grabó la versión del cd) pero sí disfrutamos de un Eric Martin (Mr. Big) que dio un color diferente, ya que su timbre de voz y su forma americana de cantar contrastaba mucho con los timbres y estilos europeos del resto de cantantes. Variedad ante todo, sí señor. Impresionante. También cantó “Twisted Mind” junto al ya nombrado Ronnie Atkins y sin la presencia de Tobias Sammet, por primera y única vez en todo el concierto. Entre los dos fueron había calidad más que suficiente para cantar esta canción sin el apoyo de los agudos de Tobi.


“Lost In Space” sirvió para que Tobias regresase al escenario en soledad y, siguiendo la estela power metal de sus primeros discos cantó “Shelter From The Rain” de su tercer disco “The Scarecrow” junto a Kiske y a Bob Catley. Cabe destacar que Kiske apareció por primera vez con cazadora y sudadera abierta hasta medio pecho pero para cantar este tema salió tapado hasta la cabeza, con el gorro de la sudadera incluído. Nos da una idea del impresionante frío que a 31 de mayo estaba cayendo en Madrid, incluso para los artistas que estaban en el escenario y que, las luces y focos daban más calor que a los que estábamos viéndoles actuar.

Terminó el concierto con un medley de “Sign Of The Cross” y “The Seven Angels” con todas las voces presentes en el escenario y dejando al público con ganas de mucho más tras sólo hora y cuarto de espectáculo.

Aún así, en una de las muchas veces que Tobias se dirigió al público, dijo que en cuatro años volvería a Madrid con el espectáculo entero de Avantasia, quedándose visiblemente impresionado de la gran respuesta y el calor del público en todo momento, a pesar de ser las cuatro de la madrugada cuando terminó el concierto y de ser cada vez mayor el frío que hacía.


A pesar de los cantantes y coristas, impresionantes todos, no hemos de olvidar el papel de los instrumentistas de la banda, desde Oliver Hartmann y Sasha Paeth a las guitarras, intercalando los solos y el protagonismo en su papel, así como la discreción de su bajista, no siendo el habitual en la banda. Felix a la batería, impresionante y Miro a los teclados dejando claro que su papel en la banda es infinitamente mayor de lo que puede parecer a simple vista. Muy grandes.

Por mi parte eché de menos no sólo lo ya comentado sino que al corista masculino, Thomas Rettke, podrían haberle dado algo más de protagonismo. Imagino también (al menos así lo pensé en el momento) que si tras ese medley final hubieran tocado la canción que da nombre al grupo, Avantasia, todos los allí presentes nos hubiésemos ido con aún mejor sabor de boca.


De todas formas esperaremos con impaciencia su vuelta dentro de esos cuatro prometidos años. Queda pensar que mereció la pena, y mucho, chupar toda esa cantidad de frío hasta que empezó el concierto de Avantasia ya que, como ya he dicho algunas líneas más arriba, junto con Iron Maiden y Anthrax fueron lo mejor del festival.

En resumen: Impresionante.

Texto: Candido Cisneros

Fotos: Raquel Granja

 

 

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