El Meister


28 de Noviembre, 2014. Sala Potemkin, Salamanca

 

Texto: Montse Sing


Se acercan las doce un viernes en la Sala Potemkin de Salamanca. Poco a poco nos vamos acercando a la valla que nos separa de nuestro showman de la noche. De pronto escucho esa pista instrumental del álbum, ese “¡Hay que matar al chupacabras!”.

 


Ahora sí, ¡empieza la fiesta! Siempre con su barba intacta y con una voz de locutor de radio de los 80’s, el músico vallisoletano nos presenta su primer trabajo en solitario “Bestiario”. Inspirado en canciones de nuestra meseta castellana, folk y country, acompañadas de sintetizadores, bombos, panderetas y su guitarra en mano. Creo que han sido las primeras canciones del rock and roll basadas en animales que me emocionan tanto; País del alce, Los perros ladran, El oso…


El frontman de bandas tan grandes como Arizona Baby, y el proyecto conjunto Corizonas, nos cuenta también un poco sobre el próximo disco, un disco de bohemios, seguido del tema “Max Estrella” y “Doce de cada diez”, aludiendo a la reciente encuesta del CIS: “Doce de cada diez personas prefieren al Meister”. Tiene pinta que el nuevo experimento nos va a levantar del suelo, headbanging incluido.

También, el hombre orquesta Vielba, con su bombo y pandereta, versiona diferentes temas; desde Silvio Rodríguez, Canto de vendimia de Joaquín Díaz, Parálisis Permanente y a los vallisoletanos Corzo con su canción “Ladrones”. Con este último tema, nos animaba a tener en cuenta a las bandas de nuestra ciudad en especial a las charra bomb locales: Estrogenuinas. La sala tembló con “Antes sí, ahora ya no”, un tema nuevo de su propia cosecha y el “Romance del burro listo” terminaba el set de esa noche. 


Para el bis nos sentenció con un “que nunca de tiempo para echarse un cigarro” y el primer tema que compuso en castellano en solitario “Logia personal”. Y para terminar un concierto para recordar, lo hizo aún más memorable; se descolgó la guitarra, cogió el micro con la mano y saltó del escenario al ritmo electrónico de “Autómata”. Saltando, cantando y con las manos arriba, nos hizo olvidar a todos el peso del trabajo de la semana y vamos, si así fueran todas las discotecas, yo saldría más de fiesta. 

Un experimento que llega a su mejor punto en el directo, ese directo polifacético de uno de los músicos más completos de la escena del rock española. ¡Que viva el Mester! ¡Qué viva la música local!, como él mismo diría.

 

 

 

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