27-09-2014. Feria de Muestras, Valladolid

Fotos: David Izquierdo
Texto: Miriam Arranz

Sin lugar a dudas, de algo de lo que Roberto Iniesta puede presumir es de poseer fieles seguidores que abarrotan sus conciertos allí donde acude con su banda… Evidentemente, Valladolid no podía ser una excepción en su gira y se colgó, otra vez, el cartel de “no hay entradas”.

Nada más y nada menos que 9000 devotos se dieron cita en el Recinto de la Feria de Muestras para disfrutar de Extremoduro en la presentación de su nuevo disco Para Todos Los Públicos y, curiosamente, ese título fue el fiel reflejo de la velada ya que se congregaron gentes de todas las edades con un denominador común: su pasión por una de las bandas más emblemáticas y peculiares del rock. Sinceramente, fue todo un placer disfrutar de esa sorprendente mezcla que juntó a toda una generación que vivió su adolescencia con la música de Robe con esos jovenzuelos que se han enganchado recientemente a la banda de Plasencia…

Exactamente, a las 22:20 horas y con una amenaza latente de lluvia en el ambiente, se apagaron las luces del recinto y, después del recordatorio de “apaguen sus móviles”, la velada comenzó con un descenso desde las alturas del grupo que provocó la eclosión colectiva ante los primeros acordes del directo.

Por el día ando siempre despistado, por la noche en sus brazos se me olvida… Así, con los versos de “Sol de invierno” comenzó el ansiado concierto y los miles de asistentes desataron toda su fuerza para cantar al tiempo que Robe este clásico de la banda. Después de este inicio con guiño a Deltoya, el extremeño saludó al público e, inmediatamente, “No me calientes que me hundo”, otra canción mítica, esta vez del disco Dónde Están Mis Amigos. Con todo el recinto absolutamente entregado optaron por seguir fieles a los exitazos y, así, “La vereda de la puerta de atrás” terminó por conquistar a todos dejándonos un inicio de concierto efusivo, potente y muy prometedor…

Acto seguido llegó “Que verde era mi valle”, tema introductorio a su último trabajo Para Todos Los Públicos (2013, Warner Music) que pasó a protagonizar esa parte del concierto, en unos instantes de total expectación por escuchar en directo a la banda interpretar sus nuevos temas.

Con bastantes parones entre canciones y, tal vez, un poco de bajón en el ambiente por la disminución de intensidad, llegó el momento en el que Robe se sentó para anunciar la presentación de un nuevo tema, convirtiéndose ese instante en uno de los más controvertidos de la velada al increpar a alguien del público al grito de apaga el móvil idiota… Polémica aparte, sonaron los novedosos acordes con la voz del de Plasencia introduciendo canta la rana… Acústico e íntimo de inicio, para pasar a estremecer al respetable con un cambio de ritmo tan sorprendente como arrollador.

Con la referencia a La Ley Innata “Dulce introducción al caos” y otros episodios de serenidad con Robe sentado sobre el escenario desplegando su lado más intimista llegó el momento del anuncio de los 20 minutos de descanso. Una forma absolutamente propicia para, literalmente, cortar el rollo y que, encima, fue aprovechada por las nubes que nos amenazaban desde el inicio del concierto para comenzar a descargar con fuerza.

Así, con todo el público totalmente empapado, se reanudó el directo con el aviso de la banda de que iban a tocar hasta que los técnicos se lo permitieran… Estaba claro que era el momento idóneo de levantar al respetable con uno de los clásicos y que mejor que remontarse a sus inicios de Rock Transgresivo para interpretar la aclamada “Jesucristo García”. La lluvia caía cada vez con más fuerza pero había ganas de escuchar la esencia de esta banda referencia del rock urbano nacional, por lo que el recinto se convirtió en un auténtico polvorín al sonar clásicos como “Sucede”, “Autorretrato” o “Standby”.

Seguramente hasta en el otro extremo de la ciudad se pudieron escuchar a esas 9000 gargantas cantando con fuerza bajo la lluvia los versos de “Salir”, “Puta” y “Ama y ensancha el alma”, al igual que la urbe debió de quedarse extrañada de cómo llegó de repente el silencio cuando todos comprendimos que era la última canción del concierto…

La banda volvió a salir al escenario para regalar los bises a su público, o bueno, mejor dicho, el bis, porque solo se pudo escuchar un tema más que encima era el final de su último disco… Sin duda, curiosa y fría forma de terminar un concierto tan ansiado…

Es cierto eso de extrema y dura porque esta banda lleva décadas deleitándonos con esa deliciosa mezcla de rock y poesía que se ha convertido en un referente de la música de este país y, por supuesto, en parte de la banda sonora de la vida de muchas generaciones. No obstante, aun siendo un auténtico placer volver a disfrutar de un concierto de este mítico grupo, no me gustaría que la pasión por la banda de Robe me cegara por completo y, al comparar este último concierto con todos los disfrutados a lo largo de los años, hay aspectos que, según mi humilde opinión, oscurecieron un tanto la velada…

Los cambios radicales de intensidad así como los parones entre temas bajaron bastante el ritmo del directo, aunque nada comparado con esos eternos 20 minutos de descanso que, aun siendo consciente de que sean necesarios para los miembros de la banda, lo cierto es que producen un bajón total entre el público…

La gran pregunta de si tocaron o no suficientes clásicos supongo que irá en cuestión de gustos y, también es cierto, que la banda se encontraba en plena promoción de su nuevo disco por lo que era comprensible que se centraran en lo novedoso, aunque, no obstante, tratándose de una banda con el renombre de Extremoduro sí que se podría aludir a una ausencia de ciertos títulos… Como he dicho, esto es cuestión de opiniones, y si tengo que dar la mía pues sí, eché en falta más clásicos.

Otro aspecto como el continúo recordatorio de apagar los teléfonos móviles puede generar polémica aunque, bien es cierto, Robe nunca ha ocultado públicamente su opinión al respecto así que el que compra una entrada para ver a la banda extremeña ya sabe de esos detalles peculiares de su líder… Otra cosa es el malestar que se generó entre el público por el elevado precio de las bebidas ya que, sin lugar a dudas, los 8 euros del cachi resultaron una desagradable sorpresa para los asistentes…

Con todo, lo bueno y lo menos bueno, Robe volvió a demostrarnos que sigue con fuerza en esto de la música y que después de tantos discos y tantos conciertos, aún continúa enganchando a un público que, además de fiel, sigue creciendo con la incorporación de adolescentes que se enganchan año tras año a esta banda referente.

Robe es un genio de esos que cautivan a la vez que levantan resquemores con sus provocaciones, su ego o esa propia genialidad. Es un peculiar poeta capaz de dar una expresividad única tanto a las cosas más sencillas de la vida como a los más oscuros sentimientos que nos acechan… Robe es sencillamente único y si te enganchas a su música estarás siempre ligado a él. Te podrán gustar más o menos sus directos, te gustarán más unos discos que otros, te mostrarás más o menos de acuerdo con sus actitudes… pero lo cierto es que Extremoduro te dejará enganchado.

Ya lo cantó hace años, extrema y dura, pues eso mismo, a seguir “extremando” y, por supuesto, a durar mucho tiempo.

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