Mamá Ladilla

Madrid, Sala Gruta 77

23 de Diciembre de 2014

El 23 de Diciembre (¡fun, fun, fun!) se presentó una interesante alternativa a lo que podría ser una noche de invierno estándar de martes. Cualquiera podría haberse quedado viendo “Sálvame deluxe”, “Gran Hermano”, “Supervivientes” o lo que sea que espute la caja tonta (cada vez menos caja y más tonta). Pero sólo unos cuantos nos atrevimos a morir entre la avalancha de crestas y tachuelas y al día siguiente ir a nuestros respectivos trabajos con cara de felicidad y moratones.

En la web de la mítica Gruta 77 rezaba que el concierto tendría comienzo a las 21:00 pero hasta las 10 de la noche no aparecieron los músicos, que no empezarían a tocar hasta pasada media hora más mientras cogían calor y preparaban un poco las cosas. Si bien poco antes apareció un personaje con capucha bastante misterioso del que hablaré más tarde. Pero como adelanto, anunciaré que las sospechas se confirmaron cuando este pequeño individuo se subió al escenario a saludar con un cálido abrazo en aquella fría noche de Diciembre al “musitor” mientras dejaba todo colocado en el escenario.

Comenzaron pidieron al camarero un chupito de Heissenberg para coger calor, pero como el camarero no les hizo caso, decidieron comenzar a tocar su ya conocido “dum daba daba” que les sirvió también como cierre. A lo largo de la noche dieron un buen repaso de sus clásicos: “Primavera”, “Hijoputa”, “Aparta papá”, “cosas que joden”, “surfin papa”, “defectuoso”,”flípalo”, “ataca”, "difamando en el mercado", “Chanquete”... Respecto a sus últimos trabajos, apenas interpretaron canciones. Pero todo no se puede tener y, para esta ocasión, seleccionaron “Arrea” y “Todo a sien”. Ya podrían haberse marcado aunque sólo fuera un “piercing” del “Jamón Beibe”, rápido pero intenso. Y dado que estamos en estas fechas tan entrañables, interpretaron “Viene la navidad 2” (de las dos, la de la letra a lo masiel).

Poco a poco iba avanzando la noche y nuestro personajillo pintoresco coreaba las canciones con nostalgia y emoción (o no, pero que queda muy bonito y literario) como si de alguna forma se sintiera identificado con alguno de los miembros de la banda allí presentes. Sin embargo, en un momento de distracción “el príncipe escapaba maltrecho y moribundo” y no volví a verle hasta que Juan anunció que tenían un invitado especial y que saldría en breve, cual spoiler de “juego de tronos”. Y no fue hasta que interpretaron “sucedió en Beckelar” se desveló el misterio del hombre de la capucha. No era otro sino el Tío Llors, primer y entrañable bajista de Mamá Ladilla. Se atrevió con los coros tan peculiares en él y en un momento de improvisación, Juan dejó que Llors acabara la canción como buenamente pudo, buscando en el disco duro. “El más grande” aclamaba Juan, que continuaba Llors: “el más grande... que no llega al micrófono”.

Últimamente Mamá Ladilla ha sufrido muchos cambios de formación. Desde que Llors decidiera abandonar la formación original han pasado dos nuevos bajistas y un batería. A pesar de que la esencia del grupo no se ha visto alterada con tanto cambio, cada uno de los que ha pasado ha dejado huella en la banda tanto en los trabajos grabados como en los directos. Ahora, con la incorporación de Sergio (al bajo) y Abel (a la percusión), han dado un soplo de aire fresco a la banda. Quizás es una impresión mía, pero se les nota más activos, con ganas de sacar nuevos trabajos y de echar horas en la carretera. Han recuperado para sus conciertos canciones que muchos ya teníamos en el baúl del olvido y que pensábamos que no las interpretarían en sus directos.

El concierto se caracterizó por introducir melodías y/o trozos sueltos de canciones inacabadas que servían, en ocasiones, como introducción al tema que iban a interpretar como, por ejemplo, una melodía típica de western antes de comenzar con “Janfri Güein” o simplemente para demostrar su virtuosismo. También presumían de modificar y alargar rifs en canciones para darles un toque personal. Algo que si no se abusa demasiado resulta muy interesante para el público que no quiere oír exactamente lo mismo que está grabado en el disco. Un trabajo nada complicado para Juan, cuyos dedos acariciaban la guitarra de una forma hipnótica tan suave y fluida que apenas parecía que la estuviera tocando.

Y hasta aquí hora y media de diversión y buena música a la par en aquella fría noche de invierno en la que muchos se quedaron viendo “Adán y Eva” o cualquier otro truño catódico.

 

 

Crónica y fotos:

Santiago Pascual

Javier González

+ de Mamá Ladilla en va-web:

Bochornorama + Mamá Ladilla Madrid 2014  

Madrid 2013

Cronica Valladolid 2012

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Cronica de Mama Ladilla, Desgarro Y Durox de Moyera (2004)