PAUL DI´ANNO + White CoastRebels

Palencia, 27 de octubre de 2014. Sala Quasar.

Texto: Candido Cisneros
Fotos: Raquel Granja

Sería muy sencillo, a estas alturas de la película, repetir el mismo sermón que venimos escuchando desde que Bruce Dickinson entró en IronMaiden allá por el lejano 1981. Que si Paul era mejor, que si era peor, que si drogas, que ya está mayor, que no lo está… Más de lo mismo.

Sería estúpido por mi parte endulzar los conciertos vistos con azúcares deseados por todos y anhelos de épocas pasadas (no tienen porqué ser mejores). Lo que vimos el pasado lunes 27 de octubre el Quasar dista mucho de ser el concierto de mi vida (y seguro que de ninguno de los presentes).


Comenzó la noche tarde, con un retraso más que importante. Hay que alabar en todo momento al público. No sólo al palentino, sino también al burgalés, pucelano y vaya usted a saber de qué más lugares que nos dimos cita un día de lo más atípico para llenar casi por completo una discoteca que cada vez más se prodiga como sala de conciertos y oasis del rockero castellano en un desierto metálico, que es lo que venía siendo Palencia en los últimos años. El grupo que abrió la noche fueron White CoastRebels. Con un sonido muy americano, que recordaba a aquellos MotleyCrue o a los RATT de los más profundos ´80, supieron meterse en el  bolsillo y ganarse el aplauso, para nada fácil, del rockerío presente. Ayudados por su interminable afán de agradar, comunicándose en un casi perfecto castellano y una constante descarga musical que hicieron disfrutar a todo el mundo  a lo largo de poco más de una hora. Como curiosidad decir que tocaron “What´s Up” de 4 Non Blondes que toda la sala coreó. Muy grandes White CoastRebels.


Tras un rato de espera llegó el cabeza de cartel. Los ojos como platos cuando vimos a Paul acercarse al escenario con un bastón y paso torpe. Más de uno vaticinó que no llegaría al final del concierto, pero no fue así.
Acompañado musicalmente por la banda italiana Children of theDammed, tributo a IronMaiden, hizo frente a un repertorio íntegramente basado en los dos primeros discos de la bestia (como por cierto, se hace llamar Paul). Sanctuary, Prowler y Wrathchild fueron los temas elegidos para comenzar el concierto. En todo momento fueron coreados por el público, sobre todo las primeras filas. Sin que el sonido llegase a ser el correspondiente a lo largo de todo el concierto y sin que Paul llegase a cantar como en el 81, mi impresión es que el sonido que llegaba a nuestros oídos era el que salía de los discos de IronMaiden y no el que llegaba desde los altavoces esa noche.


Siguen los temas de La Doncella, saltando algunos de su carrera en solitario (con Killers y Battlezone) debido a que el estado de su garganta no permitía cantar dichas composiciones. MurdersintheRue Morgue y después la instrumental TheIdes Of March, que da un respiro a la voz de Paul. Hay que reseñar como muy importante el papel del batería de esta banda que, tras TheIdes se marcó un solo de batería impresionante, llegando incluso a hacer un redoble de caja con una sola mano, al más puro estilo Mike Mangini, pero sin llegar a hacer sombra a esta máquina de la percusión. Repito: impresionante baterista. Lo mejor del concierto sin duda. El resto de la banda cumplió con creces el papel encomendado a la vez que cuidaban de Paul, vigilando de reojo cada uno de sus pasos mientras este, falto de bastón, hacía lo propio con el pie de micro.


Charlotte theHarlot, Killers y un muy logrado Phantom of the Opera (incluso por Paul) dieron paso al final del concierto con IronMaiden, Transylvania y la final Running Free.

Más que el concierto de nuestra vida, como decíamos más arriba, fue una muesca más en el revolver de nuestros conciertos. La muesca de “he visto a otra leyenda de los 80” de todos aquellos que pertenecemos a los 90 y posteriores. Pero la realidad dista mucho de la leyenda y quedó básicamente en una curiosidad que nadie sabe y muchos opinan, sobre cuanto durará en pie sobre el escenario.

White CoastRebels

 

PAUL DI´ANNO

 

 

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