RULO Y LA CONTRABANDA
14/03/2014. Teatro Cervantes. Valladolid

De Rulo siempre guardo el recuerdo de un artista agradecido a su público y a lo que la vida le da en este caminar. Sobre todo porque, una vez tras un concierto de La Fuga cuando nos echaban de la discoteca donde habían tocado, él se mosqueó con los "gorilas" y salió con nosotros a la calle para poder seguir atendiéndonos. Pues eso, un tío sencillo, una persona normal. A pesar de su éxito.

El teatro Cervantes de Valladolid colgó el cartel de entradas agotadas el pasado viernes para presenciar el show de su nueva gira en acústico.

En el escenario un montaje sin artificios, sólo con las iniciales RYLC luminosas como fondo, aguardaba a la entrada de los músicos. Y para sorpresa de todos Rulo entró por el pasillo central saludando a los presentes, para iniciar el concierto en solitario antes de que se le uniera el resto de la banda.

Aunque algunas partes pierden pegada, este nuevo formato tranquilo, íntimo, pero a la vez informal, fue ideal para sentir en todo momento la cercanía del artista que, descalzo en todo momento, no dejó de interactuar con los presentes.

El tiempo pasa volando, y desde que comenzaran su andadura Rulo y La Contrabanda cuentan ya con mucho kilometraje y dos discos de estudio -además de un directo- que repasaron prácticamente al completo. Fueron dos horas de temas en su mayoría tristes y llenos de melancolía. Así es como escribe Rulo. Ahora lo hace en un tono más íntimo que cuando militaba en La Fuga, y por eso ese tono melancólico cobra aún más protagonismo y es capaz de apoderarse de uno y hacerle sentir partícipe de esos desencuentros que para bien o para mal forman parte de la vida de todos, no sólo la de Rulo. Aunque sabemos que las penas regadas con alcohol son menos penas, y por eso él tenía su copa allí acompañándole.

En algunas ocasiones en solitario, en otras con la banda al completo, con su guitarra o sin ella a la hora de compartir con nosotros sus vivencias, Rulo se metió al público en el bolsillo, sobre todo por esa sencillez y cercanía que ya he destacado. Y es que así se conquistan mucho mejor los corazones.

Además de todas las canciones que la gente se sabía a la perfección (incluso hizo subir a dos niños a cantar con él El vals del adiós), hacia el final del concierto hubo sitio también para La balada del despertador y P'aquí p'allá. Y tras los bises, ya con todos puestos en pie, se despidieron con La cabecita loca.

Nos anunciaron que en breve cruzarán el charco con esta gira, y que después harán un parón de cerca de un año para trabajar en lo que será su siguiente disco. Pero prometieron volver a Valladolid en eléctrico. Y tras lo vivdo el viernes seguro Valladolid les esperará con los brazos abiertos.

crónica por David Izquierdo


Crónica Rulo y La Contrabanda en la Cúpula del Milenio (Valladolid 2011)

 

 

 

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