Jueves 14

Despertarse en el camping y segundo día, aunque yo preferiría decir, el día que podíamos denominar, “La que has liado Sonorama”, como lo denominan otros. Era el día en el que Raphael marcaría un antes y un después. Este se respiraba un ambiente muy especial.

Lo primero que se puede hacer por la mañana es madrugar, madrugar con mucho gusto para acudir a la plaza del Trigo. Esta vez nos tenía preparados Subterfuge por su 25 aniversario. Los primeros en abrir el fuego fueron los leoneses The Bright, que con su folk aterciopelado hicieron que nuestras piernas algo fatigadas de la noche anterior tuviesen un respiro.

No podemos decir lo mismo de Bravo Fisher! quién acudió al Sonorama en la recta final de la gira de presentación del Valle Invisible. Aportando bases electrónicas más brillantes y animadas, consiguió el propósito de baile que siempre tiene su música. Con un Guillermo emocionado por todo lo que conllevaba tocar ahí arriba para él, se despidió con la magnífica ‘Miradas’, el vallisoletano estuvo muy a la altura del momento y del concierto.

El panorama cambió ligeramente con unos Joe la Reina que supieron sostener bastante bien el ambiente general del festival. Profundidad de voces y una propuesta bastante cuidadosa pero de mensaje amoroso y no amoroso potente. Temas como ‘En una Casa junto al Mar’, representaron fielmente todo lo que contiene su música. Calidad para cerrar nuestra primera mañana en la Plaza del Trigo. 


Por la tarde llegaba la caña, pero lo primero de todo fue la entrevista con Niños Mutantes, los cuáles tocarían más tarde en el escenario Ribera. Para empezar, Ajenjo presentaba el festival, como un milagro de 500 personas, presentándose como la cabeza visible del grupo organizador. Da las gracias a todos los presente por ser lavoz. Después dio paso a los Niños Mutantes, los cuales solo tuvieron buenas palabras para Ajenjo y el festival. Como otros grupos ya han afirmado en este foro, Sonorama y Contempopranea siguen siendo los festivales con la esencia, la música como estandarte. Sabiendo que compartirían escenario con Raphael esa noche, recordaron como hace 8 años vinieron al Sonorama y tocaron la canción Como yo te amo, del mismo. Cerraron diciendo que deseaban que fuera un buen festival y que a los asistentes les gustara su concierto, con su último disco como referencia.


Casi sin tiempo acudimos a ver los últimos acordes de La Maravillosa Orquesta del Alcohol. Se podría decir que el grupo revelación del 2014, presentaban su disco. Los comentarios entre los asistentes eran absolutamente, todos elogios. Prueba de ello era que el concierto estaba hasta arriba, y solamente eran las 19 horas, de una larga noche de Sonorama.


Al haber estado en su entrevista, nos fuimos directamente al escenario donde tocaba el turno de Niños Mutantes. Estos granadinos son unos de los cásicos del festival, al que vuelven desde la segunda edición cada dos o tres años. Si en su anterior disco la protagonista fue la queja visceral, en este nuevo álbum se abre paso a una nueva perspectiva más positiva –no en vano se titula “El Futuro” –, y lo intentaron demostrar a base de consignas e himnos. Siempre correctos, siempre notables, pero quizá un peldaño por debajo de lo que, en principio, deberían ocupar por su larga carrera. Tocaron “Como yo te amo”, pero no se produjo la esperada aparición de Raphael para acompañarles, alguna sorpresa más tenían entre manos.


En el siguiente escenario, tocaba el turno para Egon Soda. El grupo del grandísimo Ricky Falkner. Un telonero esquisito, para dar paso al artistazo y la revelación del festival, Raphael.

Ver a Raphael en un festival de estas características siempre crea cierto desconcierto. No sabíamos ciertamente que nos podíamos esperar de una de las figuras más emblemáticas de la canción en nuestro país en las últimas décadas y de cómo iba a responder el público. En el recinto ferial nos encontramos público de todo tipo: desde fans acérrimos que habían viajado desde muy lejos hasta todas aquellas personas que solo habían acudido por pura curiosidad. Nosotros nos encontrábamos en el segundo grupo, siendo conscientes de que no iba a ser el concierto de nuestras vidas pero que tampoco nos lo podíamos perder. De este modo, el de Linares tiró rápidamente de clásicos como ‘Mi gran Noche’, para levantar los ánimos a todo el mundo. Con una larga melena y una actividad que muchos quisieran tener a su edad, Raphael se desenvolvió como una estrella repitiéndonos una y otra vez que muchas de las canciones de esa noche eran auténticas joyas de la corona. Referencias monárquicas o no aparte, el músico no dudó en echar mano de colaboraciones de artistas que se suponen más acordes a la tónica habitual del festival. Así hizo su aparición Alberto de Miss Cafeína en ‘Qué Sabe Nadie’, Juan Alberto de Niños Mutantes en ‘Estuvo Enamorado’ o una Vega en ‘Hablemos del Amor’ que nunca dice que no a nada. Un desfile de músicos que puede que ambienten nuestra próxima Nochebuena. Momento colaboraciones aparte, también hubo lugar a performances un tanto rocambolescas y arriesgadas como fue el caso de ‘Frente al Espejo’, donde el músico se encargó de romper una especie de mampara. Entre posturas un tanto forzadas que un día enamoraron a una generación y una melena inmaculada tras casi dos horas, Raphael se despidió sin bises y con la elegancia mostrada durante toda la noche.


El siguiente turno fue para Elefantes, por enésima vez en este festival, y tras ellos Iván Ferreriro, con la casualidad de que era el cumpleaños de Amaro Ferreiro, que mejor manera que subirse a un escenario para celebrarlo. Es verdad que últimamente está siendo muy criticado pero ciertamente es que musicalmente es insuperable, y la capacidad de captación de público, lo hace con una única canción. Le bastó con tocar Turnedo para conectar con el público una vez más, y eso que la gente sigue mirando atrás, a su etapa de los Piratas. Un concierto magistral como ya es costumbre en él, por mucho que critiquen lo anteriormente mencionado.


Como dos caras de una misma moneda, tras el exPiratas llegaron Layabouts. Al contrario que su predecesor, cada vez son más contundentes y lograron despertarnos de un letargo mortal. Se atrevieron con una vitaminada versión de “California Sun” y animaron al público para que pudiera acabar en condiciones viendo a We Are Standard tocando temas de The Clash. Hacer homenajes a una banda como esta tiene dos hándicaps: Enfrentarse cara a cara con clásicos inmortales difícilmente superables, y meterse en la piel de un grupo con tantas connotaciones sociales y culturales. Aun así, los de Getxo cumplieron con la interpretación y propiciaron un buen fin de fiesta.

@Rub23en y @muci15

Fotos: Chusmi, Hipsterian Circus y Mindies

 

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