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17-10-2014. Porta Caeli, Valladolid

Fotos: David Izquierdo
Texto: César Rodríguez


La noche de 17 de octubre se dieron cita en la sala Porta Caeli “Overdry + Vita Imana”, un binomio traducido en apuesta segura para los simpatizantes del metal  extremo patrio. Ambas bandas repetían visita en la capital vallisoletana con motivo de la presentación de “Oceanide” en el caso de Vita Imana y “Golem” en el caso de Overdry. Ambos trabajos bien merecen una escucha atenta ya que derrochan intensidad y frescura.

Como noticia pre-concierto fuimos informados de que “Román García” (guitarrista de Vita Imana) no iba a estar presente en este concierto, ni en el próximo que darían en Gijón al día siguiente, por razones de salud. Cierto es, que fui con una incertidumbre preconcebida sobre como defenderían Vita Imana su material en directo con un solo guitarrista, pero puedo afirmar que “Puppy” se defendió estoicamente.

Hacia las 22:15 abrieron la actuación los jerezanos “Overdry” ofreciendo aproximadamente 50 minutos de energía y contundencia a través de un peculiar compendio de sonidos entre el death y Numetal.

La primera sensación cuando abrieron con “Extinción” fue  la visceralidad gutural de la que hace uso “A. Díaz” y como en temas como “Tu reflejo” es capaz de manejar registros menos saturados que le añaden dinamismo al sonido Overdry.

Como podéis imaginar la respuesta del público no se hizo esperar y a los 10 minutos de concierto con la canción “Algo más que mentiras” ya se dejaban ver los primeros pogos y headbanging.

Fueron sucediéndose temas como “Emet”, “Golem”, “Hoy como ayer” que hicieron subir la temperatura de la sala, incluso los menos enérgicos de la sala (entre los que me incluyo) movíamos el cuello al compas con el que nos bombardeaban Overdry.  Realizaron la tarea de romper el hielo de una manera encomiable, estableciendo una conexión directa con el público que acabaría por hacerse total con Vita Imana.


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Cuando llegaban las 22:20 recogían el testigo los madrileños Vita Imana, banda de sobra conocida por los acérrimos del metal extremo. Tremenda y meteórica ha sido la trayectoria de este grupo que, desde que sacara en 2010 “En otro lugar” hasta su actual “Oceanide”, han logrado consolidarse  como una banda de primer nivel, haciéndose banda habitual en festivales del género y recorriendo la casi la totalidad de la geografía española por las salas.

Tras realizar una especial mención por su ausencia a “Román García” rompieron el silencio con “Depredadores de luz” y  “Equilibrio” según dicta su último disco y sobre el que recayó gran parte del peso de la actuación de esa noche.

Desde el primer minuto del concierto, la conexión de “Javier Cardoso” (Vocalista) con el público fue total. Con cada paso, cada grito, cada choque de puños se hizo palpable que, uno de los fuertes de esta banda en directo es la capacidad de encender al público, haciéndole partícipe de cada uno de los minutos que aglutinan su actuación. No era raro ver cómo gente despojándose de su camiseta se abandonaba al frenesí de las primeras filas, en las que círculos sin final se sucedían con wall of death.
Más curioso aun fue ver como un fan de mediana edad se aventuraba en primera fila a cantar frente a frente con “Javier Cardoso” con su choque amistoso incluido, demostrando que no hay edad que quede exenta de apreciar todo lo que puede trasmitir una banda como Vita Imana.

Según avanzaba el concierto fueron repasando temas de sus anteriores discos como “Sistema nervioso”, “Nada por ti”, “Paranoia” y la archiconocida “Gondwana”, todas ellas de su primer trabajo discográfico.
Entre canción y canción hubo menciones en apoyo a la música en directo, los “metalheads”, pero también espacio para la denuncia al maltrato animal como fue en el caso de “manos de sangre”

Por último no se olvidaron de su segundo trabajo “Uluh” del que ofrecieron temas como “Un nuevo sol”, “Quizás no sea nadie” o “Animal”.

Como conclusión decir que estas dos bandas no solo dieron una lección de calidad si no de sincronía y reciprocidad con el público, transformando el escenario con su actitud en un minúsculo escalón que apenas separaba al fan del artista.

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