Texto: Natalia Fustes
Foto: Muci

En la sala Porta Caeli, Valladolid, se colgaba el cartel de “No hay entradas”. En este país y esta ciudad maltratador de la cultura, es difícil que ocurran estas cosas pero Andrés Suárez, al igual que anteriormente su amigo Funambulista lo han hecho posible.


Prueba del existo que actualmente tienen los cantautores y de la buena aceptación que está teniendo “Mi pequeña historia” entre los fans de Andrés Suárez, es la gran cola que había mucho antes de que se abrieran las puertas.

A las nueve en punto, justo media hora después de la apertura de puertas, Andrés saltaba a escena acompañado de su banda. En este momento se hizo la luz en las pantallas de los móviles que se alzaron al techo y alumbraron la sala, elevando la temperatura de la sala.

No saben de ti, fue el tema elegido por Andrés Suarez para comenzar su concierto. En el momento que empezaron las primeras frases de la canción, el público enseño todas sus cartas, las ganas que tenía de dejarse la voz y que no venían a escuchar a Andrés si no a sentirse participes del concierto gritando todos y cada uno de los versos de todas las canciones. Con este tema también empieza su último trabajo y parece una buena elección para abrir su trabajo y la noche del sábado.


Durante todo el concierto se siguió un mismo patrón. Andrés enmudecía y sin llegar a cantar ninguna de las canciones al completo y la sala gritaba los versos de sus canciones. Sonaron canciones constantemente de los dos discos más sonados de Andrés Suárez como por ejemplo, Noche de verano, Pequeña historia de Marina o Clasificados.

El cantautor se quedaba sólo en escena junto a Marino, violinista y teclista en la noche del sábado. Dijo ser “un salto en el guión”, y, efectivamente, así fue. La sala se quedaba en silencio y Andrés cantaba de principio una canción. Muchas caras se llenaban de lágrimas por Rosa y Manuel, dedicada a sus “abuelos” Mundo y Soledad.


Tras este tema Andrés contaba una pequeña historia sobre, Te va a pasar y cómo se convirtió en un Bonus Track. Una historia sobre una chica reflejada en esta canción que grabo en el estudio con el productor animándole a hacerlo posible.

Tras este inciso en el que Andrés agradeció al público su respeto y el haber llenado la sala, el concierto volvió a su guión, con él cantando a ratos las canciones y el público, mayoritariamente femenino, gritaba sus canciones.

Así saltaron a escena canciones de su anterior trabajo Moraima, en los que la gente cantaba aún más alto si se podía. Menos mal que dicen que la gente de Valladolid son fríos…

Benijo, fue recibida una vez más con el público cantando y Andrés dando pequeños fraseos. Al volver la banda al completo para esta canción, se ratificaba que este chico con esta banda, empastan bien y se multiplica por siete su potencia musical.


Otro pequeño parón para hacerle un guiño a Funambulista y a Joaquín Sabina. Recordaba cómo se fraguó, Te doy media noche. Como con ayuda de Diego Cantero, para darle un toque más optimista. La gente pensó que alguno de los dos entraría en escena para sorprender pero no fue así. Fue la mejor canción de toda la noche, por la manera de interpretarla, por el respeto del público, y por las ganas que puso la banda sobre el escenario. Es extraño que esto destaque pero rompía con el esquema que estaban siguiendo todas las canciones, hasta el momento.

Tocaba turno para presentar a los técnicos, Rubén Dario y Alex. Al último, tras el compromiso en el que le metió Andrés al decir que era su cumpleaños, el público le cantó el cumpleaños feliz.


Para presentar a la banda eligió, La vi bailar flamenco. Como antes comenté es una banda con la que Andrés ganó mucho en la noche del sábado y por ello merecen ser mencionados: Como líder de la noche presentó a Andrés Litwin, a la percusión. Luismi Baladrón al bajo y a los coros. Emilio López, nuevo fichaje, a la guitarra. Por último, Marino Saiz, con ese apellido, siendo músico pocas cosas más se pueden decir para saber que es un crack, el sábado al violín y al piano.

Para el primer final eligió, Números cardinales. No tardaron mucho en volver a salir a escena puesto que la gente en seguida cantó “otra, otra”. Aunque la voz de Andrés no apareció hasta el final de la canción elegida como inicio del Bis. Y sin música y escuchando, por primera vez en toda la noche, a la perfección fue unida con No te quiero tanto. Con esta canción Carlos empezó a pensar si se le venía abajo la Porta Caeli, fue increíble como la gente se vino arriba, saltando. Menos mal que don Marino Saiz endulzó el ambiente con la bonita melodía que acompaña a esta canción.

Sonó Luz de pregonada en la que contó con los coros de sus músicos grabados con la pedalera y después con los del público. Pero la más sorprendente fue; Hace un año. La introdujo con una breve explicación y la sala se puso a 300 grados centígrados. Fue una sensación increíble.

Necesitaba un Vals para olvidarte, fue su última canción de la noche. Una buena elección y mejor cuando al final utilizó, como él decía “mi mejor letra”, un nanana. Finalizó el concierto muy arriba con todo el público saltando y haciendo épico un nanana, para el que no usó las letras que tenía puestas en el suelo debido a la complejidad de sus letras. Punto y final a dos horas y media de concierto.

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