01-11-2015. La Cueva del Jazz, Zamora

Berri Txarrak es sinónimo de garantía. Garantía de que el concierto que vas a presenciar va a merecer la pena. Y de ello da fe su reciente galardón al mejor directo en los Premios Fest, superando a dos bandas de tanto tirón como La Pegatina y Vestusta Morla. Aunque ello no les ha restado humildad y cercanía con la gente, y en esta ocasión pudimos comprobarlo perfectamente.

Al igual que la propia banda nos acercamos por primera vez a Zamora, a La Cueva del Jazz, una sala pequeñita pero ya con solera, un buen ambiente, buenos precios, y una programación musical muy variada y de calidad. Si habíamos visto a los Berri tres semanas antes comerse el escenario del Bilbao Arena ante miles de personas, en esta ocasión sería lo mismo pero para un aforo reducido que llenaba la sala.

Cero artificios. Poco más que tres músicos sobre las tablas descargando su repertorio. De alguna manera me recordó a la primera vez que actuaron en Valladolid, en la ya extinta sala Mal Bicho, hace ya una década. Y aunque de aquella formación que ya rezumaba mucha calidad sólo queda Gorka Urbizu, los cambios y el paso de los discos le han venido muy bien y ahora se encuentran seguramente en el momento más dulce de su trayectoria.

Sin mucho retraso sobre la hora fijada, los navarros comenzaron a desplegar su concierto, comenzando con Albo-Kalteak para dar paso a canciones de todos sus discos a excepción del primero durante una hora y media de repertorio que se nos antojó algo corto.

Fue curioso y raro, pero todo un placer, estar tan cerca de ellos y poder apreciar a la perfección la ejecución de su música. Cada nota. Cada arreglo. Cada gesto. Cada mirada. Cada gota de sudor. Todo. Eso sí, no me imagino un concierto lleno de pogos punk en esta sala.

Gorka es un tipo tímido, no demasiado comunicativo cuando el ruido cesa, pero sin duda uno de los mejores talentos musicales que tenemos hoy en día a la guitarra y voz. Hace gala de un buen gusto a la hora de componer e interpretar al alcance de pocos. Y sus espaldas no podrían estar mejor cubiertas que con la calidad y actitud que ofrecen David González al bajo y Galder Izaguirre a la batería.

El concierto no perdió intensidad en ningún momento, y aunque es normal que se echaran en falta algunas canciones, hubo para todos los gustos. A destacar el medley que se marcaron, compuesto por riffs de diferentes clásicos de la banda que todos pronto identificamos. También que rescataran las que abrieran el Jaio.Musik.Hil, Zertarako amestu y Berba eta irudia.

Como ellos mismos reconocieron, por momentos transformaron La Cueva del Jazz en La Cueva del Metal, y concluyeron con Denak ez du balio, no sin que después Gorka se despidiera rompiendo las cuerdas de su guitarra al ritmo del Iron Man de Black Sabbath, con nuestros coros como único acompañamiento.

En definitiva, otro buen concierto de esta gran banda a la que iremos a ver siempre que podamos. Al acabar no tenían escapatoria y amablemente no tuvieron el mínimo problema en atender a la gente, hacerse fotos o charlar con nosotros. ¡¡¡Aupa BERRI TXARRAK!!!
+ Berri Txarrak en la web CRÓNICAS