FREEDONIA.

Sala Autoreverse del Teatro Zorrilla (Valladolid) 28 de mayo de 2015

Freedonia la republica soul del alma libre

Texto: George Kaplan
Fotos: Antonio Macias

 

El ciclo AutoReverse cerraba esta temporada por todo lo alto, con una muy buena entrada para ver a Freedonia , que tomando su nombre de la república ficticia inventada por Groucho Marx en Sopa de Ganso, nos ofrece puro soul de mucha clase y gran intensidad.

Pasado cuarto de hora de las diez de la noche el escenario era ocupado por ocho músicos elegantemente vestidos, cuatro en la sección de vientos a nuestra izquierda, el batería en el centro escoltado por el bajista y el guitarrista dejando el lateral derecho para el Hammond y el Nord del pianista.

Comenzaron con una introducción musical en la que inicialmente sonaban la guitarra y el piano, acompañándoles poco después la batería. En un continuo crescendo acabaron sonando todo el combo y jaleándose entre ellos e invitándonos a gritar para dar la bienvenida a la pieza esencial de Freedonia que aún faltaba por subir.

Y es que con un “Buenas noches, vamos a mover los culitos” surgió el alma y corazón de esta banda, la fuerza de la naturaleza Maika Sitte,  radiante, con un traje ajustado de rayas blancas y negras tipo cebra, zapatos con tacones de vértigo y un largo pelo recogido en trenzas. La cantante posee de una voz talentosa, de esas que escasean, capaz de cantar sin aparentar esfuerzo, como si sólo estuviera hablando, susurrando cuando el tema lo requiere, dibujando melodías imposibles en los temas mas complejos y luciéndose en elevados agudos cuando era necesario hacer brillar algún tema.

Con el puño en alto y solicitando las manos arriba de todo el público arrancaban con “Dignity and Freedoom” la canción que da titulo a su último disco pidiendo libertad y dignidad. En el segundo tema ya tenían al publico en el bolsillo, nos lo dedicaron a todos y cada uno de los que vivimos la vida como queremos, una armónica daba paso a una dulce voz para ponernos por primera vez los pelos de punta con su “It’s gonna be fine” rematado con unos gritos que nos hicieron enmudecer.

Llegó el turno de ceder el protagonismo al pianista en “Dreaming”, el tiempo justo para dar un respiro a la cantante que nos volvió a tocar la fibra  al hacer brotar de su garganta unos impresionantes gorgoritos. Los vientos estuvieron durante toda la noche en su sitio arropando la voz de la cantante de color y fueron alternando la flauta travesera, percusión y saxofón, trombón y trompeta. Con “Skate” pidieron ayuda al público y Maika moviéndose como si estuviera surfeando sobre el escenario mientras la trompeta se alzaba entre el resto de vientos. En “Upside down” destacaron los coros, según avanzaba el tema lo fueron acelerando a la vez que la cantante nos hipnotizaba con sensuales e imposibles movimientos que levantaron numerosos aplausos.

Tras un “¿Queréis bailar conmigo?” nos estuvo enseñando como bailar funky e incluso se atrevió a bailar al estilo breakdance arrancando palmas que la acompañaban en su baile y animando a una mayoría de la sala a moverse al compás que nos marcaba “Funky Vodoo”, para poco después abandonar el escenario.

Llegábamos al ecuador del show y una introducción de flautas, el resto de la banda se marcaron sin voz un par de temas que nos recordaron a la banda sonora de las películas de Tarantino, acordes con la brillante portada de su último disco.

Apareció de nuevo sonriente la cantante con otro vestido corto negro, para empezar suavemente, poco a poco fueron subiendo la temperatura con temas como “Running to nowhere” la cual acabó bailando sin zapatos y pidiéndonos perdón por sus cansados pies y “The time has come”.

Con un escueto “Me comunican que nos vamos” pidió silencio y nos elevó a las alturas con la versión de  Nina Simone popularizada por The Animals “Don’t let me be misunderstood”. Pero como la noche se nos había hecho demasiado corta nos volvió a invitar a bailar con la magnífica “Shake your body” que acabó contagiándonos sus saltos a la vez que derrochaba voz por los cuatro costados.

Para terminar nos regalaron “Blessing you”, una bonita balada mostrando de nuevo todos los registros vocales y versatilidad de su voz, cantada de rodillas y como excelente broche final para sacarnos una ultima sonrisa y recordarnos que no nos olvidásemos de “Freedonia” y emplazándonos para la próxima cita. Seguro que volveremos a visitar esta república de almas libres que es Freedonia

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